Una cosa más vivida. Me decía un amigo: "Indi, ¿qué no te ha pasado a tí? Muchas veces me lo he preguntado. Siempre hay cosas nuevas o al menos, algo que no conocías. Sentirse centro de bromas, comentarios o diferentes risas, agradable no es. Malo, tampoco. Pero llega un punto en el que cansa. Sobre todo cuando el circo no tiene salida de emergencia. Y hoy, sin darme cuenta, había fuego.
No espero nada de quien tiene la conciencia atrofiada. Pero sigo siendo una persona enamorada de los demás. Y no lo niego, confiaba, a pesar de todo, estar en la incómoda situación de verme en la necesidad de pasarlo mal por aceptar aunque sea sólo el hecho de venirme a saludar. Pero al final, cada uno es como es. Y no es fácil cambiar la dinámica de uno que es un cabrón ni la del que siempre quiere ser bueno.
Today, the monkey has burned. Quizás estaba más seguro como tortuga. Pero esto es el pan de cada día. Y ni tortuga ni mono permitirán que nadie le amargue ni cambie su forma de ser. No me ilusiona nadie. Solo mi niña, que crece muy rápido y veo pasar el tiempo mientras deja de ser mi pequeña. No lo llevo bien. Pero son las únicas personas en que tengo esperanza. En las que puedo estar siempre disponible para lo que necesiten y sepan que pueden contar conmigo para lo que quieran. Se que no me mienten y si no quieren nada de mí, no engañan. Tengo esa sensación de algo que me supera. Un deseo que no puedo controlar. Algo que ocupa todo dentro de mí. Se que es mi corazón. Se que es mi cariño. Se que es mi enrtega. No cabe y quiere salir. No me gusta encerrarlo. Pero ya no encuentro personas con las que poder compartirlo.
Llevo un tiempo donde los bajones de azúcar nocturnos me duelen. No duermo y lo paso mal. ¿Por qué no decirlo? La ventaja es que muy poca gente pasa por esto y disfruto el tener una experiencia que me hace entender y superar muchas otras cosas donde marcar diferencias. Tengo la suerte de superar cada día lo que en toda la vida la gente moría. Me aporta experiencias muy buenas y noches malas. Pero hoy, he dudado. ¿Era bueno o malo? Primero toca la autoestima -no puede- aunque el segundo punto, tus amigos... ¿Qué amigos? ¿Alguno hace algo por ti? Sabes quienes son esos. Y si, son solo tres. Al resto solo les interesas. ¿Recuerdas cuando alguien tuvo un detalle real? No esperes nada de nadie. Quedamos pocos con corazón desinteresado y muchos perros y perras que no sabrán apreciarlo.
El otro día me preguntaban, ¿cómo se puede arreglar eso? Y la respuesta fue muy sencilla dentro de mi: "el amor todo lo vence. Pero si no se ama ni quiere, no hay nada que hacer". Quizás sea parte de mi vida. No entiendo muchas cosas. ¿Se ha perdido el amor? ¿Somos pedazos de carne de los que aprovecharse? Esta noche me ha hecho dudar. ¿Tengo que resignarme a rechazar como el resto hace y convertirme en un perro mas o puedo rechazar al resto para vivir una vida enamorada?
Pero si te quieres meter en complicaciones, siempre se puede matizar. De día, cumplo mis obligaciones. Respondo a los clientes y me dedico a servir con la empresa a los demás. Por las noches, no cojo el sueño. No es un problema de esto o de aquello. El problema es todo. Días que me acuesto pronto y me despierto dos veces. Frío, calor. Tantas razones y ninguna con sentido. ¿El problema? Seguir con demasiada inquietud. Tengo la desgracia de aguantar un problema. Es enorme y manejar algo tan grande se hace complejo. Si bien es cierto que lo han machado hace poco, la gravedad radica en que ahora mismo todo le afecta. Desde la ilusión por un plan al que había muchas ganas, hasta despertarme y odiar todos los fantasmas que me han hecho discutir con mi sombra. Beso y escupo interiormente a los demás, quiero llamarles amigos y pensar que sólo con un abrazo me hacen recordar que los necesito tanto como yo darme a ellos. Pero nada tranquiliza mi confianza. La han robado y lo peor, se han reído de eso. Jamás soñé que me hicieran algo así. Y ya espero cualquier cosa de todos. Miro a las personas y solo por como me miran, se lo que sienten. Antes siempre veía lo bueno y cada persona me ilusionaba. Hoy, son luces y sombras. Llevo años negándome esa maldad, hoy, me estoy rindiendo a ello. "Piensa mal y acertarás".
Hay quien puede intentarlo. Ha puesto esfuerzo. Mi procesión va por dentro. Y mis cuentas, cada día espero. Me siento, miro, no escucho. Son todo historias. Pero las vivo todas. Me pregunto si he perdonado. ¿Por qué tengo que ser yo, quien dolido, escuche cómo hay una burla constante? ¿Realmente no perdono? Sabe mi conciencia que si. Pero no me engaño a mi mismo. No se hará justicia. No espero que se me pida un perdón real. Hay quienes no quieren arreglar nada. No todos vivimos con la dignidad interior de querer cada día a los demás.
