martes, 22 de diciembre de 2015

Una imagen especial, mi primer dolor con la primera duda.

A veces tienen que ocurrir, otras no te das cuenta y en alguna ocasión hace falta pensar para descubrir que ha ocurrido previamente tras analizar con perspectiva los hechos. Incluyo a continuación una de mis esculturas preferidas. Cada vez que he estado en Roma no he perdido la oportunidad de quedarme un tiempo observándola. Tiene algo que me atrapa. Ese carisma de la escultura se puede sufrir en persona, siempre en menor medida. Pero qué importante es ser consciente de semejante dolor. 


Puedes conocer mucho de historia o haber leído mucho sobre la vida de Jesús. Un enfoque que siempre he apreciado es la figura de la Madre. Su vida personal es única, incomparable y admirable, pero ahí está en sus brazos, sin comprender cómo se puede llegar a ese dolor. Padeciendo sin explicación humana. 

A veces encontramos estos sinsentidos. Quizás unas veces sean malas interpretaciones, otras sean tremendos errores. Al final, cómo sean, dejan una huella, dejan un dolor que no se puede curar, pero si llevar. Esta carga, estas experiencias nos mejoran el mañana. Pero nadie dirá, es fácil de llevar. Es entonces, donde la tentación y las dudas pueden hacer caernos, pueden tentar nuestras decisiones y hacernos cambiar. No pelear. Se puede hacer en pequeña escala y en que momento, Ella, podría pedir, le consolaría un poco de tiempo más, para recibir una explicación a su dolor y su incomprensión. ¡Cuánto se puede aprender de esa vida santa!

Y nosotros, un pequeño dolor, una mala interpretación. Una valiente conversación que termina en un profundo dolor. En una triste sensación de que la fuerza de la ilusión no habla para hacer entender la lucha de la razón.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Engrandecer la ilusión con huellas nuevas.

Pequeña idea tontorrona que podría mencionar. Un pequeño destello de lo que quiero siempre ocultar. Son muchas cosas que cualquiera podemos decir pero nunca perder la ilusión es lo que nos empuja a los chicos a encontrar cada día nuestros pequeños momentos: lo que deseamos compartir. La simpleza de un chico a veces creo que se ve en dos situaciones. Cuando nos dedicamos a compartir nuestras tonterias o por el contrario cuando vivimos para nosotros mismos. Parece sencillo. Pero creo que es un ejemplo de cómo simplificar al máximo las formas de hacer las cosas que tenemos los hombres. Luego está la gracia de saber jugar con ambos estados y las virtudes que acompañan a cada uno.

Los miedos de los chicos son casi como el misterio de lo que ocurre en un baño de mujeres. Ni nosotros sabemos cuales son ni ellas saben explicarlo. Al final, se convierte en una salida de esa situación incomoda de la que huir sin saber como. Hay miedos para siempre y otros provisionales. Los que mas temo, son esos que no empiezan en mi pero me afectan directamente.

Sigo aún mirándote, sonriendo, contento, sabiendo que me haces mejor y esperando ese momento. Cuando solo tú y yo, frente a frente, me miras, me observas, todo el mundo a mi espalda. Y eres la última, pero dudas. Tal vez si crees en lo que hay... Aún te preguntas, pero quieres verlo aunque todos lo rechacen. Sueño con ese momento en el que confíes en mi, y me digas, ahí estás: te he encontrado. 

Es ese preámbulo de tormenta, ver las nubes negras amenazando y cómo el viento no sabe a donde huir. Donde la veleta gira y gira. Cuando ves que un mar en calma empieza a levantarse. Es ese mi paseo mientras pienso qué voy a hacer para capear la tormenta. Los momentos previos para meditar rápidamente cómo encajar esas adversidades que llaman a la puerta. Es ahora donde estoy disfrutando el momento siendo yo mismo. Ser quien dar una solución como quien enfrentarse a un precioso reto. El que no tiene un final definido. Al que no sabes cómo terminará. Pero ahí están las huellas. Ahí estamos haciendo ese nuevo engrandecido camino, he cogido mi abrigo. He encomendado todas mis virtudes y pedido gracia para afrontar esta batalla. Esa es mi ilusión. No sé cómo será el final, pero hay algo que no falla. Nada ni nadie me hará olvidar algo tan especial.

Donde se encuentran las auténticas huellas nuevas. Esas facetas que las tormentas presentan. Esos secretos que descubren los momentos extremos. Estaba esa fuerza escondida en conocerte. Aprender que había cosas que necesitaban el ímpetu de la naturaleza para descubrir y fortalecer mis mejores y más nobles intenciones. Me encuentro dentro, sin salida, con la sensación de luchar en un mar perdido. Sin saber si me dirijo al norte o al sur. Al este o al oeste. Aquí vivir la grandeza, no tengo más destino que capear esta tormenta. No quiero llegar a ningún puerto. Hoy, quiero sufrir y sobrevivir a este gran temporal, uno más de los infinitos con los que lidiaré toda la vida. Pero que cuando vas solo, no hay miedo a perderte. Ahora, como el mejor patrón, no es mi voluntad quien deseo salvar sino entregarme en acompañar y hacer mejor el viaje de quien navega a mi lado. Para qué la ilusión engrandecida de un patrón solitario, cuando lo único que se alimenta, es el orgullo del sentir efímero de la soledad. No hay proeza en la que junto a alguien y para alguien sirva sea digna de compartir. Los premios son para el orgulloso. Regalar ilusión y los mejores recuerdos marca a las personas para la eternidad.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Y por fin, un reto.

No me harto de repetirlo. El gran pecado. El mayor de los males actuales y más extendido es la soberbia. La definición de la palabra es fundamental y de ahí parte la exposición: "Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros".

Nos ocurre a todos mucho. Cada vez somos menos humildes. Ha desparecido una medida fundamental. No existe Dios. Algunos creen que lo buscan. Otros creen que lo encuentran. Hay quienes reniegan o simplemente, se creen dioses. Dónde nos encontremos, cada uno sabe y por lo general, a los demás, miente. 

Descubrimos en nuestro trato a los demás, en que situación nos encontramos. Y se da el caso, que esa vara de medir nuestros actos poco a poco se ve cómo desaparece. La fortuna de saber que Dios existe y que los hombres podemos tener trato con Él, hace que de forma inmediata, descubramos lo insignificantes que somos y cómo necesitamos y deseamos su cariño y compañía. Para aceptar lo que nos rodea y sobre todo a quienes nos rodean. Quizás es un asunto complejo y se puede ramificar en varias cuestiones. Escribo la que ha ocupado mi atención y que ha nublado todos mis sentidos.

Dentro de los soberbios, a veces soy uno más. Me considero en ocasiones una persona inteligente. No por lo que hago, reparo o puedo idear. Sino porque entiendo con facilidad todas las cosas que me explican y las circunstancias que me rodean. A veces las acepto con grado y otras con desagrado. Pero no me pierdo en comprenderlas. Esto hace que haya muy pocas cosas que despierten una muy poderosa atención. Me gusta y suelo mantener el control de las circunstancias que me rodean. Se a lo que llego y a lo que no. Se cuando me quedo atrás y cuando voy por delante. Pero siempre se cual es mi posición. Quizás conocer este punto de realismo es lo que me hace considerarme inteligente. Repito que puede ser una afirmación poco argumentada y de poca base pero es una pequeña visión en mi toma de decisiones. 

Entrando al caso. Dentro del control, pocas cosas se me escapan. Hay detalles que cuestan más, otros menos. Y un viejo amigo, ha acertado conmigo. Ha roto todos mis hilos. Ya lo hizo cuando le conocí. Lo vuelve a hacer. Dice que es providencial. Creo que me está fastidiando. El caso es que ha hecho lo que nadie desde que recuerdo ahora, había conseguido. Ha puesto mi vida lejos de mi control. Ha dado un empujón que quizás haya despertado una parte muy dormida en mi. Esa parte de mi corazón oculta en tantos detalles con los demás. El reto de plantearse y dar la oportunidad de dejarse conocer. De no ser dueño de tu vida. Permitir hablar a un condicional entre operaciones. Lanzar una hipótesis al infinito para ver hacia donde vuela. Arriesgarte a disfrutar y conocer a otra persona. Romper los esquemas y olvidar todos los prejuicios. Mirar, verte sonreír y tener miedo a equivocarse. Hablar, escuchar y disfrutar cada momento. No necesito más. No estoy avanzando. No estoy buscando un camino. Sólo observo y me gusta el reto. Tal vez quiera salir hacia todas partes. No me engaño, siempre vivo con aspiraciones futuras. Pero ahora no hay soberbia. No hay desorden. Mi único apetito es saber que me enfrento a un momento perfecto. 

