viernes, 17 de abril de 2015

Lo que ellas no entienden

Últimamente tengo la sensación de que muchas chicas comparten diferentes post en blogs sobre valientes, generosos, pacientes y caballeros. Hay mil ideas de ese estilo. Mil cuentos de príncipes. Historias Disney encubiertas. Todos esos detalles se esfuman cuando te encuentras con la realidad.

Creo que ejemplifico hacer lo que haga falta por una chica. Me quedo corto soñando y esos post me parecen flojos de contenido. Como si sólo se pudiera hacer una vez algo especial. Como si sólo con un detalle conquistas el corazón de una mujer. A veces con ese detalle funciona, pero como dice mi hermano, "dale mi tarjeta" que gestiono su divorcio. Las relaciones son mucho más complejas de lo efímero del sentimiento. Pueden centrarse en virtudes pero veo fracasos continuamente y veo sobre todo como NO APRENDEN nada. Los entornos se mienten y echan culpas de los errores. Justifican sus actos con falsedades. El secreto para resolver todo problema, no está en lo que hace el otro, es lo que tú haces para solucionarlo. Valentía en las decisiones y fortaleza en su logro.

He conocido muchas chicas. Las que me abren su corazón, saben que cuentan con el mío para toda la vida. Las que no lo abren, se encuentran con otro más. Se dice que me encantan las chicas. Sí, son mi debilidad. Pero enamorarme... muy pocas saltan la barrera por las que de verdad quisiera entregar mi vida. Muy pocas, por no decir casi ninguna, descubre lo que escondo. Soy parlanchín y me encanta cotillear. Si, pero es extraño como además, soy muy discreto. Parece incompatible. Pero la gracia es que escondo mucho más de lo que muestro. Esto me sirve para observar y fijarme en los detalles de cada uno. Disfruto conociendo a la gente y me preocupo por lo que me cuentan. Hay quien lo llama empatía. Yo lo confundo con amistad.

Estos detalles de formación, de vida interior, de deseo de conocimiento, de ver cómo es la otra persona sin fijarse en las apariencias. Muy poca gente he conocido que realmente muestre interés en descubrir a los demás. Pocas chicas desean conocer a los chicos. Ellas sólo quieren que se haga su juego. Pero no ven más allá del coqueteo. Se quedan en pequeñas estrategias. En su afán de conseguir a ese chico que sus sentimientos idealizan. Se quedan en una carcasa vacía. Luego vienen los llantos y las maldades. Decepciones y desilusiones. No se han querido conocer... Sentimientos y evasiones han pintado falsas personalidades en un mundo donde la imagen, tiene más fuerza que la persona.

No soy diferente, me fijo en las chicas guapas o atractivas y admiro a las chicas buenas. Pero a todas les saco cosas positivas. SI, lo merecen siempre. Me encanta cuando puedo decírselo. Sin embargo, tanto tiempo observando ese juego y pocas chicas me llaman la atención. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué he visto diferente últimamente? Comentado con Lorena, (tenía que mencionar a la madre de mi ahijado Tito) como se desarrollaba el trato con una chica me decía algo clave. Es una conversación natural. Parece una chica normal. Su vida es estable, coherente y pone sentido a las cosas. No juega, habla. Y en ese dialogo, le digo: "es verdad y tienes razón". Me cuesta procesarlo. Me sorprendo. Me bloqueo. Sonrío. Vuelvo a mirar lo que nos escribimos. Algo no cuadra. La última frase es diferente a cualquier chica que me haya interesado o que me pueda gustar. Simple, directo y para mí, increíble:

-"Tú que tal estás?"

Mucha gente podría pensar que es una ridiculez. Incluso que pasara por encima con absoluta indiferencia. Yo me quede perplejo. No recordaba ninguna chica que no considerara amiga mía que se interesara por mí. No quise buscar nada. Sabía perfectamente que eso me había chocado. Es así de triste. O así de "bonito". El mejor momento de esos días, fue cuando ella me preguntaba que tal estaba yo. Se llenan de palabras. Protestan por falta de romanticismo. Pero tristemente, no recordaba a nadie que me preguntara como estaba yo. Cuando quieres a una persona, no sólo hay que hacerlo. Hay que decirlo. Actos sin palabras corren el peligro de no verse. Porque entre dos personas, hay quienes pueden ser sordos, ciegos o mudos. Por eso hay que hablarse y entenderse. Todas las tonterías que escriben muchos en realidad son palabras al mundo vacío. A una relación con un espejo. Queremos una chica que nos quiera y ellas quieren a un chico que las quiera. Este primer concepto en toda relación, poco a poco se va difuminando. Tengo demasiadas muestras de eso que cuando las escucho me rasgan el corazón. No es lo que te han hecho, es lo que tú haces. Así, se quiere. Así amamos. Una pregunta puede hacer más bien que líneas y líneas de conversación de juego infantil.

sábado, 11 de abril de 2015

El siempre sabe más y nunca falla cuando de verdad le necesitas.

