Me lo sigo preguntando. Últimamente me entristece ver a tantas personas que están rompiendo sus relaciones. Como poca gente busca puntos en común y de unión contra los intereses personales. Si algo he aprendido a lo largo de mi vida es que sólo se sale adelante con el esfuerzo y el mérito de conseguir tus propósitos. En la mayoría de los casos, se hacen muchas cosas en grupo o en pareja. Buscamos unirnos y conseguir juntos mismos objetivos.
Cada vez veo menos luchas. Más individualismo. Falsa dependencia. Excesivo interés que termina en deshecho. Imagino en los diferentes casos que me rodean y cómo los dramas personales están minando la esencia de las relaciones. Confianza, afecto, empatía, entrega, seguridad. Palabras que desaparecen manipuladas por las mentiras, egoísmo y avaricia social.
¿Donde está el problema? Ha desaparecido la segunda y tercera persona de nuestros vocabularios. Nos hemos globalizado y nuestro lenguaje se ha vulgarizado por el idioma universal: el inglés, donde todo empieza por I (yo) y por My (mi). ¿Donde se menciona el He o She? ¿Y we? Por no hablar de our... Así nada funciona. Una persona cercana rompió su matrimonio cuando el nosotros, paso a ser yo. Y así está pasando con todos. Creo que es muy muy difícil no encajar con nadie. Porque las diferencias saltan a relucir muy rápido. Pero los puntos de unión, primero, no son visibles. Segundo, no son fáciles de detectar y tercero, generan envidia social y eso si que se ataca.
Cuando hablas con gente (usando el término gente como personas reales, no el despotismo democrático de llamar a gente a los borregos manipulables) de muchos años casada... quizás no sepan como han llegado a estar así. ¿Te has preguntado que tienen todos en común? No son grandes respuestas... ha sido mi príncipe. O sus virtudes me hacían crecer. Me hacía vivir en una nube. Estábamos emocionados. El amor nos cegaba y nunca faltó. Pues no sé... nunca he escuchado eso. Sin embargo, todos cuentan sus pequeños detalles. Las pequeñas tonterías que nadie observa. Qué quizás ni entre ellos sepan. Porque las relaciones tienen un cemento invisible y el famoso hogar a construir, se hace sólo si los dos usamos el mismo cemento. No cada uno haciendo lo que quiera. No pensando en lo que podíamos haber hecho o en lo que hicimos en el pasado. Es el día a día. Es el agotamiento del esfuerzo diario lo que une. No los castillos que hicimos ni los que haremos. Es nuestro día a día y saber que da igual con quien y para quien. Si no se hace juntos y no se hace pensando en lo que los demás necesitan, nunca conseguiremos nada. Estamos destinados a caernos. ¿Quieres seguir luchando? Es la pregunta que tenemos que hacernos. Es para mi un privilegio, saber que quien me la hace me está dando la mano para ayudarme.
Thinking and working...
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