miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Qué es el amor?

Sigo escribiendo muchas entradas y todas tienen en común ese puntillo de que estar enamorado es la situación más intrínsecamente característica de las personas. Cuando me pregunto que es el amor, me sale miles de frases diferentes y todas acaban en lo mismo. El querer más poderoso. No encuentro ningún objetivo, ningún propósito ninguna resistencia a lo más poderoso de esta vida. Estar enamorados. Y no de un amor sentimental, efervescente, ilusorio. Amor de querer dejarlo y hacer todo. 

Cuando pienso en el amor, no veo escenas ficticias. Veo la realidad de descubrir amar. Es la fuerza que hace lograr todo por lo que luchamos. Y cuando no lo conseguimos es esa misma energía que nos levanta de nuestra debilidad. Sólo con amor basta y si, contradigo a tantos y tantos psicólogos, terapeutas, orientadores... El amor basta para construir las relaciones. 

Si se pierde el amor, se pierde todo. Es cuando dos personas se enamoran cuando renuncian a sus deseos para centrarse en los del otro. Obviamente, de eso no se vive. Pero si se construye y hace fuerte la unión. Son las relaciones actuales un conflicto de intereses donde la palabra amor ha desaparecido y las obras del amor no son conocidas siendo en muchas ocasiones manipuladas por la entrega sexual de las parejas y que nubla nuestras capacidades para descubrir cómo enamorarnos el uno del otro. 

No me parece fácil describir el amor y menos en cada relación. Hay diferentes grados, tiene diferentes resultados, hay diferentes tendencias pero a veces si es cuantificable. Cuando se acaba el amor... decían de parejas separadas y/o luego divorciadas. El amor no se termina. Nosotros lo rechazamos. Los caprichos de las personas se interponen ante este tesoro. Y estamos perdiendo la vista, nos quedamos ciegos ante la esencia del ser humano. Cada vez nos enamoramos menos. Vivimos sin compromiso. Rechazamos la amistad. Los intereses nos quitan la personalidad. La fachada nos hace superficiales y nadie se quiere hacer el daño que indirectamente nos está corrompiendo la indiferencia ante las experiencias de los demás. El amor es confiar en que la persona que eliges tener a tu lado, con el tiempo, sabrá más de ti que tu mismo y que lo conocerás tanto que haremos nuestra relación un punto de apoyo, donde dos, vivirán mejor que uno solo. Construir juntos un camino de alegrías y penas donde no cabe uno mismo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Todo aquello logrado sin esfuerzo desaparecen como las olas al romper en la costa

Me lo sigo preguntando. Últimamente me entristece ver a tantas personas que están rompiendo sus relaciones. Como poca gente busca puntos en común y de unión contra los intereses personales. Si algo he aprendido a lo largo de mi vida es que sólo se sale adelante con el esfuerzo y el mérito de conseguir tus propósitos. En la mayoría de los casos, se hacen muchas cosas en grupo o en pareja. Buscamos unirnos y conseguir juntos mismos objetivos. 

Cada vez veo menos luchas. Más individualismo. Falsa dependencia. Excesivo interés que termina en deshecho. Imagino en los diferentes casos que me rodean y cómo los dramas personales están minando la esencia de las relaciones. Confianza, afecto, empatía, entrega, seguridad. Palabras que desaparecen manipuladas por las mentiras, egoísmo y avaricia social. 

¿Donde está el problema? Ha desaparecido la segunda y tercera persona de nuestros vocabularios. Nos hemos globalizado y nuestro lenguaje se ha vulgarizado por el idioma universal: el inglés, donde todo empieza por I (yo) y por My (mi). ¿Donde se menciona el He o She? ¿Y we? Por no hablar de our... Así nada funciona. Una persona cercana rompió su matrimonio cuando el nosotros, paso a ser yo. Y así está pasando con todos. Creo que es muy muy difícil no encajar con nadie. Porque las diferencias saltan a relucir muy rápido. Pero los puntos de unión, primero, no son visibles. Segundo, no son fáciles de detectar y tercero, generan envidia social y eso si que se ataca. 

Cuando hablas con gente (usando el término gente como personas reales, no el despotismo democrático de llamar a gente a los borregos manipulables) de muchos años casada... quizás no sepan como han llegado a estar así. ¿Te has preguntado que tienen todos en común? No son grandes respuestas... ha sido mi príncipe. O sus virtudes me hacían crecer. Me hacía vivir en una nube. Estábamos emocionados. El amor nos cegaba y nunca faltó. Pues no sé... nunca he escuchado eso. Sin embargo, todos cuentan sus pequeños detalles. Las pequeñas tonterías que nadie observa. Qué quizás ni entre ellos sepan. Porque las relaciones tienen un cemento invisible y el famoso hogar a construir, se hace sólo si los dos usamos el mismo cemento. No cada uno haciendo lo que quiera. No pensando en lo que podíamos haber hecho o en lo que hicimos en el pasado. Es el día a día. Es el agotamiento del esfuerzo diario lo que une. No los castillos que hicimos ni los que haremos. Es nuestro día a día y saber que da igual con quien y para quien. Si no se hace juntos y no se hace pensando en lo que los demás necesitan, nunca conseguiremos nada. Estamos destinados a caernos. ¿Quieres seguir luchando? Es la pregunta que tenemos que hacernos. Es para mi un privilegio, saber que quien me la hace me está dando la mano para ayudarme. 


Thinking and working...