Volver a navegar, volver a partir, salir al mar y recordar las palabras que me decía de niño: sin querer, no se puede vivir.

martes, 27 de octubre de 2015

Vértigo e inseguridad

Intento justificar lo que me rodea. Trato de ser comprensivo con quienes tengo a mi lado. A pesar de eso, pasa el tiempo y me veo independiente. Aislado. Diferente. Hasta cierto punto, rechazado. Todo ello rodeado de una seguridad de luchar por hacer las cosas bien y acostarme tarde todos los días pensando: ánimo, mañana habrá algo bueno o tendremos algo positivo. Quizás sean pocos los días que me acueste contento. Pocos días tengo la seguridad de saber que ha sido un buen día. A pesar de eso, con mis dificultades y con todo lo que me rodea, sigo con un fuerte empuje. Cargando con nuestros defectos e intentando pararme para arrastrar en todo lo que necesiten familia, amigos y conocidos. 

Resulta frustante ver las malísimas decisiones y cómo van directos al sin sentido gente muy cercana. Me destroza parte de mi corazón la indiferencia maquillada con falsas justificaciones. Me decían: "quizás no se atreva". Y yo me respondía que tal vez no querría escuchar lo que rechaza pensar. Porque su pasión manipula su razón.

Decía por mensaje, no había respuesta. No pedir explicaciones, es que no se recibía. Se ven, se oyen. Pero ni se observa ni se escucha. Son consecuencias para toda la vida. Son pérdidas que con el tiempo, no se arreglan. Se van deshaciendo. La reconstrucción se hace compleja y mientras veo impotente y atado por las cadenas del engaño y la paranoia, me siento cada vez, un poco más fuerte. Como ese gladiador, con la ilusión de su mejor batalla. A la espera de poder salir a la arena. Con la fortaleza de pelear por todos. Sabiendo que sólo quiere el respeto de esa persona. Escondida, pequeña, única. Sólo ella cura sus pasiones, calma su corazón y ahora, templa su espíritu. Mientras todo el cuerpo empuja y arrastra la voluntad, sólo el susurro de su sonrisa le asegura la espera. No hay temor al salto. No puede pararse este corazón. La arena está manchada de sangre. Hay animales y gladiadores. Carros y arqueros. Todos esperan para que caiga y deje mi lucha. Demonios y sobras tientan y mienten sobre tus palabras con manipulaciones confusas. 

Las rodillas al suelo, golpes inesperados. Heridas manchadas y con sal bañadas. No es fácil. Pero todos mis miedos están despareciendo con la seguridad, de que volveré a verte una vez más sin poder moverme. Has despertado mi ilusión. Estas batallas, no se han perdido, no me dejes de sonreír porque llegaré a ti para resurgir. Tal vez no sea tiempo suficiente para poder conocer todo. Esto es un mundo nuevo. Un nuevo sueño. Dicen del poder para encantar y vivir en las películas, que es un arte ficticio. Mi única realidad es que ahora, sólo vivo un sueño inesperado... ¿O estoy despierto?

lunes, 5 de octubre de 2015

Una caja llena de recuerdos

Puede parecer una tontería, pero ni mucho menos. He hecho orden profundo en mi cuarto. Soy de los que quieren guardar un poco de todo y al ver cajas, me encontré con detalles personales muy importantes. Los distingo en tres grupos:

- Los recuerdos de esos días tan complicados. Cartas, mensajes, dibujos y todos los detalles del debut de mi diabetes. Fueron malos días, un coma diabético, un mal cuerpo horrible y no paraban de sacarme sangre con sus correspondientes pinchazos. Sin embargo, a pesar de los males, hoy, sólo tengo muy buenos recuerdos. Desde la niña celiaca pequeña que compartía habitación hasta las diferentes personas que iban pasando. Las visitas, algunas desconocidas o de cómo mi abuela se quedaba para darme de comer mientras los sueros y porquerías entraban por las vías y me tenían sin poder moverme. Una abuela, que ahora no suele recordar mi nombre cuando me ve. 

- Invitaciones de boda y cartas y textos escritos. Lo de las invitaciones tiene un objetivo futuro y es que se guardan con gran cariño para un evento que yo considero algo importante. Las guardo con el firme propósito de no olvidarme de esas personas que han querido hacerme partícipe de uno de los días más importantes de su vida. Con los años, se perfectamente las ideas que me surgen para darles salida o una nueva perspectiva. Las cartas, me recuerdan cómo me gusta la relación personal con los demás.

- Relación pasada. Hice el mejor ejercicio que podía hacer. Di con una caja donde guardaba todos los detalles que vivía con ella. Ahí estaban mis mensajes, tus mensajes, las entradas y hasta el ticket de esos días. Aniversario, entradas, días especiales. Todo un montón de cosas. Lo junte, busque un cubo metálico y lo junte todo. Lo empapé con alcohol y salió una hoguera magnifica en el jardín. Mientras ardía pensaba en que fueron muy buenos momentos. Pero están ardiendo como parte del pasado. Es un avance en mi vida. El pasado es pasado. Todo lo que ocurre ahora es presente y el perdón o morriña ya no son parte de mi vida. Ese fuego me ha quitado pequeñas cadenas. Es un ejercicio muy sano.

¿Y POR QUÉ RECUERDOS?
Me volvía a contar Perico el significado de recuerdo.
La palabra recuerdo en su etimología  latina proviene de “re” que significa de nuevo, y de “cordis” que quiere decir en español, corazón; o sea que significa pasar nuevamente por el corazón.  

Por supuesto, gracias por estas comidas de los lunes. Siempre un muy buen momento que disfruto muchísimo. Siguiendo con esta entrada, hago especial hincapié en la importancia de fortalecer nuestro corazón. No somos piedras. Aunque a veces es importante ser una roca. No obstante, me autoconfirmo como una persona sensible y de un corazón, que aunque sea uno "gordo", a veces creo que no me cabe dentro. Esto hace que mis experiencias antes de por mi cabeza y mi voz, se bañen en el corazón. Así, una y otra vez, tengo motivos para querer un poco más a todos los que me rodean. Unas veces han hecho daño, otras han provocado alegrías. Pero si sabes cómo manejarme y si eres de nobles intenciones, sabes, que en mi corazón, siempre tienes tu sitio.

No es una declaración de intenciones. Es la expresión de que en todo momento del día, encuentro hueco para ti, no sabes cuantas veces. No sabes por qué. Son tantas personas, que dirán que tengo pájaros en la cabeza, cuando en realidad, quien una y otra vez, revolotea por mi cabeza eres tú. Son las personas que han pasado y me han dejado una marca en el corazón.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La magia somos nosotros

Cada vez que me pongo a escribir pienso en si mis palabras inspiran o aportan algo positivo a alguien. Hoy quiero que sea así.

Muchos saben que me encanta el cine, pero lo que no explico es que sólo me gustan las películas que me aportan algo positivo. Puede ser un mensaje triste, bueno, dulce, romántico, agresivo, valiente, épico, no me importa. Lo que tiene que tener una buena película es aportar algo que inspire nuestro corazón e influya en nuestra voluntad de querer hacer algo mejor. 

Con este contexto, veo historias reales pintadas en momentos mágico. Son quizás las películas que más me gustan. Las que alteran la realidad y dibujan un mundo de sueños. Siempre he visto las cosas así y muchos de los problemas que vivo día a día son no hacerme una composición real de las situaciones que me toca "sufrir". Las rechazo y me monto una realidad alternativa o desvío los focos en otras cosas que, siendo reales, no son el centro de lo que me está ocurriendo. Estas películas tienen su parte buena y mala. Me quedo con la buena en que los problemas no me afectan directamente. Así, creamos un sueño. Un sueño donde todo lo que me ocurre puede convertirse en algo especial. Desde decirte buenos días, hasta cargar con mis bolsas de trabajo. Todo tiene una perspectiva mágica si sabemos cómo ver.

Hoy, mi perspectiva somos tu y yo. Todas las personas hablamos desde nuestras experiencias y comparamos o valoramos los detalles según nos afecta. Es natural y bueno. Cada persona pregunta desde sus necesidades, yo como persona dedicada al mundo de la informática, me intereso por tus necesidades técnicas. Tú como persona dedicada a la salud, te interesas por el estado físico. Es donde podemos llegar a aportar un poco más en común. Así construimos una relación donde los dos nos complementamos y relacionamos. Pues bien. ¿Dónde está la magia? Aquí es donde entran las palabras y la imaginación. 

Cuando sueño contigo, me veo haciendo planes de futuro. Pero también disfrutando cada momento. Quizás ir un poco por encima. Adelantarse a nuestros sueños. Siempre he pensado que el romántico es el que está por delante de los acontecimientos presentes. Es ese detalle que has analizado previamente para que pueda gustar más que un simple hecho del día a día. Lo llaman sensibilidad. Lo llamo atención. El chico que vive pensando en el futuro de su relación, es una persona romántica que sueña con una vida junto a la otra. Siento decir, que esas personas que sólo disfrutan el presente, se quedan en una relación vacía basada sólo en experiencias cercanas y vivir el momento muy superficiles y sin proyectos magnánimos. 

