jueves, 30 de julio de 2015

Why being in love, if love doesn´t exist?

Acabare respondiendo a la pregunta, pero antes, todos los días me viene a la cabeza. ¿Creo en el amor? Se dice que hay tres tipos de amor. Yo creo que son todos el mismo pero con matices. 

Aunque empezara hace tiempo y lo publicara ayer, hay cosas que importan. Hoy celebro mi trigésimo santo. San Ignacio. Un día mas pero no menos importante. Es el aniversario del día donde descubrí que hasta los corazones más fuertes también se pueden romper. El pegamento para rehacerlo es lento. Muy lento. Y sobre todo, sigue presente ese roto. Visible y cicatrizando. En muchas ocasiones, rechazado. Por encima de todo: engañado.

Cuando las dudas se apoderan de esos corazones, sabes que saldrás adelante. Pero se desconfía. Nada es como se dice. Mi cabeza rechaza enamorarse. Mi corazón lo necesita para recuperarse. No es la guerra interna lo que me preocupa. Es ver que los demás no luchan ni acompañan estas batallas. Esa soledad, esa niebla en mi batalla, ese vacío a mi alrededor me arrastra cada día a un sentimiento de derrota. Donde no ves con quien luchas. Quien vence a esos fantasmas que engañan y manipulan. Que una y otra vez quieren meter el odio, la venganza, la maldad. Abusan de la debilidad. Rechaza el amor. Un amor que no existe, un enamoramiento y unas relaciones que engañan. Porque se hacen daño. ¿Cómo creer en nadie? ¿Porqué arrastrarme y ser como todos? No lo entiendo, si no veo más que una sombra. No me deja ninguna imagen. Dicen que el amor ilumina. Quizás llevo demasiado tiempo entre sombras. No las temo. Pero si sueño, si espero y si siento que mi corazón sigue enamorado dejando a un lado todo. No es sentimiento, no es ilusión. Eres tú quien me hace preguntar y dudar si volver a creer en el amor. 

Sigo y sigo escribiendo, la cabeza vuelve a su línea. Continuamente me acuerdo de detalles y me vuelvo a preguntar. ¿Qué se ve en cuanto te enamoras? Ayer me dolía la cabeza. pensando una y otra vez si realmente hay personas que ven claramente como otra es para el resto de su vida. Es entonces cuando me pregunto cómo soy yo mismo. Echo la vista atrás y me doy cuenta de que a lo largo de mi vida, he tenido que lidiar con decisiones muy complicadas y sobre todo, siempre me han venido fuertes golpes. Estoy acostumbrado ya lo compartía. Pero hay pequeños patrones. Detalles que muestran cómo somos. La gente que ha deseado conocerme ve las evoluciones y cómo consigo lo que deseo. Cómo lucho y quién soy. Y siguiendo en esa línea, hablaba con ese amigo que tantas personas le han confiado su vida con gran sinceridad y fuerte amistad. ¿Existe una chica para mí? ¿Cómo la conoceré? ¿Cómo sabré que es ella a quien entregar mi vida? La respuesta nunca es fácil. Demasiadas alteraciones que distraen mi camino. Pero el tenía muy claro, que yo no sería de los que lo ven al momento. Que puedo tener dudas. Que son sus detalles los que me harán enamorarme y que por supuesto, será muy muy complicado. Como toda mi vida. Acostumbrado a luchar. Siempre dispuesto a dar. No importando recibir. Y sobre todo ganandote toda la vida, esa sonrisa, que con esfuerzo, te hará feliz. Volver a verla, cómoda, descansando, tranquila, segura, sin preocupaciones, sabiendo que tú eres quien puede hacerle estar en paz y juntos, disfrutar toda batalla. 

miércoles, 22 de julio de 2015

Tres días para conocerte

Quizás es algo especial. No lo sé. Pero no dejo de darle vueltas. Sólo tres días necesito para no volver a tener que preocuparme más de nada y que todo termine. Son malos días. Pero no serán los meses ni los años de lucha. Para mí es muy fácil. Sólo hay que dejar de luchar. Cuando alguien muere, todos se preguntan si está luchando o si su sufrimiento ha sido necesario. Es casi imposible ponerse de acuerdo. Me está asaltando la duda por dentro cuando escucho a alguien decir, es un alivio para esa persona cuando lleva tanto tiempo viendo sufrir por el estado de otra persona querida.

Me volvía a preguntar... Cuanta gente ahí, en su sitio, acompañando el sufrimiento. Y me he parado, no voy a saludar a nadie. Nadie ha venido, salvo una buena persona. Alguien que de verdad ha acompañado a quien ha sufrido. Podían ser muchos, pero sólo quien ha conocido el día a día desinteresado, le he visto afectado y ha encontrado en mi alguien que sin saberlo, puede entender lo que está pasando.