Son las historietas las que nos van formando y al final, en toda guerra se cruzan diferentes batallas. Soy mi peor enemigo. Y las espadas están en alto. Se para quien lucho. Se donde esta mi guerra. Se cual es mi victoria. A mi alrededor habrá quien me acompañe, quien me quiera atacar y quienes traicionen. Sigo en pie y ahora, con una caída, me he levantado con otra mirada. Solo sigo en mi guerra diaria. Nadie se merece ahora que luche por él.
Es la hora de cambiar los finales. De luchar por las verdades y no ceder a las mentiras. Ya no me vale el falso perdón donde el que perdona siempre es quien aguanta la burla del que momentos después se sigue riendo de ti. Ha tenido que servirme para saber que al que maltrata, no se le consiente una mas en su mal. Y que aunque se perdone, buscaré a otros en quien si poder confiar.
Me gusta como soy. De hecho, me siento tan diferente al resto que eso me hace cada día más feliz. Puede que los impresentables que se me pongan delante, me tienten con hacer maldades. O que en quienes he confiado tantas cosas, me apuñalen sin importarles nada y sin mostrar el menor arrepentimiento. Que esos con los que convivo quieran demostrarme una y otra vez que sus miserias sean por mi culpa. Y que soy quien tiene un problema permanente que corregir. No se dan cuenta, se amargan ellos solos y sus enfados, sus problemas, sus quejas, sus mentiras. Todo lo que me dicen me importa poco o nada cuando no está adecuado al cariño que hay entre dos personas. A veces me enfadarán. Consiguen que conteste, pero no han sido capaces de quitarme una sola pizca de paz y ni un solo segundo de preocupación. Porque estoy haciendo las cosas bien. Y si no las hago mejor, no es por su ayuda. Que no me dan ninguna. Sino porque no todos los días sirvo como El quiere.
Paseos, observaciones, atención, inhibición, alegría, tristeza... Todo puede rondar por la cabeza cuando uno no tiene gente a su lado. Pero, ¿Te paras a escuchar tantas cosas? Eso estoy haciendo. Y la experiencia esta siendo tremenda. No es nuevo. Pero si es productivo. Vuelve a sacar mis pasiones y sentimientos. Encuentro pequeños detalles perdidos en mi corazón. Reflexiono con calma y descubro como ese corazón no es un pequeño armario que voy llenando poco a poco con detalles y momentos.
Cada día aumenta cuanto amo a los demás y deseo que seas quien lo llene al irme a dormir. Me acuesto soňando que mañana tendré otra vez tiempo contigo y mis paseos despiertan todos mis recuerdos. Dirigen mis sentimientos hacia lo que tu deseas porque es donde encuentro el límite de mi vida. Donde todo termina. El infinito de mi corazón solo deja de crecer cuando no estoy contigo. Y es así como se que puedo amar a los demás, de un amor infinito. Donde los amores finitos nunca terminan en un mar donde sólo hay horizontes.
Es el proceso que no se cuenta en ninguna historia de amor. El hecho de pasar un día entero pensando en esa persona que deseas. Cada paseo, cada pisada, tenia algo de ti. Las diferentes formas de ver el sol sonreían como si mirase tu rostro. Es el tiempo sin ti, el que más me hace desear pasar contigo. Desde la mañana, sin poder desayunar pensando en que te gustaría tomar hasta las diferentes tareas necesarias pero siempre mirando la cama como si aún siguieras ahí antes de empezar mi día. Sin querer despertar, con la sonrisa de quien descansa en paz.
El olor al mar y el ruido de los barcos se mezclan con pájaros que esperan el momento de verte levantar y ponerse a cantar. Solo pienso y me viene a la cabeza cual será tu barco favorito. No me importa cual elijas, porque me veo navegando en cada uno contigo. Volviendo al atardecer, rojizo, a las puertas de un día mejor. No necesito pensar en el mañana. El presente es perfecto. Sólo me falta hacerlo real. Ofrecerte mi abrigo y acompañarte en la vuelta. Escuchando los grillos por la noche como hacen ahora, diciendo tu nombre una y otra vez sin saber si se ríen de mi callando cuando paso a su lado o es un tiempo que me dejan para seguir soñando y mirarte a mi lado.
Desde que la escuche por primera vez, es una frase que siempre me ha quedado grabada. Si en algo me sorprende de verdad es que no la aplico conscientemente. Ultimamente, solo me "gustan" las chicas que deslumbran. Supongo que es una reacción a la cantidad de problemas y trabajo que rondan permanentemente por la cabeza y solo quiero dar gusto a sentimientos y pasiones. Sin embargo, como mas disfruto es con el trato que tengo con esas chicas, que cada día con ellas me parecen más guapas y que por supuesto, valoro mucho cada conversación que compartimos. Las quiero mucho más que cualquier princesita que se cree algo. Ya me ha ocurrido otras veces, cuando las conozco un poco más a estas dulcineas, se ve que toda su vida esta maquillada por un exterior bonito padeciendo un interior frágil.
Me ocurre a mi algo parecido. Bajo mi caparazón hay infinitas capas. Tengo una imaginación poderosa, capaz de disfrazar la realidad en cuentos de hadas. Un aguante que pocos pueden seguir y una capacidad de sufrimiento y entereza solo atacable por la sensibilidad. No digo que no sea fácil hacerme daño. Sin embargo, mi reacción, si es descontrolada, puede ser mucho más terrorífica que lo que muchos sueñan. Ya lo decía un amigo, que puede ser muy duro y agresivo con los demás. Pánico me tiene cuando yo estoy enfadado.
