martes, 29 de octubre de 2013

Los mares en calma no hacen buenos marineros.

Dos semanas de tormenta interior pueden tener efectos muy positivos. Redescubrirse uno mismo y conocerse mejor sólo es el comienzo. La precisión en el conocimiento interior hace que exteriormente funcionemos un paso por delante de nuestras expectativas. 

Cuando Cristóbal Colón emprendió su viaje, no esperaba encontrarse con América. Buscaba ir por el oeste hacia Asia. Aunque decían entonces que era un viaje demasiado largo los que creían que la tierra era redonda. Pero ese espíritu, esa decisión, es todo un ejemplo de alma luchadora y sobre todo magnánimo. Cómo me ha llamado poderosamente la atención siempre esa palabra. Me gusta la idea de tener un espíritu aventurero. Por supuesto que tengo sueños e ilusiones. Tienen nombre y apellidos. Quizás me quede corto comparándolo en un viaje como los de entonces, pero eso no me debe torcer el espíritu. No quiero dejar de sentirme un aventurero. Mi tormenta pasa por no anclarme en si hacer el viaje o no. De si pelearme por darle o no darle esto o aquello de si decir o no una cosa. Mi espíritu es mucho más grande, mi corazón, es un faro para su vida si quiere verme. No deseo perder el tiempo en limitaciones, voy a salir a navegar y encontrar nuevas tormentas y nuevas aventuras. Entonces, siempre, tendré la oportunidad de mirarte y decirte cada día: ven conmigo. Tú, eres mi mejor aventura y mi capitán, nos quiere a los dos.

Después de una tormenta siempre viene una calma. ¡Cómo el mar nos enseña que la vida se ha vivido por muchos antes! Hay aficiones que enseñan mucho. Hay experiencias que aportan más. Pero sin ninguna duda, pasada la tormenta, disfruto de la calma. Una realidad no acorde con mis inquietudes, me encanta hacerme a la mar y vivir experiencias. No soy de los que se dan mucho tiempo a salir a por los desafíos, pero el respeto esta por encima de cualquier aventurero.

Cada día en el mar es una aventura nueva. Como cada día de tu vida. ¡Tú eres el protagonista! Así, sin más, en tantas aventuras que he vivido, siempre hay una figura que me atrapa y enamora. Las sirenas. Poco he leído sobre su historia y cómo surgen en las novelas e historias. Naturalmente, leyendas del mar. No creo que encontremos muchas sirenas en el desierto, en las montañas o en bosques. Esos ya tienen sus leyendas y fantasías. Pero mis queridas sirenas. ¿Cómo las encontramos en el día a día? Pues es bastante fácil, enamorándonos con su belleza, sus voces, su semblante, su esencia, todo lo que una chica muy atractiva hace que sea así durante una época de su vida. El tiempo que quita la respiración por donde pasa. El tiempo que te para el corazón para observarla. Momento en que cuando habla, encanta. Si se dirige a ti, te hipnotiza. Tiempo en que sus canciones te atan enamorado. Son tantos los argumentos que te dejan helado de una sirena, que a veces no te das cuenta de que hay demasiadas y querer estar pendiente de todas no hará sino perdernos en un infinito de ilusiones y desesperaciones porque harán sufrir. Me cuesta entenderlo, pero no se les puede dar nada mientras no sean ellas las que quieran algo de ti. A pesar de que engañen y manipulen. La fortaleza y capacidad de sufrimiento por ellas es lo que si que puede hacer que te canten para toda la vida. No hay que dejarse engañar por ellas ni entrar en sus juegos.

Es la cruda realidad, pero la verdad. La religiosidad del marinero, surge de la visión de momentos que aterran al corazón mostrándose la fuerza de lo desconocido. No hay lucha de sentimientos ni voluntad que supere la creación y su naturaleza. Sobrecogen las desgracias y estrechan nuestra seguridad. Humildad, respeto y generosidad son virtudes que en el día a día nos hacen más fuertes. Abandonarse y pedir ayuda no es síntoma de debilidad. ¡Quiero dejar mi soberbia a un lado y guiarme en lo que deseas! Contigo, llegaré siempre a buen puerto.

Dice un refrán marinero: "penas y olas nunca vienen solas". ¡Que gran verdad! Sin embargo, hay olas que se pueden navegar y evitar y penas que no siempre se deben recibir. El secreto suele ser la actitud. El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. ¿Quién eres tú?

jueves, 24 de octubre de 2013

¿Reacciones impulsivas o inteligencia experimental?

