lunes, 18 de mayo de 2015

Me "drogo" para vivir, os "drogais" para morir.

Droga:
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentos de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.

Comienzo esta entrada y la publico a altas horas porque llevo un buen rato sin poder dormir. No es raro, no estoy drogado (bueno, tal vez si...) el caso es que soy incapaz de parar la cabeza.  No paro de pensar en tantas personas que me preocupan. Todas las situaciones que me entristecen y yo, sigo viniendo mi vida. 

He pensado estos días en la gente que tiene experiencias en otros lugares. Los que aparentan ser de una manera y sobre todo, vuelvo a entrar al facebook para ver el mismo bien llamado "postureo". A veces es gracioso. Pero por lo general, es triste y decadente. Veo a personas que han tenido buenas experiencias temporales. Han conocido miseria y durante un día o un mes, han reaccionado. Han vivido pensando que tenían de todo. Luego encontramos a las personas que todos los días protestan porque es todo horrible. También veo los que se quejan de todo y reaccionan y discuten sobre los valores que no tienen los demás. Nadie se examina a sí mismo y eso es una de las cosas de los demás que me rompe el corazón. Todos aquellos que nunca se preguntan si han hecho algún mal y cómo podrían corregir esos errores. Por contra, veo reacciones heroicas a personas que lo han pasado mal o que quieren salir de algunas drogas y les apoyo, animo y apremio con ilusión de ver su reacción y levantar. 

Miro mi pasado y doy gracias a Dios todos los días y le pido ánimo para soportar a todas esas personas que se creen algo. A quienes dicen que luchan desde una posición acomodada. A los que se van unos días de voluntariado y tienen la vergüenza de exigir hacer más por los demás. Tal vez todas esas personas que luego he visto en discotecas, de traje en ciudades emblemáticas o en fiestas benéficas compaginando el alcohol, el ligoteo y el ocio con proyectos complejos y necesitados de mucho apoyo. ¿Qué clase de doble moral es esa? Algunos intentan justificarme con el bien que hace el dinero recaudado. Otras me dicen que no es incompatible una cosa y otra. Todavía me rechinan los oídos cuando escucho eso de ir a misa y a la salida se toma algo o se puede conocer gente. En un ambiente acomodado. Entre personas que sólo se esfuerzan en sí mismos. Si, eso es perfectamente normal. 

Cuando tenía diez años, jamás se me olvidará, no me enteraba de nada de lo que estaba ocurriendo. Pero sin duda ha sido lo más importante de mi vida. Lo cuento siempre sin tapujos, no con el fin de que se compadezcan de mi. De hecho, es al revés, me compadezco de todos los que no vivís sin luchar. Debuté con la enfermedad crónica más dura que se conoce. Cierto es, y agradecería que si las hay peores, se me haga saber, para encomendar y acordarme de todos los que la sufrieran. Me cuesta sorprenderme de alguien que me diga, lo estoy pasando mal. No me cambia la cara. No me impresiona nada. Todos los días necesito drogarme. Cada día necesito una medicina para aguantar un día más. Según mis cálculos y confieso haber hecho pruebas, no creo que durase más de tres días sin morir. ¿no es una aventura? ¿Nadie ve que no puedo tener esperanza en curarme? ¿Realmente alguien es consciente de la gravedad de este problema? Lo dudo mucho. Y aún así, me mantengo, tratando de sonreír, preguntando a la gente cómo esta, escuchando cómo hacen estupideces día tras día sin valorar que todos los días me enfrento a llevar una enfermedad que me mata. 

