martes, 31 de diciembre de 2013

Una vuelta de tuerca en la toma de decisiones en Facebook

Facebook es terrible. No hay nada peor que abrirlo y ver la foto que no quieres ver. Llegas, vas al ordenador (tableta para este hecho) y la primera "historia" en toda la cara. Facebook no es tonto. No. Es pura estadística e inteligencia artificial (creo que algún día haré una explicación de lo que esto significa, pero tampoco es esto un blog para contar mis conocimientos informáticos).

Estoy seguro que esto les ha pasado a muchos. Espero ofertas como nuevo gerente de la inteligencia artificial de redes sociales o que algún valiente se atreva a llevarme la contraria para retarle en un duelo a vida o muerte. Bueno, sigo: es tan sencillo como mostrar primero las historias de los perfiles en los que más pulsamos para ver. Por eso, ante la "necesidad" de la inocente curiosidad de saber en cada segundo que hace nuestra querida (o querido para vosotras), pues ahí tenemos ya un buen dato que facebook recopila. Para que así, cuando vuelvas, te tenga preparada su última foto y sigas conectado a la red social. 

Peeeeero, no siempre acierta. Ahí la ves, emocionado, jo, que guapa sale... Míra, que buen viaje, seguro que puedo montar uno mejor para ella. Y sigues bajando hasta que ¡What a hell! El bastardo indeseado. Te ha fastidiado tu momento feliz. Fotón al lado de ese chaval que no querías ver ni en pintura. Pues toma, la primera en la frente. Pero no harto de eso, no te preocupes, facebook tiene el remedio. A la derecha te sale un anuncio. Cubiertos en amazon. Comprar cuchillos de cocina. Cabeza en blanco. Mejor no pensar. Sigamos pulsando. ¿Qué? Encima le escribe. Poniendole en azul para que le llegue bien clarito. Pero por favor... Si es un chorizo. No puedo más. No sigas. Pero no terminas ahí, facebook sabe que has pinchado tres veces y en tres fotos. 

Ahora es momento de pensarse dos veces volver a entrar. Sige apretando tuercas. Porque personalmente, la acción que más me llama la atención sería la de suspender mi cuenta. Y si, me ha pasado varias veces.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Houston. Aguantemos un poco el problema.

Desde que he subido al transportador mecánico y puesto melodías pastelosas de acompaňamiento, hay una sonrisa que no cabe en mi rostro. Un ente extraño parece haberme poseído y no puedo dejar de estar sonriendo. Hemos identificado el defecto. Pero vamos a darle un poco de margen porque de momento, no causa problemas. 

Esto puede o no ser la antesala de algo nuevo. Quizás sea mi último problema y no tenga que vivir mas eso. No tengo nada claro y si, tal vez sea hora de dejarlo todo. Pero dame un tiempo para, aunque sea fugaz y sin respuesta, todo lo que viva tenga ese sabor que hiciste especial.

Cambio y corto.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Comprendo a William Thacker

La verdad es que mola mucho sentirse como ese personaje. He tenido cónclave de amigos para pedir consejo. Me han recomendado lo mismo muchos. Pero...


Haber vivido su situación. Aparecer sin conocerla. Empezar a no saber que demonios hacer ni decir. Todo sale mal. Te bloquea solo tenerla delante. Impresiona tanto que no sabes que hacer o decir. Con el tiempo, coges confianza y ya ella deja de estar en una nube para ver la realidad. Empiezas a disfrutar cada momento que miras, escuchas como si te contara el mejor cuento de tu vida. Por primera vez no te fijas en que a tu alrededor todos te miran, porque estás con la mas guapa. Aunque te ves una incómoda presa entre cazadores que buscan la belleza que tienes a tu lado. Y ahí no haces sino estar a gusto hablando y riendo, ya no fijándote en que es un espectáculo verla, que ha pasado a un segundo plano. Sientes también el miedo, pero no importa porque ya te ha cautivado. No sabes cómo soportar que el resto del mundo también se fije porque nunca has sido protagonista. No te fijas en eso, solo ries, miras a la cara y sonries. Te sientes como un niňo sin preocupaciones. Parece que has soñado con que disfrutas con alguien así mucho mas tiempo y que por un momento, los sueños pueden hacerse presentes.


Sin embargo, todavía tengo los pies en la tierra para saber que mi vida no es una película de comedia romántica y que la realidad es bien distinta. No espero a Julia Roberts y no soy Hugh Grant.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tormentos

Un inicio.
Mi vida como causa y efecto. Una circunstancia. La complicada indiferencia de la fuerza del cuerpo ante sus ausencias. Un objeto. Lo mas cercano para manchar con tinta. El desencadenante. Toda la vitalidad que me queda se sirve de mi debilidad para torturarme por dentro. El deseo. Pasear, conducir, navegar, volar, soñar... Mirándote hasta donde terminen todos los caminos para volver a empezar.