Ha surgido esta pregunta. Si alguien quiera opinar... da bastante juego.

Me gusta observar a las personas y cuando hago un batido de observación con procesamiento de información, surgen muchos detalles interesantes. Ese colacao, frío, con burbujas que dan tos, que sabe tan bien por las mañanas de verano (y no tan verano), da un juego genial.

Realmente, ¿que espero yo de las personas? Cuando veo películas románticas se perfectamente que es todo falso. Que en realidad, son una serie de acontecimientos y circunstancias bien colocadas y ordenadas en un tiempo imposible de cumplir. Toda vida es una comedia romántica si sabemos respetar los "tempos" y "olvidamos" los momentos malos. Digo olvidar, que en realidad, son muy interesantes. Pero en cine, queda feo.

Oficialmente, no se si debería dedicarme a ser guionista de momentazos de comedia romántica. Se me ocurren muchos, muchísimos y algunos, hasta pasables. Sin embargo, estos momentos los empaqueto en las reacciones impulsivas. PELIGROSAS. Por este motivo, me vuelve, ¿qué esperas de una personas? Sigo leyendo historias, cuentos, blogs, hasta panfletos sueltos de personas soñadoras, que le dan gusto a las palabras montando su escena ideal. Nos manipulan el entendimiento. Son bonitas: posiblemente. Literalmente cuidadas, si. Ilusionantes: mucho. Pero todo vacío. Vacío de amor. Vacío de cariño. Sin nada de una relación virtuosa. Lo podemos llamar sensiblería. ¿Necesaria? Por supuesto. No digo que no sea fundamental. Pero demasiada, engaña.

Sigamos el proceso. Que es eso de la inteligencia experimental. Vi una película que decía una frase interesante: mi novia actual es la reacción a las cosas que no me gustaban de mi novia anterior. En parte tiene su miga, la gente se va conociendo. Se observa, al final, ¿qué decide? Hay muchos tipos de personas, pero la realidad, es que sobre la mesa de decisión, juegan su papel un sinfín de circunstancias. Hay quien tiene muchas virtudes de un tipo perceptivo (sensibles) otros tienen virtudes vitales (ánimo) otros virtudes prácticas (habilidades) y los hay quien reciben dones especiales. Estos se pueden ganar. Pero hoy en día, son los menos observados. ¿Cuáles? Personales e intransferibles que marcan diferencias. Y esto, no sólo ocurre con una novia. Amigas, amigos, perros, gatos incluso algunos muebles si te descuidas. ¿Quién no echa de menos ese sofá calentito en su casa con un buen libro/peli una manta y la lluvia fuera? Y por que no... un colacao calentito con un par de galletitas.

Si seguimos con la inteligencia experimental, aquí juega un gran papel la edad y lo que se ha vivido. Los detalles de nuestras experiencias y el gusto por las cosas que con los años hemos dicho, me encantaría tener esto o aquello. Es una buena elección complementarse con aquella persona que tiene virtudes que no tienes tu. Pero también es cierto, que la empatía y sólo con miradas se pueden decir muchas cosas. Hay quienes hoy no se entienden, pero que mañana, no les hace falta decirse nada, porque se pasan toda la vida deseando entender lo que hace el otro. Esa chispa hace que se conozcan más que aquellos que son como dos gotas de agua, cuando las circunstancias cambian, todo se rompe.

El equilibrio es siempre la estabilidad. Las virtudes cardinales como guía en tu día a día. Una referencia clara de lo que hacer y no hacer. Tener una vida en búsqueda de la verdad en un mundo falso. Aquí es donde las decisiones impulsivas generan expectativas. Y la inteligencia experimental saca adelante a los mas valiosos.

¿Que esperas de otra persona? No sabría responder a esta pregunta. Supongo que poder corresponderle mas que lo que ella pueda hacer cada día. Impulsiva, o experimentalmente me da igual cómo lo piense, estar enamorado te hace tomar las decisiones de otra manera.

sábado, 19 de octubre de 2013

All the sweet details, every thing that i saw and why you never know about it

A veces me gusta poner cosas en inglés para decirme, sí Indi, eres víctima de la estupidez. Me parece que el inglés es limitado y me apasiona usar el castellano para describir, leer y soñar. Sin embargo, una frase clara y fundamentada en inglés, genera la fuerza y pasión que el mal uso del español limita nuestro discurso.