Son infinitos detalles de futuro. No puedo explicar fácilmente por qué no bebo alcohol. Pero si puedo explicar las consecuencias que han tenido su abuso en tantas y tantas personas. No se puede entender mi postura de que lo hago por mi futuro. Por nuestro futuro. Me conozco, sé la fragilidad que tengo para recuperarme de algo que hecho mal de forma habitual. Es mejor luchar todos los días por hacerlo bien y presentar un mundo de futuro que luego dará mil vueltas. Desearás luchar por no llegar tarde nunca para quedarte a beber con amigos o no desear irte de copas antes que estar contigo. 

Son infinitos los detalles, pero si valoramos nuestro presente con perspectivas de futuro, podremos presentar un mundo mágico a quien más queremos. Un mundo donde los sueños serán despertar y mirarse el uno al otro. Porque son los sueños de que todo lo malo, se puede vivir con otra persona. Son la posibilidad de soñar en cómo afrontamos nuestros problemas de hoy. Sabiendo que el día de mañana, ella y yo, ahora, somos buenos en diferentes campos. Soñaremos con una vida juntos donde no habrá discusión por arreglar las cosas de la casa. Y no habrá discusión en saber si me encuentro mal o no. Cada uno se hace para el otro. Pero siempre complementado por quienes elegimos ser.

Cuando os miro me fijo en muchos detalles. Pocas personas me sorprenden. Pero si que veo la magia con la que sueño en tu rostro. Se perfectamente quien serás y cómo serás. Porque es todo lo que me hace vivir un mundo de fantasía. Y cuando todo pueda arder, por nuestra fragilidad, confío una y otra vez en que podamos el uno al otro, reconstruir ese mundo mágico. Volviendo a empezar. No será fácil y necesitamos ayuda que siempre recibimos. Pero cada momento que pensamos en el futuro, estamos creando nuestro mundo mágico. Es nuestro futuro. Y lo estamos construyendo hoy con nuestras decisiones. 

Pregunta al aire ¿Cómo queremos vivirlo mañana si hoy lo estamos destruyendo con nuestros actos, deseos y decisiones?

lunes, 24 de agosto de 2015

Carta abierta para esa chica sin nombre pero conozco de toda la vida.

Dicen muchos que cómo puedo saber de unas cosas si nunca lo he experimentado. Otros se sorprenden de que pueda llevar más de siete años sin novia ni ningún tonteo avanzado con el que encender algo de pasión. Son preguntas muy buenas y con sus dificultades para responder. Pero no sé los momentos de esas preguntas donde ocurre, que durante años, he ido poco a poco enamorándome de ella. No hacía falta un rostro porque veía sus detalles en muchas personas. No sentía su mano ni sus roces porque soñaba los momentos para el resto de mi vida mientras esperan su momento. No escucho su voz, pero si entendía otros sonidos que me causan la misma sensación. Me enfado con ella, como me enfado con mis seres queridos. Pero sin saberlo, tengo la necesidad de arreglar esos enfados y sigo inquieto cada segundo. Pensando que puedo estar enfadado contigo.

Toda mi vida es así, siempre pendiente de ti. Sabiendo que mi vida es tuya. Es lo que te doy y lo que deseo que tengas. Por eso te conozco. Por eso se que ya te quiero. Por esto no tengo prisa. Poco a poco, día a día, será tu voluntad, no la mía quien decida. Me pondrás una cara y me sonreirás. Ya lo sabes, me derretirás y ganarás porque me conocerás en el momento que abras tu corazón. Donde te dejes llevar y guardes conmigo este tesoro. Eres la llave de mi vida, te conozco y tengo toda la vida para descubrirte. Aprender quien eres, equivocarme, esperar lo que venga, para abrazarte cuando no quieras sonreír y para convertirme, antes o después, en lo que necesites. Para servirte a ti, que se quien eres desde que veo esos rasgos comunes y perfectos. Te estas convirtiendo en mi debilidad y me sigues conquistando todos los días. Esa debilidad me fortalece en mi lucha por verte cada día y seguir un camino contigo.

jueves, 30 de julio de 2015

Why being in love, if love doesn´t exist?

Acabare respondiendo a la pregunta, pero antes, todos los días me viene a la cabeza. ¿Creo en el amor? Se dice que hay tres tipos de amor. Yo creo que son todos el mismo pero con matices. 

Aunque empezara hace tiempo y lo publicara ayer, hay cosas que importan. Hoy celebro mi trigésimo santo. San Ignacio. Un día mas pero no menos importante. Es el aniversario del día donde descubrí que hasta los corazones más fuertes también se pueden romper. El pegamento para rehacerlo es lento. Muy lento. Y sobre todo, sigue presente ese roto. Visible y cicatrizando. En muchas ocasiones, rechazado. Por encima de todo: engañado.

Cuando las dudas se apoderan de esos corazones, sabes que saldrás adelante. Pero se desconfía. Nada es como se dice. Mi cabeza rechaza enamorarse. Mi corazón lo necesita para recuperarse. No es la guerra interna lo que me preocupa. Es ver que los demás no luchan ni acompañan estas batallas. Esa soledad, esa niebla en mi batalla, ese vacío a mi alrededor me arrastra cada día a un sentimiento de derrota. Donde no ves con quien luchas. Quien vence a esos fantasmas que engañan y manipulan. Que una y otra vez quieren meter el odio, la venganza, la maldad. Abusan de la debilidad. Rechaza el amor. Un amor que no existe, un enamoramiento y unas relaciones que engañan. Porque se hacen daño. ¿Cómo creer en nadie? ¿Porqué arrastrarme y ser como todos? No lo entiendo, si no veo más que una sombra. No me deja ninguna imagen. Dicen que el amor ilumina. Quizás llevo demasiado tiempo entre sombras. No las temo. Pero si sueño, si espero y si siento que mi corazón sigue enamorado dejando a un lado todo. No es sentimiento, no es ilusión. Eres tú quien me hace preguntar y dudar si volver a creer en el amor. 

Sigo y sigo escribiendo, la cabeza vuelve a su línea. Continuamente me acuerdo de detalles y me vuelvo a preguntar. ¿Qué se ve en cuanto te enamoras? Ayer me dolía la cabeza. pensando una y otra vez si realmente hay personas que ven claramente como otra es para el resto de su vida. Es entonces cuando me pregunto cómo soy yo mismo. Echo la vista atrás y me doy cuenta de que a lo largo de mi vida, he tenido que lidiar con decisiones muy complicadas y sobre todo, siempre me han venido fuertes golpes. Estoy acostumbrado ya lo compartía. Pero hay pequeños patrones. Detalles que muestran cómo somos. La gente que ha deseado conocerme ve las evoluciones y cómo consigo lo que deseo. Cómo lucho y quién soy. Y siguiendo en esa línea, hablaba con ese amigo que tantas personas le han confiado su vida con gran sinceridad y fuerte amistad. ¿Existe una chica para mí? ¿Cómo la conoceré? ¿Cómo sabré que es ella a quien entregar mi vida? La respuesta nunca es fácil. Demasiadas alteraciones que distraen mi camino. Pero el tenía muy claro, que yo no sería de los que lo ven al momento. Que puedo tener dudas. Que son sus detalles los que me harán enamorarme y que por supuesto, será muy muy complicado. Como toda mi vida. Acostumbrado a luchar. Siempre dispuesto a dar. No importando recibir. Y sobre todo ganandote toda la vida, esa sonrisa, que con esfuerzo, te hará feliz. Volver a verla, cómoda, descansando, tranquila, segura, sin preocupaciones, sabiendo que tú eres quien puede hacerle estar en paz y juntos, disfrutar toda batalla. 

miércoles, 22 de julio de 2015

Tres días para conocerte

Quizás es algo especial. No lo sé. Pero no dejo de darle vueltas. Sólo tres días necesito para no volver a tener que preocuparme más de nada y que todo termine. Son malos días. Pero no serán los meses ni los años de lucha. Para mí es muy fácil. Sólo hay que dejar de luchar. Cuando alguien muere, todos se preguntan si está luchando o si su sufrimiento ha sido necesario. Es casi imposible ponerse de acuerdo. Me está asaltando la duda por dentro cuando escucho a alguien decir, es un alivio para esa persona cuando lleva tanto tiempo viendo sufrir por el estado de otra persona querida.

Me volvía a preguntar... Cuanta gente ahí, en su sitio, acompañando el sufrimiento. Y me he parado, no voy a saludar a nadie. Nadie ha venido, salvo una buena persona. Alguien que de verdad ha acompañado a quien ha sufrido. Podían ser muchos, pero sólo quien ha conocido el día a día desinteresado, le he visto afectado y ha encontrado en mi alguien que sin saberlo, puede entender lo que está pasando.

