martes, 26 de agosto de 2014

Querer a los demás y a alguien para siempre, no surge de un día.

Paseos, observaciones, atención, inhibición, alegría, tristeza... Todo puede rondar por la cabeza cuando uno no tiene gente a su lado. Pero, ¿Te paras a escuchar tantas cosas? Eso estoy haciendo. Y la experiencia esta siendo tremenda. No es nuevo. Pero si es productivo. Vuelve a sacar mis pasiones y sentimientos. Encuentro pequeños detalles perdidos en mi corazón. Reflexiono con calma y descubro como ese corazón no es un pequeño armario que voy llenando poco a poco con detalles y momentos. 

Cada día aumenta cuanto amo a los demás y deseo que seas quien lo llene al irme a dormir. Me acuesto soňando que mañana tendré otra vez tiempo contigo y mis paseos despiertan todos mis recuerdos. Dirigen mis sentimientos hacia lo que tu deseas porque es donde encuentro el límite de mi vida. Donde todo termina. El infinito de mi corazón solo deja de crecer cuando no estoy contigo. Y es así como se que puedo amar a los demás, de un amor infinito. Donde los amores finitos nunca terminan en un mar donde sólo hay horizontes. 

Es el proceso que no se cuenta en ninguna historia de amor. El hecho de pasar un día entero pensando en esa persona que deseas. Cada paseo, cada pisada, tenia algo de ti. Las diferentes formas de ver el sol sonreían como si mirase tu rostro. Es el tiempo sin ti, el que más me hace desear pasar contigo. Desde la mañana, sin poder desayunar pensando en que te gustaría tomar hasta las diferentes tareas necesarias pero siempre mirando la cama como si aún siguieras ahí antes de empezar mi día. Sin querer despertar, con la sonrisa de quien descansa en paz. 

El olor al mar y el ruido de los barcos se mezclan con pájaros que esperan el momento de verte levantar y ponerse a cantar. Solo pienso y me viene a la cabeza cual será tu barco favorito. No me importa cual elijas, porque me veo navegando en cada uno contigo. Volviendo al atardecer, rojizo, a las puertas de un día mejor. No necesito pensar en el mañana. El presente es perfecto. Sólo me falta hacerlo real. Ofrecerte mi abrigo y acompañarte en la vuelta. Escuchando los grillos por la noche como hacen ahora, diciendo tu nombre una y otra vez sin saber si se ríen de mi callando cuando paso a su lado o es un tiempo que me dejan para seguir soñando y mirarte a mi lado.

jueves, 21 de agosto de 2014

Dejar a las mujeres bellas para los hombres sin imaginación

Desde que la escuche por primera vez, es una frase que siempre me ha quedado grabada. Si en algo me sorprende  de verdad es que no la aplico conscientemente. Ultimamente, solo me "gustan" las chicas que deslumbran. Supongo que es una reacción a la cantidad de problemas y trabajo que rondan permanentemente por la cabeza y solo quiero dar gusto a sentimientos y pasiones. Sin embargo, como mas disfruto es con el trato que tengo con esas chicas, que cada día con ellas me parecen más guapas y que por supuesto, valoro mucho cada conversación que compartimos. Las quiero mucho más que cualquier princesita que se cree algo. Ya me ha ocurrido otras veces, cuando las conozco un poco más a estas dulcineas, se ve que toda su vida esta maquillada por un exterior bonito padeciendo un interior frágil.

Me ocurre a mi algo parecido. Bajo mi caparazón hay infinitas capas. Tengo una imaginación poderosa, capaz de disfrazar la realidad en cuentos de hadas. Un aguante que pocos pueden seguir y una capacidad de sufrimiento y entereza solo atacable por la sensibilidad. No digo que no sea fácil hacerme daño. Sin embargo, mi reacción, si es descontrolada, puede ser mucho más terrorífica que lo que muchos sueñan. Ya lo decía un amigo, que puede ser muy duro y agresivo con los demás. Pánico me tiene cuando yo estoy enfadado.

La realidad es esa, que en mi afán de ilusionarme por chicas guapas, de fácil cumplido y que podría estar todos los días de mi vida aprendiendo a decirle algo que le gustara más, voy encontrando gente nueva, de mucho mejor corazón y a las que si les digo con cariño lo que merecen escuchar. Con sinceridad, hablo con ellas, les digo que son valiosas y ensalzo la grandiosidad de sus virtudes y cómo su nobleza ensalza su belleza donde el resto de la sociedad se fija en detalles exterirores como buenos borregos. Al final, a las chicas guapas, no hay nada que decir, porque no cultivan sus virtudes interiores y a mi, nunca me sorprenden porque la carcasa no esconde nada. No lejos de eso, me decepcionan. Y así sigo, conociendo chicas buenas. Que merecen todo mi cariño y si se ganan mi corazón. Un tesoro que solo algunos pueden ver. Y no las chicas bellas, que se fijan en lo que viven. Terminan siendo trofeos de alguien que no vale nada por dentro y solo se dedican a tranquilizar sus inquietudes. Sigo mi camino, conociendo y disfrutando del trato de chicas cuyo corazón, merece cada mensaje que pueda compartir con ellas. Ya no os escribiré mas como antes. No personalizaré en nadie. Y he borrado lo que pueda tener nombre y apellidos. Sigo mirando el corazón de las personas y cada vez me cuesta más encontrarlos enteros y buenos. Es decepcionante, quizás por eso, disfruto tanto mi imaginación y estar por encima de la mayoría de pobres infelices que no son conscientes de ver tesoros a su alrededor.

El autor de la frase es Marcel Proust. No me liga nada su obra y lo poco que he leido no me entusiasma, pero esta frase si me ha gustado.