Hay quienes tienen la osadía de decir, que hoy en día está muy controlado. Y asiento y digo, si, es verdad. Sólo es la enfermedad que causa más muertes en el mundo después del sida. Con 1,5 millones de personas en 2012. Y la disfruto cada día. Mi droga para vivir. Un tesoro al alcance de pocos. Me sigo preguntando. Cuando alguien me dice que lo pasa mal. Cuando voy descubriendo nuevos síntomas. Al tener hipoglucemias y dolores de estómago. O acostumbrarme a encontrarme mal... ¿es soberbia decir que nadie me impresiona? Me gustaría encontrar valientes que justifiquen sus actos. Que se droguen emborrachándose y me sigan diciendo, toma una copa. No pasa nada. ¿Cuantas veces me han dicho, han intentado, me han animado a drogarme voluntariamente? Y siempre mi misma respuesta. NO. Quiero vivir. Yo controlo mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma. Beberé sólo si un día me caso y ella me dice, tomemos algo juntos. El por qué: muy simple. Ella tiene que saber, que le entrego mi vida, para lo que quiera y como ella quiera. No moriré por ello. Pero sólo por este motivo si daría toda mi vida. El resto del mundo, seguir así. Poco a poco, vamos muriendo. Yo sigo luchando a pesar de tener infinitas dificultades. Y desde abajo, veo caer la mentira y la falsedad. Miro a las personas y veo cómo no tienen la fuerza de la gente que bailamos con la muerte. Es triste y esto es la vida de hoy en día. El despotismo de la solidaridad sin personas.Tengo suficiente que pelear cada día para vivir como para jugar a ver cómo me muero por el capricho de otras drogas. Por la falta de personalidad de los que necesitan esas drogas diferentes. 

Veo como casi todo el mundo sucumbe a las drogas de forma masiva. Sin ningún tipo de remordimiento. Sin nada de conciencia. Es así de difícil ver cómo tanta gente se destroza a sí misma sin importarle vivir o morir. Creo que esa es lucha de otros. A mi nadie me sorprende y cada día, me preparo para afrontar que cualquier momento puedo tener un problema y eso me hace sentir un rechazo social. Estoy vivo. No me evado de las cosas. No distraigo la conciencia. No inhibo mis desilusiones y tropiezos. Cada día es una constante pelea por vivir un poco más mi entorno es un permanente deseo de evasión y salir de sus vidas.

sábado, 9 de mayo de 2015

Es todo extraño

No se por qué pero tengo la extraña sensación de que todo el mundo esta raro. ¿Soy de las pocas personas normales que quedan? Para colmo, me da la impresión de que están jugando conmigo. 

¿Qué le he hecho yo al mundo para que siempre quiera ser así conmigo? A veces creo que me gustaría coger el barco y perderme en el horizonte. Nadie es capaz de echar de menos a alguien. 

MIS PEQUEÑAS CONFESIONES
Me preguntaba como hace más de diez años empezaba a salir con esa chica de la que naturalmente, guardo muy buenos recuerdos. Todo surgió sin querer. No me di cuenta de que me estaba ilusionando. De que la veía con normalidad. Pero a su vez, me apetecía contarle lo que me ocurría. Supongo que tonteaba, porque estaba pendiente de otras cosas. Y tal vez, no hacerle el caso que ella esperaba, desencadenó todo.

Ahora me pregunto, tantos años después, como no me he acercado a nada así. Qué he hecho mal. Entonces me vuelve a venir a la cabeza esa misma idea. Haber algo diferente en mi, implica que muy pocos descubran lo que me hace ser así. Pero no me consuela. Nada tranquiliza mis inquietudes. Quiero usar mis poderes. Los que no salen en las películas. Los que mueven el mundo aunque busquemos otros. Mi súper poder es ella y El lo vigila. Nadie puede conmigo y nada se me opone cuando la quiero. Quizás por eso, cuando una chica nos quiere, nos volvemos invencibles. Nos hacen héroes al descubrir que ellas nos fortalecen.