La realidad es esa, que en mi afán de ilusionarme por chicas guapas, de fácil cumplido y que podría estar todos los días de mi vida aprendiendo a decirle algo que le gustara más, voy encontrando gente nueva, de mucho mejor corazón y a las que si les digo con cariño lo que merecen escuchar. Con sinceridad, hablo con ellas, les digo que son valiosas y ensalzo la grandiosidad de sus virtudes y cómo su nobleza ensalza su belleza donde el resto de la sociedad se fija en detalles exterirores como buenos borregos. Al final, a las chicas guapas, no hay nada que decir, porque no cultivan sus virtudes interiores y a mi, nunca me sorprenden porque la carcasa no esconde nada. No lejos de eso, me decepcionan. Y así sigo, conociendo chicas buenas. Que merecen todo mi cariño y si se ganan mi corazón. Un tesoro que solo algunos pueden ver. Y no las chicas bellas, que se fijan en lo que viven. Terminan siendo trofeos de alguien que no vale nada por dentro y solo se dedican a tranquilizar sus inquietudes. Sigo mi camino, conociendo y disfrutando del trato de chicas cuyo corazón, merece cada mensaje que pueda compartir con ellas. Ya no os escribiré mas como antes. No personalizaré en nadie. Y he borrado lo que pueda tener nombre y apellidos. Sigo mirando el corazón de las personas y cada vez me cuesta más encontrarlos enteros y buenos. Es decepcionante, quizás por eso, disfruto tanto mi imaginación y estar por encima de la mayoría de pobres infelices que no son conscientes de ver tesoros a su alrededor.
El autor de la frase es Marcel Proust. No me liga nada su obra y lo poco que he leido no me entusiasma, pero esta frase si me ha gustado.
Quería empezar esta entrada con una pregunta que siempre puede rondar la cabeza de mucha gente. He tenido la suerte de pasar un tiempo con personas a las que aprecio. A unos les cae bien, a otros peor, pero años de historia y de muchas vivencias me hacen poder ver su corazón y no hacer falta preguntarle si está bien o está mal. He visto esa reacción en la misma cena, cuando tenía momentos de uno y otro estado. Los compartía, aunque no lo decía.
A lo largo de la vida de cada uno vamos tomando nuestras decisiones y padecemos nuestras experiencias. Esta noche he vuelto a observar algo especial: cuatro amigas mías. Cada una de ellas más guapa que la otra, entrando en un bucle infinito en el que no sabes decir cual te podría gustar más. Son tan buenas y ves en ellas tan gran corazón, que no dejas de sacar las virtudes en las que han sido educadas para disfrutar cada segundo hablando de cualquier tontería.
Cuento esto porque en la conversación me surgió una idea, no la expuse, pero me encanto a raíz de cómo se torcían las palabras. Sobre un mal momento de una tercera persona y cómo cada circunstancia es personal afectando de no sabes que manera. Y me dije: suéltalo, lúcete ahora. Pero no pude, me lo guarde. Lo escondí, lo maduré y ahora lo escribo. Porque quería contar, que es la felicidad en ese preciso momento. Lo veo claro, no sabemos ser felices porque no sabemos contentarnos con el verdadero amor de nuestro alrededor, nos comparamos y envidiamos pero no amamos. Yo podía ser feliz hablando con esas chicas, que seguro, años atrás, sin conocerlas, tendría mil y una maneras de presentarme estúpidamente para hablar con ellas. No digo que no lo haya hecho una vez, han sido cientos y casi siempre sale mal. No obstante cada revés, valió la pena. La esencia de esa felicidad de encontrar la complicidad de gente tan buena quizás a veces no se valora. Pero mi pregunta sigue ronroneando. ¿Qué es ser feliz? Soy afortunado, tengo la suerte de haber sufrido mucho más que la mayoría de la gente que conozco. Paso malos momentos cada día y lo más complicado es no poder contarlo. Pero ninguno me quita la fe ni la alegría. Haber soportado tanta "mielda" me ha definido como soy y lo agradezco. Porque hoy como muchos otros días, estaba encantado. Uno no es feliz o no es feliz. Tenemos momentos de felicidad y momentos más complicados pero no vivimos en un estado de felicidad permanente. Yo soy feliz en la medida que conozco quien me da la felicidad y sabiendo eso, todo viene solo.
Quería compartir como mi momento de felicidad es ver a la gente disfrutar, cómo el estar a gusto sin pensar nada más. Ver como la pequeña estaba a todo e intentando subirse al carro, como la otra dirige la conversación y se convierte en centro de diálogos, cómo mezclar la atención de la mayor en todos los aspectos y conversaciones y terminando la que falta... quien se despista fijándose en un detalle que posiblemente nadie en todo el restaurante se haya enterado que existe y fingiendo no darse cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor.
La felicidad la encontramos cada segundo, si queremos estar enamorados. Si deseamos amar desinteresadamente, si apreciamos las virtudes y la realidad en su esencia de los detalles y gestos de cariño. Lo que hace alguien que otros no podrán hacer nunca (quizás no valoran) pero que envidiamos sanamente los que temporalmente no tenemos. Por ejemplo, la oportunidad de un encuentro familiar tan entrañable y natural que otros durante años intentaran de diferentes maneras. O ver cómo el cariño suple un momento desafortunado.