Eran todo caras conocidas. Pero ninguna se acercaba. No, todas tenían su circulo de confort, algunas un recuerdo. Otras encontraban su tiempo de saludar. No he querido ser centro de atención, pero sonreía y nadie venía. Siempre he dado el paso. He ido, he saludado y he sonreído a quien lo ha querido. No se si alguno lo merece. La verdad, sólo me hubiera hecho ilusión encontrarme con ella.  No me importaba. Mi guerra es cada día. Llevo veinte años luchando contra eso que a otros les dura meses, toda la vida. Pero no siempre se ve. Mi lucha es silenciosa. Mi corazón, sin que lo vean los demás, se hace más grande cada día porque sé que aunque nadie lo quiera, a su servicio, siempre podrá hacer algo bueno para todos ellos. Y sus fracturas, espinas o ataques, duelen mucho. No es plato de buen gusto, me he acostumbrado a sufrir y lo acojo aunque cueste...

martes, 7 de julio de 2015

Tres escenas, tres engaños y tres verdades.

Solo hace falta analizarse uno mismo para saber en que estado se encuentra. A veces no me encuentro y dudo entre la genialidad o la estupidez.

Primer momento. Nunca antes me había pasado. Sentado en la cama, espalda apoyada, aguja clavada. Me he dormido. El susto ha sacado la aguja y ha sangrado un poco. El susto, eso si ha sido extraño. ¿Que me ha pasado? Creo que mi cabeza ha desconectado. Calor o falta de potencia para procesar mas datos.
 
Segundo. El espejo. Nunca me miro mas de un todo en orden y fuera. Hoy quince minutos. Sobre el borde del lavabo apoyadas mis palmas. Ojos brillantes aguados y semblante serio. Todo bailando por mi cabeza, ella y yo, ellos, esta y aquella, la casada mala. ¿Donde estaba mi reflejo? Se perdía en las gotas que caían. No sabía porqué. Me apoyo para no caer. Todo se cae, fortaleza, rigidez, peso, estabilidad. Sigo siendo una pesada roca. Pero saben quienes son esas fragilidades.

Tercero. La hipoglucemia. La peor... sobran decir palabras para lo que tortura mi cabeza y es una batalla más que hoy, perra vieja, ha ganado.

miércoles, 1 de julio de 2015

Un centenar de cosas

Escribo la numero 100. Es una entrada especial. Entre borradores, las que no cuentan eliminadas y publicadas, son muchas veces las que escribo. Y llevaba mucho tiempo sin escribir.

Recuerdo siempre esa frase de santa Teresa: "inteligente es aquel que va el cielo". Y yo me enorgullezco de ver el cielo todos los días. Los veo en vosotros. Lo disfruto con vosotras. Veo todos los días la fuerza de las parejas. La entrega de los que se quieren. La complicidad de ella y el. Lo envidio, por supuesto. ¿Qué clase de persona seria si no quisiera tan poderoso tesoro? El caso es que hay mucho mas. No solo son ellos. El principal motor de todo eres tu mismo. Eres esa persona capaz de darte y hacer de la otra alguien increíble. Mi pregunta es: ¿deseas ser así? Son mil detalles, cientos de virtudes. Todas las circunstancias influyen. Todas bajo un mismo enemigo. No me lo voy a callar: ese enemigo eres tu mismo.

El enemigo es aquel que no descubres en querer a la otra persona. Eres el enemigo que no se preocupa por el estado de los que se rodean. Eres el enemigo del que se busca a si mismo sin darse cuenta, que cuando la ves sonreír, tu disfrutas. Y así, te descubren. Así me ven, que no se puede ocultar. Que cuando estoy ilusionado, soy otra persona. Porque he dejado de pensar en mi y si aparece ella, me ha cambiado la cara. Todos me reconocen otro. Algo ha ocurrido. Si,  aunque no pienso en mi habitualmente, me he cruzado con alguien en quien no paro de pensar. Y todo gira entorno a que pensará ella. De esta manera, no hay nada que preocupe. Solo deseas llegar al día en el que puedes hacer mas por esas personas. Porque si piensas en ellas, lo verán en ti todos los días. Y si mientes en eso, también lo sentirán ellos. Se puede compartir este momento y no solo con uno, ni los que vienen.

Todos pueden ver ese semblante donde tu mismo nunca debes entrar. Solo mirando por los demás, encontraremos todo lo que necesitamos. Yo quizás solo hoy sea cruzar unas palabras con ella. Son tonterías. Pero El sabe, que ese momento, me alegra el corazón. Y cada día, me pone oportunidades. Mas fuertes, mas intensas. De lo que no era consciente, es que cada momento tiene un centenar de cosas en común. Que ninguna de ellas, me hace pensar en lo que yo quiero. Sino lo que por ella quiero.

Del todo a la nada hay dos caminos. Uno largo y complicado otro corto y sencillo. Me gustan las aventuras. Indi, no es casualidad. Mi única pena, lucho heroicamente con las virtudes que vivo y veo como pasa el tiempo sin nadie con quien poder caminar a mi ladoy poder servile mi batalla. Quizás sea esta la soledad de los héroes, las lágrimas como puntos, para terminar los sueños.

domingo, 21 de junio de 2015

Se me cierran los ojos y la cabeza explota las ideas.

Quiero dormir, pero no me deja. ¿Mas ilusiones? Siempre. ¿Se lo que hacer? Si: nada. Intento ser atento con todo el mundo. Me preocupo de los demás, pero efectivamente. Hoy en día, muy poca gente merece una persona como yo. Me duele el alma escribirlo, pero observaba y observaba y me seguía viendo solo. Todos los días, y aunque me guste una u otra, sigo pensando, que bajo mi apariencia, lo que se guarda dentro, no tiene precio hoy en día.

domingo, 7 de junio de 2015

La inseguridad del que se pregunta y desea hacer las cosas bien

Me he tenido que ir a dar un paseo. Y en esto, me seguía preguntando muchas cosas. Últimamente son como latigazos contra mi. Pero quizás ese dolor es lo que más este haciendo profundizar. Si no tuviera un buen corazón sabría que no recibiría tan fuerte castigo. Pero ahí siguen. Siento recibir el dolor y culpa de otros. Del mal que hacen muchos. Siento la soledad del que injustamente es condenado. El castigo de cómo el traidor que no sólo engañando, ha seguido manipulando y mintiendo sin querer ser un valiente y reparar un sólo detalle de su daño.
Siento el dolor de ver todo mi entorno haciendo realidad todo lo que llevo quince años soñando. Uno tras otro. No es envidia. Es el castigo diabólico de decirme una y otra vez que yo no podre, y que pierda la esperanza y el tiempo toda la vida mientras sonría a los demás.
Es la dificultad de aguantar, no solo el golpe sino un cuerpo frágil. Que no tolera los golpes como el resto. Que esta sufriendo la peor enfermedad crónica y que no pide compasión. Si quizás un poco de cariño sincero. Aunque esto, solo hace que sea mas duro el momento y mi vida es un continuo levantar después de cada golpe. Soy peor que un saco.
¿Donde está esa buena voluntad? Estaba quizás porque hacer el bien no sale solo. Todos los días son buenas oportunidades. Pero esto es una línea que se sigue y todo parece ir para abajo. Son las dudas. Son los pecados. Es la falta de esperanza y sobre todo, un corazón roto. Roto por las personas. No roto por sus obras. Desea volver a ser el mismo. Pero ya solo se refugia y es sincero con la inocencia de los niños. Que sienten, como esa inmensidad es suficiente para nunca dejar de sonreír y saber que no vale un solo segundo de llanto estando en mis brazos.
¿Y ellas? Me pierden siempre. Y me duele decirlo. Ninguna me merece y a su vez, la primera que hubiera luchado algo por mi, se llevaba un tesoro para toda la vida. Es un blanco negro extraño. Pero la realidad, niñas: a veces tengo la sensación que de creeros tan listas, os volvéis profundamente tontas.

Me gustaría saber por qué mis ideas de cuento de hadas y comedia romántica se han convertido en malas sensaciones y desesperanza sobre ellas. Como tras tantos años de buen corazón, se ha podido meter una sola mala voluntad. ¿Podré cambiar eso?

lunes, 18 de mayo de 2015

Me "drogo" para vivir, os "drogais" para morir.

Droga:
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentos de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.

Comienzo esta entrada y la publico a altas horas porque llevo un buen rato sin poder dormir. No es raro, no estoy drogado (bueno, tal vez si...) el caso es que soy incapaz de parar la cabeza.  No paro de pensar en tantas personas que me preocupan. Todas las situaciones que me entristecen y yo, sigo viniendo mi vida. 