No puedo mentir. No ha sido el mejor mes de mi vida emocionalmente. Tengo la suerte de poder vivir en dos mundos opuestos mientras sueño despierto. Últimamente no he salido del terrible. Cansancio y extrema ocupación no invitan a la ilusión. Sin embargo, vamos a los hechos. Siguiendo con las consecuencias de esa fractura en mi corazón, la desconfianza sigue deseando conquistarlo. Es una batalla perdida, pero lo sigue intentando. El daño que me ha hecho no tiene nombre y ver cómo es su reacción y lo que hice por él me entristece todavía más. 

Son muchos momentos, son más circunstancias. Hay detalles que poco a poco me consumían. Y los errores cometidos por querer salir adelante no mejoran. Al final, veo como todo se derrumba aunque los cimientos siempre se mantengan. Me he quedado al aire. Desprotegido emocionalmente. Y así caminaba todos los días. Respirar el mar me devuelve la estabilidad. Pero el corazón sigue y sigue encarnizado y la sal del mar lo estremece poco a poco. Esto es el día a día de la convivencia en un ambiente hostil para quien vive su día a día con la intención de ser sensible a los estímulos que los demás presentan y el deseo de empatizar con sus deseos. Siempre vuelvo con heridas de guerra.

Pero como de mal momento a uno bueno, el cambio no lo debemos esperar. Cada día es una oportunidad de hacer y vivir mejor que ayer. Así llegué, el dejarse, esperar y tener confianza en sus cuidados. En su dulzura para aliviar las heridas saladas. Ya estaba mi rebelde corazón inquieto. Atacando mis sentimientos y deseando declarar su genial estupidez. Su emocional locura y seguía a la espera decidiendo que hacer y no hacer entre tentaciones y sueños. Luchando internamente entre ahogarse en mi yo egoísta o sobrevivir con deseos de no pensar en mi mismo. Los sentidos estaban colapsados. Las ideas se emborrachaban de ocurrencias. La sonrisa cómplice del temor de unas locuras. ¿Y qué hacemos para romper con la normalidad? Ahí estaba esperando. Vine andando arrastrando plomo. La Semana Santa se hacía un calvario por dentro. La vigilia prometía ser dura. Había matices pero faltaba esperanza. La dinámica es mala y no parecía mejorar. 

Cuando miré a esa madera buscando su afecto y crucé esa mirada senti cómo se hacía cargo de todo el tiempo que mi corazón lleva sufriendo. Cómo a pesar de tando golpe y ataque, seguía en pie. Valiente pero en mis límites. Con dificultades sufría cada momento más y Él, en esa madera, lo sentía. Lo comparte y me ayuda a seguir en pie. Tanto es así que me costaba sonreir, buscaba un consuelo o una oportunidad, un empujón que me animara una vez más a hacer una tontería y que tuviera algo positivo. Pero no era ese golpe que yo deseaba dar. Para Él todo es diferente y mucho mejor. Sólo tuve que bajar la cabeza como el hacía... Me manda un ángel con la toalla que cubre los golpes del luchador en el descanso. Todas las tonterías, las estupideces, las emociones, penas y problemas huían con su sonrisa. No me importaba nada, Él sabía lo que necesitaba. El futuro esta siempre en sus manos y cuando le abrimos la puerta, la sopresa que nos presenta supera todas nuestras expectativas.

Hope, dream and smile.

viernes, 3 de abril de 2015

No se puede querer.

Casi tres horas entre visita y caminar. Para románticos y melancólicos un sufrimiento innecesario en un lugar así.

He dado vueltas a muchos asuntos. Me he parado en la expresión: "no se puede ser tan bueno". No me considero el mas o menos bueno. Simplemente, no encajo en una sociedad zafia y poco enamorada. No puedo ser yo mismo casi nunca. Porque sin estar enamorado, sin querer vivir las más generosas virtudes, sin dar la vida por los demás, eres un ciudadano correcto y civilizado.

Eso me destruye por dentro.

No soy feliz porque no puedo dar todo lo que quiero. No soy feliz porque no puedo sonreír en todo momento. No soy feliz porque no puedo confiar ciegamente en las personas. No soy feliz... NO. Porque no puedo amar a los demás desinteresadamente. No puedo tener detalles sin que se busque algo malo. No puedo ilusionarme con las alegrías de mis amigos porque no las comparten.

Hace mucho tiempo que no soy feliz. Y lo peor, es saber que la felicidad vive dentro de mi y sin compartirla, nunca la podre disfrutar. Vivir para uno mismo no lleva a ningún sitio. Se puede ser todo lo feliz que quieras imaginar. La máxima expresión de la felicidad es hacer más feliz que a tí mismo a otra persona con la que compartir ese momento.