Eran todo caras conocidas. Pero ninguna se acercaba. No, todas tenían su circulo de confort, algunas un recuerdo. Otras encontraban su tiempo de saludar. No he querido ser centro de atención, pero sonreía y nadie venía. Siempre he dado el paso. He ido, he saludado y he sonreído a quien lo ha querido. No se si alguno lo merece. La verdad, sólo me hubiera hecho ilusión encontrarme con ella.  No me importaba. Mi guerra es cada día. Llevo veinte años luchando contra eso que a otros les dura meses, toda la vida. Pero no siempre se ve. Mi lucha es silenciosa. Mi corazón, sin que lo vean los demás, se hace más grande cada día porque sé que aunque nadie lo quiera, a su servicio, siempre podrá hacer algo bueno para todos ellos. Y sus fracturas, espinas o ataques, duelen mucho. No es plato de buen gusto, me he acostumbrado a sufrir y lo acojo aunque cueste...

martes, 7 de julio de 2015

Tres escenas, tres engaños y tres verdades.

Solo hace falta analizarse uno mismo para saber en que estado se encuentra. A veces no me encuentro y dudo entre la genialidad o la estupidez.

Primer momento. Nunca antes me había pasado. Sentado en la cama, espalda apoyada, aguja clavada. Me he dormido. El susto ha sacado la aguja y ha sangrado un poco. El susto, eso si ha sido extraño. ¿Que me ha pasado? Creo que mi cabeza ha desconectado. Calor o falta de potencia para procesar mas datos.
 
Segundo. El espejo. Nunca me miro mas de un todo en orden y fuera. Hoy quince minutos. Sobre el borde del lavabo apoyadas mis palmas. Ojos brillantes aguados y semblante serio. Todo bailando por mi cabeza, ella y yo, ellos, esta y aquella, la casada mala. ¿Donde estaba mi reflejo? Se perdía en las gotas que caían. No sabía porqué. Me apoyo para no caer. Todo se cae, fortaleza, rigidez, peso, estabilidad. Sigo siendo una pesada roca. Pero saben quienes son esas fragilidades.

Tercero. La hipoglucemia. La peor... sobran decir palabras para lo que tortura mi cabeza y es una batalla más que hoy, perra vieja, ha ganado.

miércoles, 1 de julio de 2015

Un centenar de cosas

Escribo la numero 100. Es una entrada especial. Entre borradores, las que no cuentan eliminadas y publicadas, son muchas veces las que escribo. Y llevaba mucho tiempo sin escribir.

Recuerdo siempre esa frase de santa Teresa: "inteligente es aquel que va el cielo". Y yo me enorgullezco de ver el cielo todos los días. Los veo en vosotros. Lo disfruto con vosotras. Veo todos los días la fuerza de las parejas. La entrega de los que se quieren. La complicidad de ella y el. Lo envidio, por supuesto. ¿Qué clase de persona seria si no quisiera tan poderoso tesoro? El caso es que hay mucho mas. No solo son ellos. El principal motor de todo eres tu mismo. Eres esa persona capaz de darte y hacer de la otra alguien increíble. Mi pregunta es: ¿deseas ser así? Son mil detalles, cientos de virtudes. Todas las circunstancias influyen. Todas bajo un mismo enemigo. No me lo voy a callar: ese enemigo eres tu mismo.

El enemigo es aquel que no descubres en querer a la otra persona. Eres el enemigo que no se preocupa por el estado de los que se rodean. Eres el enemigo del que se busca a si mismo sin darse cuenta, que cuando la ves sonreír, tu disfrutas. Y así, te descubren. Así me ven, que no se puede ocultar. Que cuando estoy ilusionado, soy otra persona. Porque he dejado de pensar en mi y si aparece ella, me ha cambiado la cara. Todos me reconocen otro. Algo ha ocurrido. Si,  aunque no pienso en mi habitualmente, me he cruzado con alguien en quien no paro de pensar. Y todo gira entorno a que pensará ella. De esta manera, no hay nada que preocupe. Solo deseas llegar al día en el que puedes hacer mas por esas personas. Porque si piensas en ellas, lo verán en ti todos los días. Y si mientes en eso, también lo sentirán ellos. Se puede compartir este momento y no solo con uno, ni los que vienen.

Todos pueden ver ese semblante donde tu mismo nunca debes entrar. Solo mirando por los demás, encontraremos todo lo que necesitamos. Yo quizás solo hoy sea cruzar unas palabras con ella. Son tonterías. Pero El sabe, que ese momento, me alegra el corazón. Y cada día, me pone oportunidades. Mas fuertes, mas intensas. De lo que no era consciente, es que cada momento tiene un centenar de cosas en común. Que ninguna de ellas, me hace pensar en lo que yo quiero. Sino lo que por ella quiero.

Del todo a la nada hay dos caminos. Uno largo y complicado otro corto y sencillo. Me gustan las aventuras. Indi, no es casualidad. Mi única pena, lucho heroicamente con las virtudes que vivo y veo como pasa el tiempo sin nadie con quien poder caminar a mi ladoy poder servile mi batalla. Quizás sea esta la soledad de los héroes, las lágrimas como puntos, para terminar los sueños.