Cada vez que me pongo a escribir pienso en si mis palabras inspiran o aportan algo positivo a alguien. Hoy quiero que sea así.
Muchos saben que me encanta el cine, pero lo que no explico es que sólo me gustan las películas que me aportan algo positivo. Puede ser un mensaje triste, bueno, dulce, romántico, agresivo, valiente, épico, no me importa. Lo que tiene que tener una buena película es aportar algo que inspire nuestro corazón e influya en nuestra voluntad de querer hacer algo mejor.
Con este contexto, veo historias reales pintadas en momentos mágico. Son quizás las películas que más me gustan. Las que alteran la realidad y dibujan un mundo de sueños. Siempre he visto las cosas así y muchos de los problemas que vivo día a día son no hacerme una composición real de las situaciones que me toca "sufrir". Las rechazo y me monto una realidad alternativa o desvío los focos en otras cosas que, siendo reales, no son el centro de lo que me está ocurriendo. Estas películas tienen su parte buena y mala. Me quedo con la buena en que los problemas no me afectan directamente. Así, creamos un sueño. Un sueño donde todo lo que me ocurre puede convertirse en algo especial. Desde decirte buenos días, hasta cargar con mis bolsas de trabajo. Todo tiene una perspectiva mágica si sabemos cómo ver.
Hoy, mi perspectiva somos tu y yo. Todas las personas hablamos desde nuestras experiencias y comparamos o valoramos los detalles según nos afecta. Es natural y bueno. Cada persona pregunta desde sus necesidades, yo como persona dedicada al mundo de la informática, me intereso por tus necesidades técnicas. Tú como persona dedicada a la salud, te interesas por el estado físico. Es donde podemos llegar a aportar un poco más en común. Así construimos una relación donde los dos nos complementamos y relacionamos. Pues bien. ¿Dónde está la magia? Aquí es donde entran las palabras y la imaginación.
Cuando sueño contigo, me veo haciendo planes de futuro. Pero también disfrutando cada momento. Quizás ir un poco por encima. Adelantarse a nuestros sueños. Siempre he pensado que el romántico es el que está por delante de los acontecimientos presentes. Es ese detalle que has analizado previamente para que pueda gustar más que un simple hecho del día a día. Lo llaman sensibilidad. Lo llamo atención. El chico que vive pensando en el futuro de su relación, es una persona romántica que sueña con una vida junto a la otra. Siento decir, que esas personas que sólo disfrutan el presente, se quedan en una relación vacía basada sólo en experiencias cercanas y vivir el momento muy superficiles y sin proyectos magnánimos.
Son infinitos detalles de futuro. No puedo explicar fácilmente por qué no bebo alcohol. Pero si puedo explicar las consecuencias que han tenido su abuso en tantas y tantas personas. No se puede entender mi postura de que lo hago por mi futuro. Por nuestro futuro. Me conozco, sé la fragilidad que tengo para recuperarme de algo que hecho mal de forma habitual. Es mejor luchar todos los días por hacerlo bien y presentar un mundo de futuro que luego dará mil vueltas. Desearás luchar por no llegar tarde nunca para quedarte a beber con amigos o no desear irte de copas antes que estar contigo.
Son infinitos los detalles, pero si valoramos nuestro presente con perspectivas de futuro, podremos presentar un mundo mágico a quien más queremos. Un mundo donde los sueños serán despertar y mirarse el uno al otro. Porque son los sueños de que todo lo malo, se puede vivir con otra persona. Son la posibilidad de soñar en cómo afrontamos nuestros problemas de hoy. Sabiendo que el día de mañana, ella y yo, ahora, somos buenos en diferentes campos. Soñaremos con una vida juntos donde no habrá discusión por arreglar las cosas de la casa. Y no habrá discusión en saber si me encuentro mal o no. Cada uno se hace para el otro. Pero siempre complementado por quienes elegimos ser.
Cuando os miro me fijo en muchos detalles. Pocas personas me sorprenden. Pero si que veo la magia con la que sueño en tu rostro. Se perfectamente quien serás y cómo serás. Porque es todo lo que me hace vivir un mundo de fantasía. Y cuando todo pueda arder, por nuestra fragilidad, confío una y otra vez en que podamos el uno al otro, reconstruir ese mundo mágico. Volviendo a empezar. No será fácil y necesitamos ayuda que siempre recibimos. Pero cada momento que pensamos en el futuro, estamos creando nuestro mundo mágico. Es nuestro futuro. Y lo estamos construyendo hoy con nuestras decisiones.
Pregunta al aire ¿Cómo queremos vivirlo mañana si hoy lo estamos destruyendo con nuestros actos, deseos y decisiones?