Con esto, explico: esta entrada será cortada en breve. Se trata de una pequeña reacción. Un mínimo impulso a recordarme a mi mismo seguir pendiente de recordar, enamorar y fijarme en los detalles íntimos de los demás. Lo que cada día me enamora de las personas y en esencia, vea su voluntad. Vea sus caprichos y sus deseos en las obras. Ser capaz de observar lo que quiere hacer, porque en nuestros actos, reflejamos el amor puesto en las cosas. El cariño que tenemos hacia las personas y el sufrimiento causado por las acciones que bailan a nuestro lado.

A veces pregunto, otras cuento mis estupideces. Pero no, no revelo mis sentimientos tan fácil como muchos pueden creer. Soy muy celoso de mi intimidad y a diferencia de lo que muchos últimamente creen,  mi gran dolor hoy es sufrir como mi corazón se hace de piedra ante los demás. Un agudo dolor, sufrido y constante como si agua helada recorriera mi cuerpo por dentro poco a poco.

Y ¿qué detalles son esos de los que hablaba? Pues ante los comentarios anteriores, son bien sencillos, los que hacen sangrar una piedra para derretirla en fuego. Los detalles, que te dibujan una sonrisa, los detalles que recuerdas todos los días y los detalles que te mueven a lo que creías que no podías hacer. Esos dulces momentos donde hasta el que los hace, pasa por alto cómo han sido cariñosamente observados y ahora, recordados. La esencia de unos instantes que despiertan los sentidos dormidos en el momento más incomprendido. Esos detalles, como no esperar al despertador para levantarte por querer ir a verte.

Detalles, que al contarte, no sabría si te dejaría sin habla o dejarías de hablarme. 



lunes, 14 de octubre de 2013

When words are not enough...

Creo que no he leído, estudiado ni escuchado suficiente en toda mi vida para describir bien detalles de cosas que ocurren cuando menos lo esperas. Sea tal vez miedo... O simplemente el que no quiera hacer nada ahora por no borrar ni un segundo de esos recuerdos. Vuelve a ocurrir, el tiempo pasa a toda velocidad. Los segundos de un recuerdo, se hacen minutos de mi vida. Y unos minutos recordando, me hace estar horas soñando. 

Dudo entre apuntar para recordarlo o dejarlo pasar, como un sueño que nunca se vuelve a vivir. Entre las consecuencias, que ya me da miedo hasta escribir porque las palabras pueden ser equivocadas cuando se leen sin entender los momentos. 

Que demonios... Por que no decirlo. Hacia mucho que no pasaba horas navegando solo. Siempre digo que me gusta compartir. Pero poder disfrutar navegando tranquilamente, me ha dado una paz que hacia mucho no tenia. Un momento para parar, mirar el horizonte y con el susurro del mar y fuerzas naturales tener mi momento para rezar y dar gracias. Olvidando todo lo que tengo que hacer y todo lo que me viene por delante.

He terminado el fin de semana sin dar una opinión. Sin decir nada de nadie, sin hablar de que me ha encaprichado y que no. Puedo contar todo eso, puedo decir unas cosas u otras. Pero este fin de semana, ha tenido mas momentos especiales gracias a poder compartir algo que me entusiasma con otras personas. Aunque mi Murcia, la vela y su esencia sean suficiente para coger de otra manera, lo que toca hacer hoy. Ya echo de menos algunos detalles que quizás con palabras no puedo o no quiero describir.

sábado, 5 de octubre de 2013

Una crítica social

La realidad del día a día viene marcada por el imperceptible dialogo del demonio en las tentaciones con las cosas buenas. Una frase para mi gusto, muy delicada. Lo peor, que la vivimos y sufrimos. Es posible que algunos nos preguntemos lo que significa una afirmación tan delicada. Y la explicación no es nada sencilla. Pasó por encima Chesterton. Lo han dicho JPII y Benedicto XVI en bastantes ocasiones. Los que montan negocios humanos se ven como nuevos salvadores y exigen un valor humano sobre algo que trabajan como su negocio. Es un tema delicado a desarrollar.

Son muchas críticas, que de hechos buenos, surgen terribles males. Cada vez peores. Y lo peor, la fribolidad con la que se comparten, la imagen con la que se difunden y la falsedad que generan, empieza a coger un matiz, muy muy peligroso. Estamos perdiendo la vergüenza de hacer las cosas mal y nos preocupamos en ocultar los males con imágenes de pequeños detalles heroicos de personas que no conocemos y circunstancialmente dan un gran ejemplo.