He pensado estos días en la gente que tiene experiencias en otros lugares. Los que aparentan ser de una manera y sobre todo, vuelvo a entrar al facebook para ver el mismo bien llamado "postureo". A veces es gracioso. Pero por lo general, es triste y decadente. Veo a personas que han tenido buenas experiencias temporales. Han conocido miseria y durante un día o un mes, han reaccionado. Han vivido pensando que tenían de todo. Luego encontramos a las personas que todos los días protestan porque es todo horrible. También veo los que se quejan de todo y reaccionan y discuten sobre los valores que no tienen los demás. Nadie se examina a sí mismo y eso es una de las cosas de los demás que me rompe el corazón. Todos aquellos que nunca se preguntan si han hecho algún mal y cómo podrían corregir esos errores. Por contra, veo reacciones heroicas a personas que lo han pasado mal o que quieren salir de algunas drogas y les apoyo, animo y apremio con ilusión de ver su reacción y levantar. 

Miro mi pasado y doy gracias a Dios todos los días y le pido ánimo para soportar a todas esas personas que se creen algo. A quienes dicen que luchan desde una posición acomodada. A los que se van unos días de voluntariado y tienen la vergüenza de exigir hacer más por los demás. Tal vez todas esas personas que luego he visto en discotecas, de traje en ciudades emblemáticas o en fiestas benéficas compaginando el alcohol, el ligoteo y el ocio con proyectos complejos y necesitados de mucho apoyo. ¿Qué clase de doble moral es esa? Algunos intentan justificarme con el bien que hace el dinero recaudado. Otras me dicen que no es incompatible una cosa y otra. Todavía me rechinan los oídos cuando escucho eso de ir a misa y a la salida se toma algo o se puede conocer gente. En un ambiente acomodado. Entre personas que sólo se esfuerzan en sí mismos. Si, eso es perfectamente normal. 

Cuando tenía diez años, jamás se me olvidará, no me enteraba de nada de lo que estaba ocurriendo. Pero sin duda ha sido lo más importante de mi vida. Lo cuento siempre sin tapujos, no con el fin de que se compadezcan de mi. De hecho, es al revés, me compadezco de todos los que no vivís sin luchar. Debuté con la enfermedad crónica más dura que se conoce. Cierto es, y agradecería que si las hay peores, se me haga saber, para encomendar y acordarme de todos los que la sufrieran. Me cuesta sorprenderme de alguien que me diga, lo estoy pasando mal. No me cambia la cara. No me impresiona nada. Todos los días necesito drogarme. Cada día necesito una medicina para aguantar un día más. Según mis cálculos y confieso haber hecho pruebas, no creo que durase más de tres días sin morir. ¿no es una aventura? ¿Nadie ve que no puedo tener esperanza en curarme? ¿Realmente alguien es consciente de la gravedad de este problema? Lo dudo mucho. Y aún así, me mantengo, tratando de sonreír, preguntando a la gente cómo esta, escuchando cómo hacen estupideces día tras día sin valorar que todos los días me enfrento a llevar una enfermedad que me mata. 

Hay quienes tienen la osadía de decir, que hoy en día está muy controlado. Y asiento y digo, si, es verdad. Sólo es la enfermedad que causa más muertes en el mundo después del sida. Con 1,5 millones de personas en 2012. Y la disfruto cada día. Mi droga para vivir. Un tesoro al alcance de pocos. Me sigo preguntando. Cuando alguien me dice que lo pasa mal. Cuando voy descubriendo nuevos síntomas. Al tener hipoglucemias y dolores de estómago. O acostumbrarme a encontrarme mal... ¿es soberbia decir que nadie me impresiona? Me gustaría encontrar valientes que justifiquen sus actos. Que se droguen emborrachándose y me sigan diciendo, toma una copa. No pasa nada. ¿Cuantas veces me han dicho, han intentado, me han animado a drogarme voluntariamente? Y siempre mi misma respuesta. NO. Quiero vivir. Yo controlo mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma. Beberé sólo si un día me caso y ella me dice, tomemos algo juntos. El por qué: muy simple. Ella tiene que saber, que le entrego mi vida, para lo que quiera y como ella quiera. No moriré por ello. Pero sólo por este motivo si daría toda mi vida. El resto del mundo, seguir así. Poco a poco, vamos muriendo. Yo sigo luchando a pesar de tener infinitas dificultades. Y desde abajo, veo caer la mentira y la falsedad. Miro a las personas y veo cómo no tienen la fuerza de la gente que bailamos con la muerte. Es triste y esto es la vida de hoy en día. El despotismo de la solidaridad sin personas.Tengo suficiente que pelear cada día para vivir como para jugar a ver cómo me muero por el capricho de otras drogas. Por la falta de personalidad de los que necesitan esas drogas diferentes. 

Veo como casi todo el mundo sucumbe a las drogas de forma masiva. Sin ningún tipo de remordimiento. Sin nada de conciencia. Es así de difícil ver cómo tanta gente se destroza a sí misma sin importarle vivir o morir. Creo que esa es lucha de otros. A mi nadie me sorprende y cada día, me preparo para afrontar que cualquier momento puedo tener un problema y eso me hace sentir un rechazo social. Estoy vivo. No me evado de las cosas. No distraigo la conciencia. No inhibo mis desilusiones y tropiezos. Cada día es una constante pelea por vivir un poco más mi entorno es un permanente deseo de evasión y salir de sus vidas.

sábado, 9 de mayo de 2015

Es todo extraño

No se por qué pero tengo la extraña sensación de que todo el mundo esta raro. ¿Soy de las pocas personas normales que quedan? Para colmo, me da la impresión de que están jugando conmigo. 

¿Qué le he hecho yo al mundo para que siempre quiera ser así conmigo? A veces creo que me gustaría coger el barco y perderme en el horizonte. Nadie es capaz de echar de menos a alguien. 

MIS PEQUEÑAS CONFESIONES
Me preguntaba como hace más de diez años empezaba a salir con esa chica de la que naturalmente, guardo muy buenos recuerdos. Todo surgió sin querer. No me di cuenta de que me estaba ilusionando. De que la veía con normalidad. Pero a su vez, me apetecía contarle lo que me ocurría. Supongo que tonteaba, porque estaba pendiente de otras cosas. Y tal vez, no hacerle el caso que ella esperaba, desencadenó todo.

Ahora me pregunto, tantos años después, como no me he acercado a nada así. Qué he hecho mal. Entonces me vuelve a venir a la cabeza esa misma idea. Haber algo diferente en mi, implica que muy pocos descubran lo que me hace ser así. Pero no me consuela. Nada tranquiliza mis inquietudes. Quiero usar mis poderes. Los que no salen en las películas. Los que mueven el mundo aunque busquemos otros. Mi súper poder es ella y El lo vigila. Nadie puede conmigo y nada se me opone cuando la quiero. Quizás por eso, cuando una chica nos quiere, nos volvemos invencibles. Nos hacen héroes al descubrir que ellas nos fortalecen.

ABANDONAD EL BARCO. ES TIEMPO DE VALIENTES Y NO LOS ENCUENTRO
Un título para una última reflexión. Me sigo preguntando, ¿donde están las personas que me aportan algo?. Esas que me hacen querer. Las que tranquilizan mi corazón con sus virtudes. Las que me hacen sentir acompañado. En las que encuentro paz. Quienes desean el bien de los demás. Los que no abanderan los rencores y oscuros deseos. Esos que sonríen a la adversidad. Los que hacen justicia con sus errores y reparan sus equivocaciones. Los que dicen la verdad y con franqueza no esconden haberse equivocado. Los que devuelven sus trampas y cambian sus intereses dañinos. Los que no quieren imponer sus ideas sino comprender las de los demás para saber si son mejores. Valientes que digan si a la sinceridad y confianza. Los que cuando se equivocan aceptan el error.

Valientes, héroes, luchadores, desinteresados. En todos los ámbitos. No sólo en un detalle o un momento. Los que se enorgullecen del pabellón del barco. Un símbolo perseguido. Una cruz muchas veces incomprendida. Un sufrimiento interior pocas veces comprendido. Un deseo de luchar en todo momento. Una lucha con pegajosas adversidades permanentes. Lucha perdida para muchos. Esperanza eterna para ellos. Son los valientes que persiguen sus sueños. Esos que se creen que la ilusión de la sensibilidad puede con todo cuando su corazón ama todo lo que le rodea. Donde los sentimiento son apoyo para escalar mucho más alto. No los dejan y añoran. No los esperan. Los vuelven a recuperar, de donde no hay más espacio. Surgen del mar de risas donde nadie los ve para seguir navegando. Superando tormentas. Superando oleajes. En un barco casi hundido, se encuentra también esos destellos que acercan el horizonte. Y sobre el mar, capitán de un barco abandonado por los demás, veo su imagen. Pero no la alcanzo porque hasta el fin de mis días, tu seras quién dirija mi alma. Sé que me guiarás a mi destino.

lunes, 4 de mayo de 2015

Ibiza sigue siendo un paraíso

Entradas como esta son un privilegio. Estoy disfrutando algo que pocos conocen. Gracias a una de las mejores personas que conozco, puedo permitirme el lujo de escribir algo así. Me mantengo en decir que Ibiza es uno de los mejores destinos que voy a conocer. No me llama la atención nada de Asia y Estados Unidos tiene sus momentos. Aquí, en cambio, hay de todo. El problema de Ibiza es el turismo que atrae el vicio y la perdición de las drogas. La inmoralidad y la mundanización. A pesar de eso nos podemos abstraer de los despojos sociales que manchan el nombre de un lugar como este.