Un nudo.
Abres los ojos mirando el negro de la ausencia de luz. No saber donde estas. No saber que hora es. Miras el reloj y no miras la hora. No sabes si duermes, no te has dormido o sueňas. Temeroso el frío pie siente la noche con la fuerza del movimiento tranquilo para rozar el suelo. Con dificultad. No sientes el mareo de un rápido levantar, pero todo quieres que vuelva a tu sitio. Porque eres tu quien no se encuentra. Miras la hora para confirmar que no entiendes nada. 

Caminas, frío y sin saber porque abandonas el calor del sinsueño. Escuchas tus sonidos, los que te hacen saber que sigues en casa, los que vives cada día sin darte cuenta. Los que tus sentidos han cogido costumbre de decirte, has vuelto. Y entonces paseas, la mano sutilmente sigue el camino del pasillo donde encontrar algo para volver a tu sueño. Pero sientes como poco a poco todo es peor. La cabeza ha despertado y el poder de los sueños domina lo que quieres razonar. Y es entonces cuando consigues, no con dificultad, vislumbrar que la melodía que da vida al momento no es alegre, sino el comienzo de una batalla.

Empieza la caballería hundiendo toda la voluntad. Donde surge tu fuerza para combatir. Entonces sufres como recuperarte con provisiones, pero el daño sigue, mientras la dominación hace que los soldados pierdan esperanza y las dudas renazcan en todos los frentes. Le necesitas a tu lado, aquí es el momento donde tu capitán, el verdadero timonel de tu vida, recurre al discurso. Te alienta para seguir. Te cura las heridas que el mismo lobo interior quiere deborar. No hay contemplaciones. Y la batalla abre sus frentes, frentes con héroes y villanos en cada lucha, donde unos días ganan unos y otros pierden. Pero donde no olvidamos, que sera para siempre. Mientras las provisiones nos recuperan nuestra valentía vuelve a sentir, el capitán. La autoridad de quien sigues a donde nadie puede ni mirar. Porque son entonces cuando sacas ese retal, ese espacio blanco donde escribir lo que ronda sobre nuestros sentimientos y volver a morir, porque la batalla de tu vida, no dará nunca un respiro. Ni sobre la oscuridad ni el despertar o dudar del bien y mal. Las melodías del piano que resuenan para hacerte dormir no ayudaran, los sentimientos serán sal sobre tus heridas. Y sobre un corazón abierto, hay quienes llorarán por hacerlo volver a latir. Sean las lágrimas el ánimo. Se tu capitán quien te guíe. No estas solo. Y no dejes de luchar. No busques entre los sentimientos. Nada servirá, cuando tu cuerpo libre la batalla por seguir adelante. 

No confundas esas sombras. No es tu objetivo. Puedes ir a su lado, sera siempre tu compañía. El deseo del eterno paseo no tiene una dirección y la espera de navegar el horizonte te perderá en el mas salvaje de las dificultades. Solo te encontraras. Y no podréis guiaros. Puede ser que sonrías. Puede ser que hoy ganaras una batalla. Pero estaré siempre contigo. Porque los aňos pesaran y las luchas serán mucho mas largas y complicadas. 

Un desenlace.
No pongo fin. Porque todo fin, es un inicio. Mi desenlace es recordar. Que he viajado, te he mirado y he sentido, como disfrutabas y como te has negado a dejarte acompañar. Y ese descubrimiento, es la vergüenza que yo siento ahora y no poder volver a decirte mas que tengo miedo a ser feliz y no puedo olvidar todo sin decírtelo con mi silencio, sin contar los minutos. Quiero no sean los sentimientos, siempre delatan, aquellos que hablen. Sino descubrir, no por hechos, sino presencia, que puedes elegir. Y nuestro tiempo, abrirá tu alma y desaparecerá nuestro tormento. 

Hay días y en especial: noches, que no encuentro el faro que me guía en mi camino.  Pido por navidad y en este momentos tan importantes de conmemoración de la Navidad, que entrego mi vida, por una clara respuesta.


Causa y efecto.

domingo, 22 de diciembre de 2013

El peligro no esta fuera

Hay que ser muy humilde para aceptar que lo mas peligroso en esta vida no viene de lo que te hagan los demás. Sino del daňo que tu solo puedes hacerte. 

Es en ese momento, cuando descubres aquella olvidada soberbia, la que empobrece poco a poco el corazón para hundirte en un vacío interior.

sábado, 7 de diciembre de 2013

No he dejado de pensar en ti

Cada vez que peco de orgullo y soberbia me digo una frase: Indi, no vives nada que otros no hayan ya superado.

Sin embargo, hay sentimientos que hacen a uno sentirse muy muy especial y diferente a los demás. Los que el amor causa. No quiero decir con esto el estar perdidamente enamorado. No. Pero si hay un detalle que quizás el resto no ve, sigo disfrutando y a su vez detestando. Cada día, hay algo que me hace recordarte. No lo busco, no lo quiero y sobre todo, no lo espero. Es más, prefiero rechazarlo. Porque no querías que luchara sin saber si quiera lo que me gustaba de ti.