Escribo esto porque muchas veces no valoramos lo cercana que es la felicidad y como hay quien se quiere ir a otros países para calmar su conciencia y falta de caridad. Mira a tu alrededor y encontrarás pobreza espiritual, moral, social y familiar. ¿Y si te vas a morir? Aquí entra mi cuestión inicial y mi última preocupación. Pasar tiempo con mi tía abuela y su marido. No necesitan regalos, quiero estar con ellos. Son quizás sus últimos días. Puede empeorar. Pero lo que quiero es pintarme la sonrisa, no preocuparme y reírme de cada estupidez. De cómo esas chicas no me quiere ninguna porque pasan de mi o cómo ninguna es para mi porque valgo demasiado (ni aunque lo escriba me lo creeré). Contar historias sobre si estaré soltero para siempre por cualquier tontería y sino, las mil batallas cada noche por conquistar a mi amor verdadero que no quiere hacerme caso y sigo esperando a que me vea esperando a su momento. Siempre al acostarme parece resultar ser un pufo. Pero ahí quedan, ahí está la carcajada fácil. La historia que te hace olvidar males y no darte cuenta de que el sol pasa de este a oeste, sabiendo que después de este verano vendra otro. Has perdido la noción del tiempo a favor de la diversión y empatía de quien quiere dar y recibir el cariño alimentando todo lo que necesitas. No es un ejercicio fácil. Hay personas que ayudan mucho a estar a gusto. Pero el gran resurgir, el gran temor a la muerte sólo se puede vencer enamorándote cada día de los infinitos detalles y personas que tenemos a nuestro lado. Siempre gracias a Dios donde cada día es un nuevo regalo.
Manchas en la piel que se deslizan hasta desaparecer olvidadas y pisadas sin ser vistas. Camufladas por el movimiento del entorno. Despreciadas por todos. ¿Y si supieramos el valor emocional de esas pequeňas gotas? No podemos guardarlas todas, pero si hablar y acompaňar a quien las deja ver. Dicen mucho de un corazón y siempre se asocian a las mujeres. Pero... ¿Y los chicos?
No siempre se ven. Y cuidamos que no se pierdan. No queremos que nos acompañen y pocas veces necesitamos liberarlas. Recuerdo dos momentos en los que estalle. Uno liberando la tensión de una situación crítica. La otra... de feliz alegría. De uno de los mejores momentos de mi vida. Cuando encontre la felicidad de un sueňo que deseo vivir cada día reflejado en un momento de una película.
Hay más, pero no son para contar todos. A veces vienen. Una canción, un recuerdo, una imagen un olor... Cualquier sentimiento o detalle. Y hoy, tu nombre. No querer saber nada porque no sabes si te ignora o no le importas. Llevar una mala semana cargada de tareas sin dejar de pensar en ti en todo el dia. Sin saber como te llamas. Solo esperando que al escucharlo todo suene como tu me llamas. Y saber que si me vuelvo, vere tu sombra para ya solo con eso, volverme a enamorar.
Puede ser cada dia, cada persona, cada nuevo encuentro. Miro los ojos, los valientes de quienes no se ocultan bajo oscuras lentes. No me oculto de nada, te miro fijamente y si, puedes verme llorar. No me escondo de ti, pero sabes que cuando te encuentro temo decirte eso que te haga marchar. Volver a la negativa y escuchar de nuevo esa advertencia en silencio, de quien nunca te abandonará.
Pueden ocurrir muchas cosas, pero es muy posible que pierdas lo mejor que nunca volverás a encontrar en el continuo escapar de un pasado a olvidar.
Hace meses que me dijo una amiga muy querida. Indi, toda la vida igual, siempre persiguiendo. ¿Por que no paras unos meses? Me gusto la idea. Desconexión completa. Consecuencia: me empieza a escribir la niña de la sonrisa por la que he suspirado tantos meses. Cosas triviales, pero desatan mi ilusión. Siguiendo fiel a ese desinterés, que no ser descortés, seguimos y seguimos. Ya me pregunto, ¿realmente puedo seguir tonteando? Pues la realidad, una vez más, se cebó en el guantazo. A veces creo que no merezco recibir estas bofetadas. Pero es lo que hay.
En mi parada, no puedo evitarlo. Me preocupo, me intereso y sobre todo: me gusta estar y hablar con los demás. Siempre genera polémica, pero me divierte hablar con las chicas. Me gusta cómo son y las quiero un montón. Al final, siempre termina igual. Surge ese momento en el que cambian el chip y ya piensan algo. Entonces lo dejo pasar. Es un tira y afloja. Pero no se dan cuenta, que si alguien me gusta. Moveré mares y océanos para encontrar oportunidades.
Y si... en este proceso aparece esa. Que te hace gracia. La que te pinta otra sonrisa tonta. Que te cae muy bien, la miras y dices: qué espectáculo. Pero te ríes con ella y disfrutas los segundos que te dice algo. Ahí empieza mi rechazo. Pararme. No dejarme llevar por la ilusión. Frenar mi instinto. Me cuesta horrores decir que no. No sigas. No vuelvas a caer. Y lo pensaba, ¿que me ha hecho? ¿cómo ha podido en un instante hacerme perder todo el control de la situación? Le hablaba y miraba sin saber donde estaba. Me iba caminando sin sentido, sin pensar en nada, contando una batalla graciosa. Sólo pensaba sacarle una risa. Y volvía diciendo, párate. No vuelvas a caer. Guarda ese corazón y deja que ella mueva su ficha antes de bailar al son de su deseo.