Es llamativo como despierta y entusiasma todos los sentidos. Como provoca en uno la reacción de disfrutar cada soplo de aire. Cualquier mirada, cualquier ruido. Todo es diferente. Sólo sufre uno. Y en mi caso es el de siempre. El corazón. No puede estar nunca en su sitio. Sé que eso lo hace especial. Pero es una tortura. Tiene sus momentos. Tiene su tiempo. Pero he sabido ponerlo en su sitio y cuando se iba, lo hacía a lo grande. No he podido controlarlo. Eso no importa. Ahora ya se vuelve a atar. Y se va a quedar ahí. No lo vuelvo a dejar actuar. Porque una vez más, va directo al acantilado. Así que me quedo aquí, en Ibiza y Formentera. Soñando con el agua azul y las vistas de un sitio que muchos inteligentes o viajeros no pueden ni imaginar. Para los que viven aquí puede ser habitual. Para los que no lo tenemos, hace plantearnos: ¿qué tipo vida estoy yo haciendo? ¿Por qué me dejo la vida cada día trabajando por un dinero que no me ofrece disfrutar de las personas que quieres?

Mi corazón estaba a caballo entre Murcia y las islas. A ratos aquí otros allí. Pero eso no importaba. Es otra parte de mí. Fundamental desde luego... Pero aunque me cueste aceptarlo, hay mucho y muy valioso y me estoy equivocando profundamente de planteamiento. No soy yo quien debe pelear contra molinos. Me confunden las historias aunque las adore. Mi espíritu desea dar todo. Pero pocos merecen ese todo. Este lugar, da que pensar. Como las personas convertimos lo mejor en miseria y como un paraíso sobrevive a pesar de las personas.




viernes, 17 de abril de 2015

Lo que ellas no entienden

Últimamente tengo la sensación de que muchas chicas comparten diferentes post en blogs sobre valientes, generosos, pacientes y caballeros. Hay mil ideas de ese estilo. Mil cuentos de príncipes. Historias Disney encubiertas. Todos esos detalles se esfuman cuando te encuentras con la realidad.

Creo que ejemplifico hacer lo que haga falta por una chica. Me quedo corto soñando y esos post me parecen flojos de contenido. Como si sólo se pudiera hacer una vez algo especial. Como si sólo con un detalle conquistas el corazón de una mujer. A veces con ese detalle funciona, pero como dice mi hermano, "dale mi tarjeta" que gestiono su divorcio. Las relaciones son mucho más complejas de lo efímero del sentimiento. Pueden centrarse en virtudes pero veo fracasos continuamente y veo sobre todo como NO APRENDEN nada. Los entornos se mienten y echan culpas de los errores. Justifican sus actos con falsedades. El secreto para resolver todo problema, no está en lo que hace el otro, es lo que tú haces para solucionarlo. Valentía en las decisiones y fortaleza en su logro.

He conocido muchas chicas. Las que me abren su corazón, saben que cuentan con el mío para toda la vida. Las que no lo abren, se encuentran con otro más. Se dice que me encantan las chicas. Sí, son mi debilidad. Pero enamorarme... muy pocas saltan la barrera por las que de verdad quisiera entregar mi vida. Muy pocas, por no decir casi ninguna, descubre lo que escondo. Soy parlanchín y me encanta cotillear. Si, pero es extraño como además, soy muy discreto. Parece incompatible. Pero la gracia es que escondo mucho más de lo que muestro. Esto me sirve para observar y fijarme en los detalles de cada uno. Disfruto conociendo a la gente y me preocupo por lo que me cuentan. Hay quien lo llama empatía. Yo lo confundo con amistad.

Estos detalles de formación, de vida interior, de deseo de conocimiento, de ver cómo es la otra persona sin fijarse en las apariencias. Muy poca gente he conocido que realmente muestre interés en descubrir a los demás. Pocas chicas desean conocer a los chicos. Ellas sólo quieren que se haga su juego. Pero no ven más allá del coqueteo. Se quedan en pequeñas estrategias. En su afán de conseguir a ese chico que sus sentimientos idealizan. Se quedan en una carcasa vacía. Luego vienen los llantos y las maldades. Decepciones y desilusiones. No se han querido conocer... Sentimientos y evasiones han pintado falsas personalidades en un mundo donde la imagen, tiene más fuerza que la persona.

No soy diferente, me fijo en las chicas guapas o atractivas y admiro a las chicas buenas. Pero a todas les saco cosas positivas. SI, lo merecen siempre. Me encanta cuando puedo decírselo. Sin embargo, tanto tiempo observando ese juego y pocas chicas me llaman la atención. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué he visto diferente últimamente? Comentado con Lorena, (tenía que mencionar a la madre de mi ahijado Tito) como se desarrollaba el trato con una chica me decía algo clave. Es una conversación natural. Parece una chica normal. Su vida es estable, coherente y pone sentido a las cosas. No juega, habla. Y en ese dialogo, le digo: "es verdad y tienes razón". Me cuesta procesarlo. Me sorprendo. Me bloqueo. Sonrío. Vuelvo a mirar lo que nos escribimos. Algo no cuadra. La última frase es diferente a cualquier chica que me haya interesado o que me pueda gustar. Simple, directo y para mí, increíble:

-"Tú que tal estás?"

Mucha gente podría pensar que es una ridiculez. Incluso que pasara por encima con absoluta indiferencia. Yo me quede perplejo. No recordaba ninguna chica que no considerara amiga mía que se interesara por mí. No quise buscar nada. Sabía perfectamente que eso me había chocado. Es así de triste. O así de "bonito". El mejor momento de esos días, fue cuando ella me preguntaba que tal estaba yo. Se llenan de palabras. Protestan por falta de romanticismo. Pero tristemente, no recordaba a nadie que me preguntara como estaba yo. Cuando quieres a una persona, no sólo hay que hacerlo. Hay que decirlo. Actos sin palabras corren el peligro de no verse. Porque entre dos personas, hay quienes pueden ser sordos, ciegos o mudos. Por eso hay que hablarse y entenderse. Todas las tonterías que escriben muchos en realidad son palabras al mundo vacío. A una relación con un espejo. Queremos una chica que nos quiera y ellas quieren a un chico que las quiera. Este primer concepto en toda relación, poco a poco se va difuminando. Tengo demasiadas muestras de eso que cuando las escucho me rasgan el corazón. No es lo que te han hecho, es lo que tú haces. Así, se quiere. Así amamos. Una pregunta puede hacer más bien que líneas y líneas de conversación de juego infantil.

sábado, 11 de abril de 2015

El siempre sabe más y nunca falla cuando de verdad le necesitas.

No puedo mentir. No ha sido el mejor mes de mi vida emocionalmente. Tengo la suerte de poder vivir en dos mundos opuestos mientras sueño despierto. Últimamente no he salido del terrible. Cansancio y extrema ocupación no invitan a la ilusión. Sin embargo, vamos a los hechos. Siguiendo con las consecuencias de esa fractura en mi corazón, la desconfianza sigue deseando conquistarlo. Es una batalla perdida, pero lo sigue intentando. El daño que me ha hecho no tiene nombre y ver cómo es su reacción y lo que hice por él me entristece todavía más. 

Son muchos momentos, son más circunstancias. Hay detalles que poco a poco me consumían. Y los errores cometidos por querer salir adelante no mejoran. Al final, veo como todo se derrumba aunque los cimientos siempre se mantengan. Me he quedado al aire. Desprotegido emocionalmente. Y así caminaba todos los días. Respirar el mar me devuelve la estabilidad. Pero el corazón sigue y sigue encarnizado y la sal del mar lo estremece poco a poco. Esto es el día a día de la convivencia en un ambiente hostil para quien vive su día a día con la intención de ser sensible a los estímulos que los demás presentan y el deseo de empatizar con sus deseos. Siempre vuelvo con heridas de guerra.

Pero como de mal momento a uno bueno, el cambio no lo debemos esperar. Cada día es una oportunidad de hacer y vivir mejor que ayer. Así llegué, el dejarse, esperar y tener confianza en sus cuidados. En su dulzura para aliviar las heridas saladas. Ya estaba mi rebelde corazón inquieto. Atacando mis sentimientos y deseando declarar su genial estupidez. Su emocional locura y seguía a la espera decidiendo que hacer y no hacer entre tentaciones y sueños. Luchando internamente entre ahogarse en mi yo egoísta o sobrevivir con deseos de no pensar en mi mismo. Los sentidos estaban colapsados. Las ideas se emborrachaban de ocurrencias. La sonrisa cómplice del temor de unas locuras. ¿Y qué hacemos para romper con la normalidad? Ahí estaba esperando. Vine andando arrastrando plomo. La Semana Santa se hacía un calvario por dentro. La vigilia prometía ser dura. Había matices pero faltaba esperanza. La dinámica es mala y no parecía mejorar. 