ABANDONAD EL BARCO. ES TIEMPO DE VALIENTES Y NO LOS ENCUENTRO
Un título para una última reflexión. Me sigo preguntando, ¿donde están las personas que me aportan algo?. Esas que me hacen querer. Las que tranquilizan mi corazón con sus virtudes. Las que me hacen sentir acompañado. En las que encuentro paz. Quienes desean el bien de los demás. Los que no abanderan los rencores y oscuros deseos. Esos que sonríen a la adversidad. Los que hacen justicia con sus errores y reparan sus equivocaciones. Los que dicen la verdad y con franqueza no esconden haberse equivocado. Los que devuelven sus trampas y cambian sus intereses dañinos. Los que no quieren imponer sus ideas sino comprender las de los demás para saber si son mejores. Valientes que digan si a la sinceridad y confianza. Los que cuando se equivocan aceptan el error.

Valientes, héroes, luchadores, desinteresados. En todos los ámbitos. No sólo en un detalle o un momento. Los que se enorgullecen del pabellón del barco. Un símbolo perseguido. Una cruz muchas veces incomprendida. Un sufrimiento interior pocas veces comprendido. Un deseo de luchar en todo momento. Una lucha con pegajosas adversidades permanentes. Lucha perdida para muchos. Esperanza eterna para ellos. Son los valientes que persiguen sus sueños. Esos que se creen que la ilusión de la sensibilidad puede con todo cuando su corazón ama todo lo que le rodea. Donde los sentimiento son apoyo para escalar mucho más alto. No los dejan y añoran. No los esperan. Los vuelven a recuperar, de donde no hay más espacio. Surgen del mar de risas donde nadie los ve para seguir navegando. Superando tormentas. Superando oleajes. En un barco casi hundido, se encuentra también esos destellos que acercan el horizonte. Y sobre el mar, capitán de un barco abandonado por los demás, veo su imagen. Pero no la alcanzo porque hasta el fin de mis días, tu seras quién dirija mi alma. Sé que me guiarás a mi destino.

lunes, 4 de mayo de 2015

Ibiza sigue siendo un paraíso

Entradas como esta son un privilegio. Estoy disfrutando algo que pocos conocen. Gracias a una de las mejores personas que conozco, puedo permitirme el lujo de escribir algo así. Me mantengo en decir que Ibiza es uno de los mejores destinos que voy a conocer. No me llama la atención nada de Asia y Estados Unidos tiene sus momentos. Aquí, en cambio, hay de todo. El problema de Ibiza es el turismo que atrae el vicio y la perdición de las drogas. La inmoralidad y la mundanización. A pesar de eso nos podemos abstraer de los despojos sociales que manchan el nombre de un lugar como este.

Es llamativo como despierta y entusiasma todos los sentidos. Como provoca en uno la reacción de disfrutar cada soplo de aire. Cualquier mirada, cualquier ruido. Todo es diferente. Sólo sufre uno. Y en mi caso es el de siempre. El corazón. No puede estar nunca en su sitio. Sé que eso lo hace especial. Pero es una tortura. Tiene sus momentos. Tiene su tiempo. Pero he sabido ponerlo en su sitio y cuando se iba, lo hacía a lo grande. No he podido controlarlo. Eso no importa. Ahora ya se vuelve a atar. Y se va a quedar ahí. No lo vuelvo a dejar actuar. Porque una vez más, va directo al acantilado. Así que me quedo aquí, en Ibiza y Formentera. Soñando con el agua azul y las vistas de un sitio que muchos inteligentes o viajeros no pueden ni imaginar. Para los que viven aquí puede ser habitual. Para los que no lo tenemos, hace plantearnos: ¿qué tipo vida estoy yo haciendo? ¿Por qué me dejo la vida cada día trabajando por un dinero que no me ofrece disfrutar de las personas que quieres?

Mi corazón estaba a caballo entre Murcia y las islas. A ratos aquí otros allí. Pero eso no importaba. Es otra parte de mí. Fundamental desde luego... Pero aunque me cueste aceptarlo, hay mucho y muy valioso y me estoy equivocando profundamente de planteamiento. No soy yo quien debe pelear contra molinos. Me confunden las historias aunque las adore. Mi espíritu desea dar todo. Pero pocos merecen ese todo. Este lugar, da que pensar. Como las personas convertimos lo mejor en miseria y como un paraíso sobrevive a pesar de las personas.