Escribo esta entrada del blog explicando con detalle la reflexión por la que decido desactivar mi cuenta de Facebook. No es nada fácil. Por encima de todo quiero aprovechar el mejor momento para lo que considero una acción muy difícil: Cuaresma. Tiempo de mortificación, de sacrificio y correspondencia al mayor amor que nadie nunca podrá comprender.
COMENCEMOS POR LAS PENAS
- Un primer motivo es ver los comentarios que se hacen a mis chorradas. A quien le hace gracia o por lo razón que sea te dejan un recuerdo. Ilusionan un poco bastante...
- Siempre es de agradecer ver noticias buenas que se comparten en facebook. La interacción y evolución del trato entre nosotros es genial. Al final, es un medio menos para contactar o saber que estas pendiente de alguien. Aunque esto sea también un problema que explicaré luego.
- Perder el "calendario" de planes, eventos y cumpleaños. Aunque ya he subsanado la última parte.
- Quizás, perder un poco el estar en la vida de los demás y no enterarte de otras noticias a través de este canal de comunicación.
- Ver experiencias de otros y compartir lo que no conoces y hacen en otros países. Disfrutar del día a día con fotos de lo que ocurre explorando diferentes culturas y paisajes que comparten los demás.
- Al final pierdes un poco el hilo de muchos planes, quizás no te enteras de cómo ha evolucionado una idea o cómo se desarrolla la organización de un evento.
- La posibilidad de presentar quejas a perfiles de empresas que por un tema de imagen no quieren ver malas opiniones en sus redes sociales. Las malas noticias se extienden muy rápido y eso genera una reacción para solucionar con mucha mas eficacia las incidencias personales.
Y AHORA LOS MOTIVOS POR LOS QUE SUSPENDERLO
- Demasiado tiempo del día entrando en facebook a ver que ha pasado. No me he puesto a calcularlo... pero mi cuello lo agradecerá.
- Un motivo que tengo clarísimo. Voy a dejar de estar pendiente de ella en todo momento. Con esto gano mucho mas de lo podemos pensar. Y la ilusión que me hará volverla a ver y poder preguntarle por toda su vida. Lo que me interesa de ella tendrá mucho más sentido. Escucharé con el interés de aquel que se puede sorprender al no saber nada de ella. Generalizando, cada cosa que me cuente será una sorpresa y disfrutare cada segundo de las historias que me cuente.
- Los comentarios se tendrán que cambiar por tiempo para verse. Si, ahora voy a ser de esos que siempre quieren verte. Pero lo más interesante es que todo lo hacen realmente por las otras personas. Esto puede que muchos no lo entiendan, pero a mi no me interesa tu vida publicada, me interesa que tu vida me la cuentes tú.
- Haré el esfuerzo de consultar tu cumpleaños y no usare la herramienta por la que no hay que mojarse. Escribiré un mensaje y mejor aún, si puedo, un correo.
- Puede que me lo diga mil veces, pero soy un radical de la autenticidad, ferviente luchador contra las mentiras. Y esto cuando lo peleas, en la búsqueda de las verdades, vemos cómo se desinflan personas y crecen otras. Al final, viviendo como piensas te hace entender las cosas desde un plano que muy pocos comprenden. La auténtica paz y felicidad se encuentra en apreciar la realidad del día a día. Entendiendo los malos momentos y no evadiéndose en facebook pensando en los demás sin resolver nuestros problemas.
- Dejar frases, elogios, y redacciones especiales para las personas que lo merecen. Si hay que llegar a alguien, que se llegue a él. No al resto de personas.
- Cuando aprendamos a cómo usar una buena herramienta de comunicación, aquí volveré a estar. Mientras, soy una víctima del mal uso.
- No dejare de decir que no a nadie que quiera algo de mí. Pero por facebook, no quiero que me encuentres, quiero ser algo para los demás, pero que tengamos que mojarnos unos por otros y comprometernos por los demás. No tener cientos de amigos y no haber escuchado lo que ninguno de ellos puede contarnos.
- He visto cómo se ha convertido en una comunicación absolutamente vacía. Todos ven fotos, todos saben de tus cosas, pero en realidad, no se sabe nada, no tenemos nada tangible. No hay roce en las relaciones. No hay experiencias ni anécdotas. Me ha ocurrido mucho. Sólo me salen las historias antiguas. Las que codo con codo con amigos, hemos vivido. Al final, nos perdemos la oportunidad de vivir buenas experiencias y sufrir y disfrutar anécdotas con los demás. Sal del día a día. Ahora quedar con una persona supone ya tanto, que es algo excepcional. Cuando antes, se veía la gente muchas más veces y para hacer lo que surgiera.
- Un grave problema de soledad. Se ve que estas conectado a cientos de personas, pero en realidad, llegas un día y no sabes a quien llamar. No nos conocemos y a las primeras de cambio haces tonterías. No das oportunidades y rechazas a la gente sólo con verle un día. Pobre miseria de relaciones. Decimos que cada persona es un mundo y no la vemos más que en contadas ocasiones. Siempre me he dicho que ni en un año conocemos a las personas.
- ¿Cómo rompemos esta barrera del facebook? Realmente, podría ser una forma de socializar y abrirse al mundo. Cada vez tengo más claro, que en realidad son unas cadenas para la amistad.
Como siempre, seguiré a la espera de la oportunidad. Pero ya no en facebook. Muy posiblemente volveré. Esto lo suspenderé la semana que viene. Desde entonces, navegaré solo. Sin buscarte. Sin mirar cómo eres por lo que compartes y escribes. Sin saber toda tu vida en fotos. Hay que centrarse en las personas. Es algo que cada vez veo más claro.