Cuando miré a esa madera buscando su afecto y crucé esa mirada senti cómo se hacía cargo de todo el tiempo que mi corazón lleva sufriendo. Cómo a pesar de tando golpe y ataque, seguía en pie. Valiente pero en mis límites. Con dificultades sufría cada momento más y Él, en esa madera, lo sentía. Lo comparte y me ayuda a seguir en pie. Tanto es así que me costaba sonreir, buscaba un consuelo o una oportunidad, un empujón que me animara una vez más a hacer una tontería y que tuviera algo positivo. Pero no era ese golpe que yo deseaba dar. Para Él todo es diferente y mucho mejor. Sólo tuve que bajar la cabeza como el hacía... Me manda un ángel con la toalla que cubre los golpes del luchador en el descanso. Todas las tonterías, las estupideces, las emociones, penas y problemas huían con su sonrisa. No me importaba nada, Él sabía lo que necesitaba. El futuro esta siempre en sus manos y cuando le abrimos la puerta, la sopresa que nos presenta supera todas nuestras expectativas.

Hope, dream and smile.

viernes, 3 de abril de 2015

No se puede querer.

Casi tres horas entre visita y caminar. Para románticos y melancólicos un sufrimiento innecesario en un lugar así.

He dado vueltas a muchos asuntos. Me he parado en la expresión: "no se puede ser tan bueno". No me considero el mas o menos bueno. Simplemente, no encajo en una sociedad zafia y poco enamorada. No puedo ser yo mismo casi nunca. Porque sin estar enamorado, sin querer vivir las más generosas virtudes, sin dar la vida por los demás, eres un ciudadano correcto y civilizado.

Eso me destruye por dentro.

No soy feliz porque no puedo dar todo lo que quiero. No soy feliz porque no puedo sonreír en todo momento. No soy feliz porque no puedo confiar ciegamente en las personas. No soy feliz... NO. Porque no puedo amar a los demás desinteresadamente. No puedo tener detalles sin que se busque algo malo. No puedo ilusionarme con las alegrías de mis amigos porque no las comparten.

Hace mucho tiempo que no soy feliz. Y lo peor, es saber que la felicidad vive dentro de mi y sin compartirla, nunca la podre disfrutar. Vivir para uno mismo no lleva a ningún sitio. Se puede ser todo lo feliz que quieras imaginar. La máxima expresión de la felicidad es hacer más feliz que a tí mismo a otra persona con la que compartir ese momento. 

domingo, 22 de marzo de 2015

Corazón roto. Deseo roto.

Siguiendo mi línea habitual, llevo desde el viernes preguntándome... ¿Qué te gusta de ella? No hace falta que diga aquí todas las cosas que puedo responder pero si haber visto algo especial. Diferente a quienes veo cuando vivo mi día a día. Podemos llamarlo sentimientos o mera atracción. Pero para mi, siempre son fuerzas poderosas. Hay algo, gracia diferente o un reflejo que tanto me gusta que antes no había visto. No tiene que ser guapa o fea. No me fijo en cómo es. Todos sus movimientos, cada detalle, sus gestos, me llaman la atención. Me río con su sonrisa, me distraen sus tonterías en los gestos y siempre me dibujan la estúpida sonrisa. Dicen, tienes que conocerla. Yo me digo, siento que la conozco como cientos de días porque la veo en todo momento. No se si en mi cabeza o en sueños. Pero el tiempo no lo arregla. Solo encontrarte mejora todo lo que se vive.

¡Esto no es un corazón roto! Eso me digo yo. Y entonces, consulto. Acudo al mayor corazón. A quien me ha deformado así: todo querer. Le pregunto, ¿es ella? Las respuestas, variadas. Como si un concurso interior fuera, todos gritan deseando imponer sus opiniones. Sentimientos con deseos de arriesgar, razón haciendo juicios y valoraciones, conciencia pensando en la ética de la actuación y alma... ¡Ay alma mía! La opinión que mas espero la mas silenciosa. Callada, hablando bajo, susurrando... Tu corazón, tu corazón. Mi corazón no cabe. Mi corazón domina todo. Mi corazón lleva años dolido.

Fue ella quien lo rompió. Cuando ese corazón no escuchó el susurro del alma. Cuando decía: no es ella. Ese corazón roto que durante años se recompone y toda la vida crece. Pero que siempre sigue roto por las consecuencias de las mentiras. La falsedad de los sentimientos y el egoísmo de los caprichos. Un corazón que desconfía de esas personas que en su momento de máximo afecto y confianza, no sólo lo han estrujado y arrancado. Ha sido un goteo constante de dolorosos momentos. Que en esa desconfianza, aborrece a esas personas. Pero a su vez sigue deseando que tengan un solo detalle. Algo para poder volver a querer. Nunca lo rechazan, pero el daño no es solo el romperlo. Sino abandonarlo sin ver que hacen un solo esfuerzo por recuperar al menos una simple reparación. Maldita barrera, que ya nadie supera. Un río de buenas intenciones preso de maldades sufridas.

Ahora todo mi corazón te mira, con cariño, esperando que lo encuentres para poder abrazarte. ¿Pero y ese alma? No anima, paciente espera. ¿Y si lo que esta pidiendo el alma es eso que decía aquella chica? Donde algo tan grande y único, debía encontrar su sitio al lado de a quien pertenece. Pocas personas son capaces de ver la grandeza de los detalles. Y no, sin desearlo no mereces un solo segundo de este quebrantado y único corazón. Rechaza prejuicios, no escuches la palabra. Solo observa, porque al tiempo, toda su grandeza invade. Porque él sabe lo que es amar, aunque nunca lo hayas vivido ni sentido. Son las consecuencias de un deseo roto. Es la desgracia de un corazón que ha perdido la esperanza de ser reparado.

viernes, 13 de marzo de 2015

Caminar siempre descalzo

Chicos chicas. Mi guerra infinita. No niego mi deseo de cambiar estas palabras y olvidarme de todo lo que diga para escribir solo a ella. El resto, circunstancial. Pero... Sigo mi camino y hoy me pregunto. ¿Porque ellas dicen que les rebelan tanto los zapatos? Es un detalle fundamental y en lo que mucha gente se fija. Sinceramente, me siento distinto. Quizás sea uno de esos detalles que me excluyen del perfil social común. Cada día me siento más rechazado. Tal vez el hecho de que me cueste ponerme los zapatos por las mañanas se relacione con la idea de que si por mi fuera, siempre iría descalzo. 

Me han dicho muchas cosas a lo largo de mi vida. Pero hay palabras que siempre te llaman la atención. Nunca me han importado las apariencias y muy pocas personas influyen en mis decisiones. Tal vez eso me hace muy vulnerable a un grupo de personas. 

Cuando me visto y miro los zapatos, me aventuro de nuevo en una imagen del día. ¿Quién me mirará hoy? Entonces me corroe un escalofrío pensando en los prejuicios y falta de interés. Es entonces cuando me viene a la cabeza, y desde por la mañana, no se va. No se va pensar en palabras y detalles. No se va el espíritu. No desaparece mi alma. Vuelve la aventura interior de salir y ser quien deseo ser: una buena persona. Cada día tienes muchas oportunidades. Y si vas descalzo, muchas más. Porque te observarán. Romperás con los esquemas. Tu vida será apasionante porque aunque sufriendo, sentirás tus pies haciendo el nuevo camino de tu futuro.Un camino, que nadie se atreve hacer aunque todos lo hayan visto o incluso experimentado alguna vez.

jueves, 26 de febrero de 2015

Hoy pensaba en tí.

En el treintagésimo aniversario de mi nacimiento has invadido mi cabeza el día anterior. Me gustaría recordar esto como cuando leo lo que escribía hace más de diez años. Con una sonrisa después de ver cómo era un mal momento del que salía adelante. Y sí, hoy ha sido un día difícil. Lo necesitaba, he parado de trabajar pronto y me he ido. Me he acordado primero de ti, te he dedicado el momento que siempre mereces y luego me he ido. A no pensar más. En verme completamente solo. En destrozar la barrera de mi cabeza que echa raíces de pesimismo cuando pienso en lo que me ocurre. Y así, me seguía acordando de ti. Viniera lo que viniera, mientras una bola salía despedida hacia la oscuridad y perdía brillo con un golpe, parecía llevar el nombre de cada cosa mala que circulaba por la cabeza.

