1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentos de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.
Comienzo esta entrada y la publico a altas horas porque llevo un buen rato sin poder dormir. No es raro, no estoy drogado (bueno, tal vez si...) el caso es que soy incapaz de parar la cabeza. No paro de pensar en tantas personas que me preocupan. Todas las situaciones que me entristecen y yo, sigo viniendo mi vida.
He pensado estos días en la gente que tiene experiencias en otros lugares. Los que aparentan ser de una manera y sobre todo, vuelvo a entrar al facebook para ver el mismo bien llamado "postureo". A veces es gracioso. Pero por lo general, es triste y decadente. Veo a personas que han tenido buenas experiencias temporales. Han conocido miseria y durante un día o un mes, han reaccionado. Han vivido pensando que tenían de todo. Luego encontramos a las personas que todos los días protestan porque es todo horrible. También veo los que se quejan de todo y reaccionan y discuten sobre los valores que no tienen los demás. Nadie se examina a sí mismo y eso es una de las cosas de los demás que me rompe el corazón. Todos aquellos que nunca se preguntan si han hecho algún mal y cómo podrían corregir esos errores. Por contra, veo reacciones heroicas a personas que lo han pasado mal o que quieren salir de algunas drogas y les apoyo, animo y apremio con ilusión de ver su reacción y levantar.
Miro mi pasado y doy gracias a Dios todos los días y le pido ánimo para soportar a todas esas personas que se creen algo. A quienes dicen que luchan desde una posición acomodada. A los que se van unos días de voluntariado y tienen la vergüenza de exigir hacer más por los demás. Tal vez todas esas personas que luego he visto en discotecas, de traje en ciudades emblemáticas o en fiestas benéficas compaginando el alcohol, el ligoteo y el ocio con proyectos complejos y necesitados de mucho apoyo. ¿Qué clase de doble moral es esa? Algunos intentan justificarme con el bien que hace el dinero recaudado. Otras me dicen que no es incompatible una cosa y otra. Todavía me rechinan los oídos cuando escucho eso de ir a misa y a la salida se toma algo o se puede conocer gente. En un ambiente acomodado. Entre personas que sólo se esfuerzan en sí mismos. Si, eso es perfectamente normal.
Cuando tenía diez años, jamás se me olvidará, no me enteraba de nada de lo que estaba ocurriendo. Pero sin duda ha sido lo más importante de mi vida. Lo cuento siempre sin tapujos, no con el fin de que se compadezcan de mi. De hecho, es al revés, me compadezco de todos los que no vivís sin luchar. Debuté con la enfermedad crónica más dura que se conoce. Cierto es, y agradecería que si las hay peores, se me haga saber, para encomendar y acordarme de todos los que la sufrieran. Me cuesta sorprenderme de alguien que me diga, lo estoy pasando mal. No me cambia la cara. No me impresiona nada. Todos los días necesito drogarme. Cada día necesito una medicina para aguantar un día más. Según mis cálculos y confieso haber hecho pruebas, no creo que durase más de tres días sin morir. ¿no es una aventura? ¿Nadie ve que no puedo tener esperanza en curarme? ¿Realmente alguien es consciente de la gravedad de este problema? Lo dudo mucho. Y aún así, me mantengo, tratando de sonreír, preguntando a la gente cómo esta, escuchando cómo hacen estupideces día tras día sin valorar que todos los días me enfrento a llevar una enfermedad que me mata.
Hay quienes tienen la osadía de decir, que hoy en día está muy controlado. Y asiento y digo, si, es verdad. Sólo es la enfermedad que causa más muertes en el mundo después del sida. Con 1,5 millones de personas en 2012. Y la disfruto cada día. Mi droga para vivir. Un tesoro al alcance de pocos. Me sigo preguntando. Cuando alguien me dice que lo pasa mal. Cuando voy descubriendo nuevos síntomas. Al tener hipoglucemias y dolores de estómago. O acostumbrarme a encontrarme mal... ¿es soberbia decir que nadie me impresiona? Me gustaría encontrar valientes que justifiquen sus actos. Que se droguen emborrachándose y me sigan diciendo, toma una copa. No pasa nada. ¿Cuantas veces me han dicho, han intentado, me han animado a drogarme voluntariamente? Y siempre mi misma respuesta. NO. Quiero vivir. Yo controlo mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma. Beberé sólo si un día me caso y ella me dice, tomemos algo juntos. El por qué: muy simple. Ella tiene que saber, que le entrego mi vida, para lo que quiera y como ella quiera. No moriré por ello. Pero sólo por este motivo si daría toda mi vida. El resto del mundo, seguir así. Poco a poco, vamos muriendo. Yo sigo luchando a pesar de tener infinitas dificultades. Y desde abajo, veo caer la mentira y la falsedad. Miro a las personas y veo cómo no tienen la fuerza de la gente que bailamos con la muerte. Es triste y esto es la vida de hoy en día. El despotismo de la solidaridad sin personas.Tengo suficiente que pelear cada día para vivir como para jugar a ver cómo me muero por el capricho de otras drogas. Por la falta de personalidad de los que necesitan esas drogas diferentes.
Veo como casi todo el mundo sucumbe a las drogas de forma masiva. Sin ningún tipo de remordimiento. Sin nada de conciencia. Es así de difícil ver cómo tanta gente se destroza a sí misma sin importarle vivir o morir. Creo que esa es lucha de otros. A mi nadie me sorprende y cada día, me preparo para afrontar que cualquier momento puedo tener un problema y eso me hace sentir un rechazo social. Estoy vivo. No me evado de las cosas. No distraigo la conciencia. No inhibo mis desilusiones y tropiezos. Cada día es una constante pelea por vivir un poco más mi entorno es un permanente deseo de evasión y salir de sus vidas.
Veo como casi todo el mundo sucumbe a las drogas de forma masiva. Sin ningún tipo de remordimiento. Sin nada de conciencia. Es así de difícil ver cómo tanta gente se destroza a sí misma sin importarle vivir o morir. Creo que esa es lucha de otros. A mi nadie me sorprende y cada día, me preparo para afrontar que cualquier momento puedo tener un problema y eso me hace sentir un rechazo social. Estoy vivo. No me evado de las cosas. No distraigo la conciencia. No inhibo mis desilusiones y tropiezos. Cada día es una constante pelea por vivir un poco más mi entorno es un permanente deseo de evasión y salir de sus vidas.