"Por si no nos vemos luego: buenos días, buenas tardes y buenas noches".
Hoy no celebro mi cumpleaños. No me ha gustado celebrar nada mío. Sin embargo me encanta celebrar todo lo de los demás.
He pensado... ¿Qué te gustaría que te regalasen? La verdad, nunca ha sido fácil regalarme nada. Y mi respuesta, la digo de corazón. Abriendo y poniendo sobre la mesa lo que a día de hoy, más me ilusionaría.
En primer lugar, poder estar todo el día contento. Eso no parece difícil. Pero para mi lucha diaria, me gustaría un día tranquilo. Para esto, me encantaría tener algunas respuestas y sobre todo, apaciguar mi corazón. Que por un sólo día, no este dentro de mi alterado y con ánimo de desatarse. Me gustaría que toda la excitación que padece cuando me escribe, sea por un simple: ¿que tal estás?. Y poder responder, después de su pregunta, "todo va bien ahora".Y verte sonreír una vez más sabiendo que estas a gusto a mi lado. A veces creo que no necesito más ni menos.
En segundo lugar. Quizás esa felicitación de mi niña, que entra poco a poco en la adolescencia. Como si lo hiciera forzada, con desgana, pero que a pesar de eso; llama. Sin ilusión, con tontería. Exigiendo un detalle por mi parte, preguntando cuando iré a recogerla otra vez. Sin saberlo, esa llamada me alegra el día.
Siempre las llamadas de abuelas. Que nunca sabes si se acordarán o equivocarán. Pero que llevan varios días pensando, es el cumpleaños de Ignacio. Y al final, puede que no sepan que día es. O te llaman antes y después, pero con tanta ilusión, pensando que ese año, si han acertado. No importa el día. El cariño esta presente en el primer tono de voz.
Y mención especial, cada una de las felicitaciones que dedica la gente al acordarse de mi. Siempre pensamos que los demás se acuerdan de nosotros en algún momento del día. Pero hacerse presente en un gesto, en un detalle y escribir algo, siempre aporta una ilusión especial. Se contraponen a las familiares mas cercanas, que cuando no las recibes se convierten en las mas doloras. Al recibirlas vienen con la mayor normalidad y apatía que hasta te hacen reír. Porque son parte de tu vida.
No me gustan los regalos, porque no se cómo recibirlos. Nunca he sabido ser agradecido y eso me arde por dentro... Valoro tanto los detalles que me cuesta saber corresponder. Donde un gracias esconde más una reverencia interior y un abrazo cálido donde guardo cada felicitación para el resto de mi vida. Quizás suene exagerado. Pero aprecio cada detalle por dentro.
Sigo pensando y me sale aquello mismo que se preguntaba aquel chico de esa película que tanto me gusta. El mejor regalo sería una respuesta a tantas preguntas que puedo hacerme y que nadie aquí puede darme respuesta. Es entonces cuando pienso en mi mejor regalo. El que todas las mañanas me brindas en mi corazón, desde el día en que te conocí de verdad y supe, que nunca más me faltaría nada.
No hay nada como
un buen fin de semana apartado del estrés de Madrid. No he encendido el
ordenador para trabajar nada. He podido rezar y descansar. Creo que es la
primera vez en mi vida que me voy dos días seguidos a la cama antes de las 23 (si, viernes y sábado. No me ha dado un jari y no se ha acabado el mundo).
Y sobre todo, he podido pasear, reflexionar y dedicar un rato a reordenar un
poco la cabeza.
En los aspectos que mas me gustan, he disfrutado especialmente escuchando
historias y anécdotas de gente muy buena. Para mi gusto, de lo mejor que hay
en la sociedad actual. He sacado muchos detalles interesantes y diferentes.
Por este motivo, titulo así mi entrada. Como primera novedad, vamos a ponerle
banda sonora. Una canción de Mark Isham que siempre me ha parecido entrañable y
muy elegante para el tema que quiero comentar a continuación.