No había elegido juego. No tenía ninguna carta. Y sin quererlo, había entregado todos mis ases sobre la manga. Por ti, he perdido todas las oportunidades de deslumbrarte. Ya sólo tienes al que tendrá que improvisar cada día un verso del arte de tu vida. 

¿Me darás la oportunidad de volver a verte sonreír?

Una clave sutil para identificar la entrada


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Que complicadas son las heroicidades nunca reconocidas.

Una y otra vez lo veo. Generan una terrible sensación de soledad una vez pasado el orgullo y satisfacción personal de salir adelante. Superar barreras que uno sólo, con la intimidad que Dios te concede, puede conocer. Destrozan a uno por dentro cuando no tiene apoyo de los demás. Mal llevadas, te generan un desprecio hacia el entorno. La falta de cariño, a veces, hunde a algunas personas. Especialmente acentuado con la falta de comprensión permanente del que lleva algo mal por dentro y que no se vea.

Las heroicidades son aquellas que hacen bien a los demás y estos no se dan cuenta de que han hecho algo por ellos. Son la convivencia y aportar felicidad en común. Son evitar las preocupaciones porque ocultas que lo pasas mal. Son preocuparse por los demás aunque tu lo estés pasando mucho peor. No hay que publicar los pequeños logros con fines beneficiosos. Se pueden poner muchos ejemplos y de todo tipo. Los más sencillos suelen ser los estéticos. Aquellas personas que sufren unos meses porque han cometido muchos excesos y que después del logro, hacen una vida normal. Son sufrimientos puntuales. Quizás sea peor elogiarle y no recordarle, que te has pasado tu con un mal hábito.

Podemos coger muchos elementos de diálogos interesantes. Spiderman. "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Me gusta mucho esta frase, porque se hace eterna. La responsabilidad de haber recibido un don, causa un efecto para siempre. Esto te convierte en un héroe si lo vives bien y lo haces por los demás.

Lo más grandioso de vivir tu pequeña lucha cada día, es que con el tiempo, sin darte cuenta. Si abres tu corazón a lo que Dios te ha dado, descubres un mundo nuevo. Puedes ver la vida de dos maneras. Una que cogemos muchas veces y que nos ocurre a todos en muchas ocasiones. La pesimista y egoísta. Donde hay enfermedades como la que conozco, que tienden a esa situación de forma natural y contra la que lucho TODOS LOS DÍAS. Y la segunda, la visión especial. La mirada que llamo "comprensiva". Un mal tan fuerte en uno te cambia el corazón. Te cambia la forma de ver las cosas. Tienes otra realidad y descubres un entorno nuevo y una forma nueva de ver a las personas. Se padece algo que el resto no entienden, aguantas lo que ninguno ha comprendido. Ves a los que lo pasan mal sabiendo todo lo que tienen y su mirada buscando un apoyo. Puedes ofrecerte. Porque has pasado por algo peor y te ven sonreír. Encuentran en ti una superación de un mal, un dolor que arrastra. Comprendes que ser un héroe no es lucirse ante los demás. Sino en los peores momentos, encontrar el silencio que te hace cómplice. La mirada de quien pasa lo mismo que tu sufres y ver, que todos los días, tienes un corazón que desborda alegría y generosidad. 

En los peores momentos, te apoyas en quien te ha dado esta Cruz. No lo niego. Muchas son las ocasiones en las que me he enfadado. Sigo con momentos en los que me he ido, enfadado y harto. Reprochando lo que me han dado. Sin comprenderlo. Sin, naturalmente, quererlo. Pero tengo que volver, y al rato, recuerdo. Todo lo que me ha hecho descubrir algo tan terrible, es sólo ver lo mejor en muchos momentos. Y estos, sólo se viven, cuando cambia tu vida. Sabes, que aunque nadie lo comprenda, que nunca sufrirán ni padecerán todas tus miserias del día, cuando incluso se te reproche en todo momento los defectos que causan tus problemas y que afecten a la convivencia. Seas blanco de quejas porque no llegas con tus limitaciones. Todos los detalles, si aprendemos a cambiar nuestra vida. La forma de ver, siendo comprensivos y valorando los que de verdad luchan cada día. Entonces, nos podremos dormir, cada día, sonriendo y recordando: gracias, por darme la oportunidad de ser un héroe y poder ver héroes de verdad que antes nunca había visto.

Mi único mensaje a un periodista deportivo fue a Pablo Martorell cuando leí su artículo.
Un héroe no es el que a la vista de todos saca pecho y se deja elogiar. Estos son los mejores casos. Los únicos héroes. Los que cada mañana, sin saberlo el resto, entregan su corazón en intimidad con Dios y salen a comerse el mundo. Harán todo lo que puedan, lleguen o no a conseguirlo.

No se lo diré, pero tengo muy presentes a todos estos héroes de verdad que he conocido y veo, cada día luchar de verdad.