viernes, 12 de agosto de 2011

Incomprensiones y mosqueos. Sin ti son permanentes.

Me gusta disfrutar de estar enamorado y me encanta saber que lo estoy. Porque en cada momento todo gira entorno a eso. Y cuando realmente lo descubres, lo demas no importa. ¿seguro? Desde luego. Tengo la oportunidad de encontrar a Dios en su creacion estos dias de viaje marítimo. Pero es extraño que a su vez pueda encontrar lo que he amado y a que ahora hasta puedo llegar a odiar (que no es cierto...) Son dolores que pasamos. Experiencias pasadas que hacen aprender. Que se pueden superar. Pero que cuando te han roto una vez el corazon, dan ganas de darte la vuelta y responder con absoluta impotencia y una fuerza interior llena de decepción y ánimo de venganza jaleado por el deseo de sacar todo lo que uno se ha guardado en su interior.

Ha pasado mucho tiempo de recomposición de un corazón sufrido. Y sin embargo, me doy cuenta de que ha ganado mucho. Ahora si pudiera lo volveria a entegrar como siempre. Con toda la ilusión y todas mis virtudes puestas en una devoción sincera. Sin embargo. Estas malas experiencias me llevan a que solo a Dios se le entrega todo y el nos da mucho mas de lo que le damos. Cada caricia del viento ahora en mi cara en donde se comienzan las experiencias buenas y malas me recuerda que lo que se inicia una vez con un viento, nos puede enseñar otros paraisos con nuevos aires y diferentes sensaciones. Hay mucho mar para navegar y todo llega al mismo puerto en la vida.

Saber el rumbo que debemos seguir asi como no perder la estrella que nos guia es lo mas importante en mi vida. Cada dia lo tengo mas claro aunque mi corazón arda en sentimientos y pasiones. ¡Qué importante es no perder lo mejor del día que se nos ha revelado!

lunes, 8 de agosto de 2011

Ibiza: paraisos y desechos

Es impresionante estar en Ibiza. Pero se confirma que hay dos tipos. La buena y la mala. La buena no tiene comparación es espectacular, las mejores calas, el mejor agua, y espectaculares vistas. Lleno de árboles en las calas, con cuevas, rompientes y rocas. Aguas turquesas cristalinas donde se ven los fondos de más de cinco metros que se reflejan en la piedra.

Lejos de ahí, si en el puerto desembarcas te encuentras la otra Ibiza, la de las personas. Donde nos encontramos desechos de todos los paises que hasta hay tirados con etílicos sin ayuda. Lo de cada día, con peleas entre borrachos con chulos y "putas" paseando. No tienen otro nombre y no es ser radical, es realismo. Porque en nada se diferencian de las profesionales en su aspecto.

Por último, destacar los lugareños. Los conozco desde hace años. Pero no puedo dejar de mencionar su hospitalidad. Es soprendente que tanta afluencia no influya en su amabilidad y tienen que soportar la migración de tanto insoportable. Es en estos sitios, si no se vive de excesos, se encuentra auténtica paz. Sin embargo, se corre el peligro de pasar al otro lado y de dar rienda suelta a las pasiones y vicios. Me quedo sin duda con las imágenes de los mejores lugares que Dios nos ha concedido para disfrutar y recrear su belleza.