Si no te hartas de ella, puedes ir repitiéndola mientras seguimos. A mi me hace
pararme y me pinta la sonrisa mágica de quien vive alegre junto con un pequeño
escalofrío. CONTEXTO Construir una familia es una de las tareas que considero esenciales para la convivencia en la sociedad actual. Volviendo del fin de semana, ya en el coche hablaba sobra los pequeñas grandes evoluciones que ha tenido hoy en día el hombre en sus relaciones. Primero, la educación. Basada esencialmente en los componentes racionales, en los tradicionales, abstractos o filosóficos y los sobrenaturales (religiosos). Segundo, la evolución. Cómo nos hemos ido ordenando a nivel de grupo y personalmente. Y por último el animal. Los instintos naturales. Puede parecer un poco extraño que me meta en aspectos pero la discusión comenzaba sobre cómo el ser humano es el único animal que no detecta el momento en el que la mujer (como especie animal) se encuentra en su momento álgido respecto a lo que tener relaciones con los machotes se refiere. Eso nos hace un poco diferentes. Contábamos cómo posiblemente, parte del surgir de la familia era porque entonces, las mujeres hacían otro tipo de caza. El hombre siempre ha sido igual en sus capacidades. Pero la mujer, se dedicaba a cazar al hombre. Era ella el que elegía al hombre. Con sus capacidades, virtudes y necesidades. Buscaban en nosotros, protección y estabilidad. Quien nunca las abandone y pueda con ellas resguardarse del resto de peligros externos. De esta caza de las mujeres, surgen otros grupos que buscan un mismo perfil y se formaban comunidades. La discusión fue interesante, y entramos de lleno en el asunto. ¿Por qué las mujeres ya no cazan a los hombres? Me preguntaba, quizás algo melancólico. Pensando todos los años que he pasado intentando ser lo mejor para ellas y alguien digno de cuidarlas, protegerlas y darle todo lo que necesiten. Como muchas más virtudes que no verán tomando un café o en unas palabrejas acertadas en un rato de conversación. Indi, eso se ha perdido me decía. Las chicas creen que son iguales que los hombres, se han divertido, y hacen el mismo tipo de vida. Cuando somos muy diferentes. Cierto es que mucho ha mejorado. Pero ahora ellas no buscan una caza de un buen chico. Se divierten con los chicos. Y eso está generando un problema grave. Uno por no decir varios. Se está retrasando la edad de las parejas. Se pasa la edad fértil de las chicas. No se tienen hijos. Se viven más dramas familiares. Se alargan los plazos y edades de las familias. Se readaptan las circunstancias familiares. Pero no sólo eso. El juego de las chicas lleva a problemas más delicados. Hablamos cada vez más de abortos. De gente mayor desatendida. Chicas con alteraciones de personalidad. Algunas que ven como pasan la edad y se les echa el tiempo encima. No nos preparamos para este momento. Y las consecuencias. Desde hace años, me parecen graves. La conversación daba mucho juego. Y me ha dado mucho que pensar. Puedo profundizar más. Pero idiota de mí, pensaba: "yo tendría que ser una buena presa, fuerte, grandote, buenos jamones, cabezota pero listillo, seguro, prudente, ... bla bla bla". ¡Deberían estar silbándome las flechas de las cazadoras y no ser yo quien continuamente buscara las formas de enamorar a esta niña! Pues bien, dejando al lado las tonterías...
¿CÓMO CONSTRUIMOS UNA FAMILIA?
He disfrutado muchísimo. La gente, genial. Las historias, mejores. Posiblemente haya quien no entienda un curso de retiro. Yo los disfruto como cuando me encontraba cualquier cosa de pequeño. Todo me entretenía. Unos pensarían que era tonto. Yo sabía que era muy feliz por saber disfrutar con cada cosa a mi lado. Y esto ha sido así. Ves tantos casos... Un padre de siete hijos que sólo escuchar hablar de las cercanas bodas de los otros dos se ponía blanco. ¡Qué tengo cuatro hijas! Y cambiamos de tema rápidamente. No a una peor conversación. Pero igualmente, muy interesante. Ver personas cómo se iban a casar en un mes, y todavía decían. ¡Pues a ver! Necesito un empujón y verlo clarísimo. Claro lo ve, si. El miedo es lo que le acojona. Pero nada era negativo. Todos, aún entre bromas y chistes, se reflejaba su felicidad. A pesar de la locura del momento, se veía como estaba construido sobre aires de ilusión y fortaleza en alegría y cariño sobre esa persona que últimamente le traía de cabeza.
Y no falló. Mas detalles, mi paseo poco después de irse todo el mundo a la cama. TODAS las habitaciones eran iguales: los teléfonos echaban humo. Ocupamos todas las lineas de la central telefónica de Piedralaves. Si, si, si, muy bien. Claro, si, si. -No- perdona, sisisisi. Todo muy parecido y a su vez, tan diferente. Cada relación, cada familia, cada persona tiene su esencia. No digo que es imposible encontrar tu media naranja. Pero no creo en ella. Creo que las personas se hacen más fuertes unos a otros y si se quieren, el tiempo los va complementando. Una se hace al otro como el uno vive por la otra. Pero siempre mandando ella. No han salido palabras ofensivas. No he escuchado un solo reproche. Uno quizás echaba un poco más de humo. Pero salía echando pestes del teléfono y lo que creo que más quería es estar con ella. Se nota las distancias. Hablan de sus hijos, de ellas. De historias. De cómo echan de menos esto o aquello. En definitiva una preocupación e interés vital por desvivirse de los que se rodean. Han sido bien cazados Puedo contar historias e historias. Comienzo por quien he tenido que pedir permiso. Ya dije que no daría nombres. Pero me entusiasmo la historia. Parece un poco cursi, lo es... pero no se crea nadie. Dos chicos entre 27 (descontamos a los dos que mandan y al sacerdote), hablando sobre cómo la llama hay que mantenerla toda la vida. ¡Claro que sí! Si alguna me dejara, habría que tener cuidado que no incendiara la casa... pero bueno. Mis burradas son