Era pequeño y pensaba... Se puede tener amigas. Pasa el tiempo, me deja la novia... Y es imposible ser amigos diga lo que diga. Me hago mayor y comprendo: NO se puede tener amigas como amigos. ¿El porqué? Estamos destinados a no entendernos y a su vez, querernos, necesitarnos, amarmos. Buscamos en la otra persona un afecto común, nos quedamos con esos detalles que ilusionan, miramos con ojo de interés ante lo que nos soprende. Y eso, es inevitable. Uno puede ser más duro o un sensible perdido. Pero lo que siente, es atracción por el sexo opuesto en las cosas en común. De ahí que entre las relaciones, las amistades femeninas puedan terminar rapidamente en relaciones cuando dados momentos de flaqueza de uno de los implicados o por un momento inestable emocional que cause consecuencias graciosas, malas o desastrosas según el estado de uno u otro.
No hay que bajar la guardia en este aspecto, y no hay que mirar a otro lado. Las consecuencias, desaparición del compomiso, que hace en definitiva, que tengamos una sociedad avanzada en la que se viva mejor, base del civismo que todos deseamos pero que ninguno peleamos. Y un primer paso es la compresión de nuestras limitaciones. Cuando tratas con amigas y amigos, surge la amistad. Con los amigos, es buena y un gran apoyo. Con las chicas, comprensión y cariño. En unos casos y otros, hay cosas positivas. No nos engañemos. Todas las chicas pueden enamorarnos. Sólo hay que dejar pasar el tiempo, y que los dos encuentren los puntos en común por los que la relación, se estrecha más y hace más fuerte. La diferencia principal es que esta relación no queda entre cervezas como con amigos. Sino que puede dar lugar a que bajemos la guardia en nuestro primitivo instinto animal de dejarnos llevar por los impulsos. Y esos riesgos, entre otras cosas, tienen mayores consecuencias.
No hay que bajar la guardia en este aspecto, y no hay que mirar a otro lado. Las consecuencias, desaparición del compomiso, que hace en definitiva, que tengamos una sociedad avanzada en la que se viva mejor, base del civismo que todos deseamos pero que ninguno peleamos. Y un primer paso es la compresión de nuestras limitaciones. Cuando tratas con amigas y amigos, surge la amistad. Con los amigos, es buena y un gran apoyo. Con las chicas, comprensión y cariño. En unos casos y otros, hay cosas positivas. No nos engañemos. Todas las chicas pueden enamorarnos. Sólo hay que dejar pasar el tiempo, y que los dos encuentren los puntos en común por los que la relación, se estrecha más y hace más fuerte. La diferencia principal es que esta relación no queda entre cervezas como con amigos. Sino que puede dar lugar a que bajemos la guardia en nuestro primitivo instinto animal de dejarnos llevar por los impulsos. Y esos riesgos, entre otras cosas, tienen mayores consecuencias.