Podría escribir de las miserias de cada uno, pero no. Aquí no necesitamos machacarnos unos a otros. Lo que realmente nos falta es verdadero amor por el prójimo. Verdadera amistad. Máxima sinceridad y mucha lealtad. Un ejemplo evidente son los vídeos y testimonios que cada vez se comparten a mayor velocidad en redes sociales. Dar publicidad a historias increíbles. No dudo de ellas. Dudo de la transmisión. Dudo de cómo generamos una imagen que no es real. La evolución de los pecados lleva a que estos pasen desapercibidos. Y con esto, el examen de conciencia y propósito de enmienda no se lleven a cabo. No, esto no es una apología de la confesión. Es el hecho de que lo que hacemos mal, no nos avergüenza. Pasa por encima y lo ocultamos con el deseo de vivir historias increíbles. Cada vídeo, cada testimonio. Nos puede sorprender. Y eso es muy grave. No luchamos por hacer cada día una vida heroica. Nos fijamos y compartimos lo de los demás sin desear que los de nuestro alrededor los que conviven día a día con nosotros seamos especiales.

¿Cuál es la crítica? No es sencilla. Basta con llegar a la cama y decirte, ¿que he hecho yo heroico? Y ahí, en tu respuesta. Tienes mi crítica. Nada. No hemos hecho nada. Ningún esfuerzo. Y es muy fácil. Así rompemos amistades. Así perdemos confianza. Un mensaje de whatsap no aporta nada. Es muy fácil. No hay cariño. Coger a las ocho el coche después de trabajar todo el día para ir a ver un amigo y tomar una cerveza durante media hora. Ya es un hecho heroico. Y te vuelves contento. Porque si, has hecho algo por alguien. Tengo miles de ejemplos. Hace no mucho, una persona que me ha sorprendido. Queda con otra y se baja 45 minutos en autobús para verse. Sin saber yo que se dicen, pero... ¿alguien hace eso? una cosa tan sencilla, que debería ser normal. Me parece excepcional y me ha asombrado. Estaba "celoso" de que ese otro mereciera tal atención. Daba igual el esfuerzo que yo hiciera por hacer lo mismo. Romper mi tarde de trabajo con clientes, inventar una entrega o colgar el teléfono que no paraba de vibrar por estar atento a cada segundo que me habían concedido. 

Aprovechar para ver a mi familia y no contar la decepción del momento y estar contento sabiendo que no siempre tendré esos momentos tan buenos de compartir sus ratos de cartas. Mil detalles que para muchos puedan ser increíbles. En mi caso, me han descuadrado y roto toda la ilusión. Pero me han hecho, sorprenderme más. Quizás parezcan cosas pequeñas. Pero estamos faltos, muy faltos de pequeñas heroicidades. Porque son, las que día a día, ocultarán nuestras miserias y recompensan el propósito de enmienda de nuestros pecados.

Unos momentos que quedan en el tiempo, historias buenas y malas. Gracias y desgracias. Todos nos hemos equivocado. En mayor o menor medida, todos hemos vivido mismas situaciones. Las tentaciones no se inventan. Los errores no son nuevos. Pero la mentira, el engaño, la ausencia de compromiso por desagraviar nuestros males, esa ocultación, esa falta de vergüenza ante lo que hacemos mal ocultándolo con las cosas de otros, es a día de hoy, un mal terrible. ¿Dónde están nuestras luchas? ¿Qué hemos por los demás? Cuesta ver peleas por la imagen. Sigo a las personas en facebook sin saber muy bien que hace. Sesiones de llamar la atención... necesidad de afecto. Se están ocultando muchas carencias en las redes sociales. Y no se están rellenando esas carencias con el trabajo de luchar por superar la vergüenza de nuestras deficiencias. Si, lo estamos haciendo de forma descarada y sin ningún tipo de pudor. Barremos la casa y escondemos todo debajo de la alfombra. Es una crítica a lo peligrosos que nos estamos haciendo. Donde la sinceridad es un bien escaso, y donde las mentiras empiezan a hacer mucho daño a las relaciones.

Podría citar muchas frases del Papa Francisco. Pero si no lo hago es por una razón muy sencilla, no las publico, no las comparto, no las comento, porque si las coges, lees y con humildad aceptas, te das cuenta de que te afectan de tal manera, que sólo un hipócrita es capaz de tirar la primera piedra y decir nada de ellas. Recibirá una imagen bonita, será algo increíble. Pero el mensaje viene de lo que cada uno quiere luchar. Y no. No es un camino fácil. La humildad y aceptar que el diablo dialoga con nosotros como si de un amigo se tratara, puede ser el primer paso para descubrir, que socialmente, estamos bastante podridos.