Son muchos reflejos y salían despedidos hacia todos lados. Pero sí, todo sigue dentro. Cada recuerdo esta presente. Y no hace daño, pero si llena mi corazón. Sensible corazón. Hoy, muy atormentado. Porque acudía a nuestro momento. A nuestro encuentro. A esos días que me acompañabas y no sabía quien eras. En el aire y en la lluvia. Pero sobre todo, en la brisa del mar. Sabía que siempre te encuentro ahí. Me gustaría mostrar mi experiencia. Presentarte y que todos te encuentren. Saber que nunca hemos caminado solos. Que mire a donde mire, siempre he visto tu rostro. Que pueden ser treinta o sesenta. No creo que llegue a noventa, pero acomodado, con dificultad. Por favor, siempre sonriente. Sabes que lo pido cada día. Así me veo mis últimos días. A tu lado. No quiero pensar en presente ni futuro. Quiero saber que estaré para ti toda la vida. Aunque tenga malos momentos, pase lo que pase, no dejes que me aleje y recuerdame al oído. Sin que nadie nos escuche, lo que sólo tú y yo sabemos y que siempre nos hará sonreír.

Un día después, sigo sentado. Ni frio ni calor. Mi tiempo y el silencio en mi cabeza. Atento a tus palabras. Con mi alma, cabeza y corazón esperando tus respuestas. Me faltaba tu mirada y comprendía entonces, que lo que escondo en mi mirada, nadie podra comprenderlo. La guardaré, porque el corazón que esconde, muy pocos lo merecen. Saben sólo ellos quienes son los afortunados. Hay tesoros que en la nada, son eternos y sobre lo finito, no se encuentran.


lunes, 23 de febrero de 2015

No eres tú, soy yo.

Todos echamos balones fuera. Pero esa frase sólo se escucha en el ámbito relacional. Y me parece falsa. Creo que es la peor forma de justificar la cobardía de las malas decisiones. La ausencia de personalidad y la negación del compromiso con otras personas. Parece que no es políticamente correcto asumir fallos sin que parezca heroico y menos aún luchar por las adversidades. Pero aquí comienzo.

Me encanta observar a las personas. Sufro cuando veo gente egoísta y más sin sentido común. Dentro del orden de defectos en los que me fijo en la gente hay varios aspectos que me provocan escalofríos por dentro: la capacidad para autoengañarse, el nivel de tonterías y errores que se cometen al hablar, la falta de rectitud en intenciones y por último el tono de voz en el trato (condescendencia, falta de respeto, interrupciones...)

No es habitual que me fije en los defectos, pero hoy quería comenzar en tono negativo. ¿El por qué? Siempre me ocurre igual. Es mi extraña naturaleza. Me encanta fijarme en las cosas buenas. Y el otro día tuve una gran oportunidad. Por supuesto, agradezco siempre la buena voluntad de quien sabe a quien me dirijo. Pero luego, ahí estuve. En todo evento social, los chicos solemos quedar deslumbrados por esa chica del grupo que es más atractiva físicamente. ¿Nadie se pregunta cómo puede llegar a ser de complicado ser ella? Observada, fichada y analizada. Con prejuicios y juicios rápidos en cualquier detalle involuntario. Es posiblemente la carga de un don como son los rasgos que os hacen a las mujeres atractivas.

Pero... ¿y en segundo plano? Primer error. Nunca es el segundo plano. Desconfiamos de nosotros mismos y siempre la primera que deslumbra no es quien despierta nada en ti. De hecho es un fugaz y animal interés. Es pasado este momento cuando cada chico comienza a descubrir esos detalles que el realmente siente desear. Las pasiones que se convierten en deseos y los detalles que anulados los instintos nos descubren la verdadera belleza. Los que hacen que nos enamoremos. ¿Y en que nos fijamos? Cada persona tiene sus gustos. Y en este sentido, está la virtud de las mujeres para saber que despertar en un hombre sea como sea. No me cansaré de decirlo. Las chicas tienen en su poder lograr siempre todo lo que deseen. Es un arma de doble filo. Pero existe. 

¿En qué me he fijado yo? Quizás sea un tópico. Pero una cosa para mi, no falla. Y es verte sonreír. Con una sonrisa, me ganas. ¿Sólo? No creo y no quiero. Pero no puedo deshojar mi corazón tan fácil. No me declararía por aquí aunque siempre diera pistas. Para él no es tan impresionante. Para mi, se ha convertido en mi sueño. Quizás esté soñando con un paseo romántico. Una conversación alegre y andar juntos por un camino que no tiene final. A veces nos perdemos en sueños. Suele coincidir que la causa son unos ojos bonitos: mi segundo detalle. Una mirada esconde mucho. El color, el brillo, la intensidad. ¿Cuantos somos capaces de aguantar una mirada? O mejor aún, ¿cuantas veces nos han "cazado" esas miradas? No quiero pensar si me gusta o si no me gusta. Las cosas se ponen en su sitio siempre. Son muchos años de cultivo de corazón. Y nadie desea tanto como yo, que sea para ti. Pero no quiero entrar en errores. No quiero hacer daño a nadie. Si quiero arriesgarme. Pero me gustaría verte caminando a mi lado y no dejarte de ver sonreír nunca. Y sobre todo, no dejarte un solo argumento para equivocarnos y hacernos daño. El día que vea tus ojos y sepa lo que necesites, podré decirte claramente, que estoy perdidamente enamorado de ti. Mientras, sólo deseo saber lo que tu corazón desea y entonces, podremos construir juntos ese futuro donde no existe ni tú ni yo: sólo nosotros.

sábado, 17 de enero de 2015

¿Por qué desaparecen las personas que sonreían?

Una y otra vez, cuando levanto la vista y paseo por el hospital... ¡No es valentía! es realidad. Donde muchos se ponen nerviosos, camino sin temor a vivir, sin miedo a mirar a los demás. No soy especial. Ni un héroe. No tengo poderes. Mi debilidad, sois los demás. Aquellos que sin conoceros, quiero. Por los que sin saber motivos, me gusta ver sonreír. Cuando recorro los largos pasillos de hospital, no una vez ni dos: todos los meses. Cuando hacemos de la rutina algo indiferente y no miramos quien se cruza con nosotros, dejamos la humanidad para convertirnos en bestias. 

Todos tenemos problemas. Nadie se escapa de las cruces de nuestros días. Vienen antes o después. A lo largo de tu vida encontrarás dos tipos de personas: los que interiorizan los problemas y los que los exteriorizan. ¿Mejores? Depende el momento... Lo que no me cabe duda es que vividos por dentro, exigen mucho más de uno mismo. No soy uno menos, estamos bailando con la muerte. Es un tango a cámara lenta. Los oídos pitan mientras lo recuerdo. Lágrimas patinan sobre mi piel pensando en ellos. En como nos están dejando y les estamos dejando nosotros. ¿Dónde están nuestras sonrisas? Feliz vivo de sonreír por dentro. Es mi lucha diaria contra tanta amargura. Sabe ella, como por dentro no me deja un solo fruto bueno. Es mi compañera de baile. Mi dulce amiga. Voraz, tentadora, manipuladora y sobre todo, mi vida. ¿Quién soy? Por ella y con El, único. ¿Sonreiremos?: siempre. No me lo va a quitar. Todo sufrimiento, todo mal momento. Todo tiene su cara amable. Si no lo vemos, seguimos ciegos. Si pensamos en el erotismo del tango, sucumbiremos de servir a los demás para servirnos a nosotros mismos. 

¿Por qué desparecen? Me sigo preguntando, cuando veía ese vídeo. Manipulado, fácil. Y sobre todo falso. La crueldad que tiene ese vídeo el mal implícito en cada emotivo comentario. La necesidad de empatizar los problemas. Obligar a los demás a que vean lo que vemos. No deseo que la gente sufra. Deseo personas que me sonrían. No que lloren. Necesito su alegría. No su compasión. No aspiro a curarme. Me han concedido la salud de la enfermedad. Veo cómo muere a mi lado el espíritu de personas cada día. Y lo paso mal. Miro sus falsas sonrisas y sigo pensando: "no soy yo el enfermo". Miro las malas caras y las penas arrastrarse por los pasillos y te sorprende alguna luz. De ese enfermo que sabe que ya siempre será así. No espero mi recuperación. Conozco el mal, vivo con él. Cada día y sobre todo, cada noche cuando sabe que soy frágil en soledad. Vulnerable a mis deseos y ambiciones. Verme ese alma solitaria que no tiene a quien sonreír y servir. Son momentos difíciles. Miro a los que están mal y se que en una mirada nos decimos todo lo que otros no sabrán decir ni en un año a su lado. 

No me parece complicado. No digo que nuestra situación sea fácil. No vivimos caminando sobre pétalos de rosas y cielos soleados cantando y bailando. Pero mientras no queramos sonreír, no aprendamos a ver la vida con alegría, seguiremos la línea que nos marca la sociedad. La de quemar y ver arder todo. Destruir la convivencia con el egoísmo y la codicia. Jugar con el erotismo de los placeres y no cuidarlos para acompañar el sabor de la verdadera felicidad: hacer feliz a quien tienes a tu lado sin pensar en tu felicidad.