otra cosa. Me contaba y yo encantado, cómo hay detalles que impresionan. Cómo no cuesta nada tener un gesto especial. Que a él (esto espero que no lo lea su mujer) le encanta hacer todos los días. Y ella, seguro que valora como algo excepcional y que ilusiona con cada despertar. Pues voy a los hechos. Contaba que él, no era de quedarse en la cama marmoteando. Que se levantaba una hora antes TODOS los días. Que no le costaba nada esa hora de más, y le lleva el desayuno a la cama recién preparado con su café (y siento no recordar el resto) siempre. Porque es la mejor forma de empezar el día. Y que eso, no le cuesta nada. Es más, le encanta. Un detalle así. Gestos como este, te tienen que pintar la sonrisa. La ilusión, son el fuego que enciende la maquinaria del ponerse manos a la obra. Esto es un pilar en la construcción. Los detalles de cariño. Permanentes y eternos. Saber que es el mejor recuerdo para ella el que el tiempo que se está juntos, se dedican a hacer cosas el uno para el otro. En esencia, servir. Los veo, los vemos, los ves. Pero no te das cuenta. Los pilares de una familia no los formamos en ser los mejores. Los que más dinero ganan. Los que son unos hachas profesionales. Los que tienen más dinero. Los que son más inteligentes. Los que tienen más hijos. Los que no necesitan hijos. Los que... cosas cosas cosas cosas y más cosas. Hay relaciones de tantos tipos y de personas diferentes que dices, pero cómo se puede juntar esa churra con esa merina. Pues si. Hasta esos pueden juntarse. Y vamos a más casos. Mi conductor, con quien comenzaba la conversación. Un hombre, que no deja de sorprenderme. No se si da cuenta, pero no sólo el hecho de haber vivido un milagro en directo me hace pensar que el verdadero milagro es él mismo. Tengo absoluta fe en que cuando mueras, iré y diré. Gracias. Porque me has puesto delante tus auténticos milagros. Personas que viven cada día enamorados. Que tienen detalles que muy pocos podríamos aguantar y que posiblemente nunca les dirán, ha sido increíble. Aunque si es cierto y fui muy claro y me lo recordó el otro día. Indi, lo primero que dijo: "cómo se ha notado que no estabas, porque me he tenido que preparar el desayuno". Y una sonrisa que no le cabía al contármelo... ¡Chapeau! Pero no me ando por las ramas. Un gran hombre que me decía, yo todo me lo he encontrado de golpe. Con una sencillez y naturalidad que dices: no es real. Pero sí. Humildad, cariño, bondad, sencillez. Desprende virtudes. Todos tenían su parte. Y lo veía. ¡Qué solidez en esa casa! Podía caer un rayo que saldría rebotado. Que firmeza en las familias. Que manera de construir. Todas diferentes, todas fuertes. Todas con un fin común y todas tenían el mismo pilar. Un único espíritu. Una verdad. Llámalo por su nombre. Amor. Todos tenían un único guía el que a sí mismo se define como camino, verdad y vida. ¡Qué vida cuando se está enamorado! Así se ha desprendido este fin de semana, pararme a observar y ver tanta gente. Comenzando y finalizando. Con sus diferentes preocupaciones. He hablado con muchos, si, ninguno tiene el mismo problema. Pero es un punto de apoyo, que sin conocerse de casi nada, sabes que todos pueden apoyarte porque la construcción, la familia que quieres formar, tienen los mismos pilares. Y ya la pareja se ocupara de pintarlos de rosa, servirlos en el desayuno o tener que toparte de frente por accidente para reaccionar. La familia se construye con detalles enamorados y con un único plano. Ese arquitecto que siempre hay que atender y pedir que te acompañe para poderle obeder y hacer las cosas bien.
Empezando
por los detalles personales. Aunque gusta mucho escribir, pero me sorprende
como hay días que los demás se hacen ideas tan equivocadas de mi por cosas que digo. Muy
pocas personas me conocen. Es más, amigos sólo puedo decir que son cuatro
los que saben realmente como soy. Los nombres, IGM, BMEC, BSGT, JCA. Y en
tema amigas, hay amigas. Pero sólo puedo decir que me conoce Olga y ya lo dice ella, la confianza da asco. Sólo han hecho falta más de 15 años de trato. Hay quien se cree que uno se
hace amigo de alguien en dos días. Y sobre todo hay quienes creemos que se
puede tener amigas. Es muy muy difícil y yo soy defensor de eso condicionalmente.
¿A cuento de qué esta entrada? Pues me ha extrañado que tenga que
llegar a mi un día, que me digan que soy un tío al que le gustan todas y
que cambia de chica cada dos días. Creo que no he oído algo más
estúpido en mucho tiempo. ¿Me gustan todas? ¡Qué demonios, claro que sí!
Las chicas me entusiasman. Me parecen espectaculares. Pero llevado al terreno
personal... Soy fiel como pocos he conocido. Quizás mi
defecto de no ser sincero con ellas confunda en mis opiniones, pero es
una medida de protección. Si viera en algunas de ellas, la verdadera
intención de saber que opino, se lo diría. Pero en muy pocas personas he
detectado eso. Es por este motivo, que intento no decir todo lo que hay
dentro. Todo lo que pienso. Y confiar en ellas. Porque por mucho que me
guste una u otra, no hay casi ninguna con quien realmente me haya
dejado llevar y le haya confiando todo lo que hay sobre mi. Puedo asegurar que deseo como nadie conseguir esa confianza.
Iré más lejos aún para terminar,
cuando lo hice hace años, tenía la sensación interior de que no me valoraba por cómo era. Me sentía a veces mas un capricho de niña que la persona importante que complementaba una relación. No entendía muchas cosas y se me escapaban detalles que me absorbían. Y
quizás eso fue determinante a la hora de no luchar para recuperar lo que
había empezado.
A la hora de
definir una cualidad por lo que es especial una chica, resaltaría casi siempre,
su sensibilidad. Me parece un detalle fundamental y lo que marca la gran
diferencia respecto a los chicos. Una sensibilidad que causa grandes diferencias.
Las hace increíblemente atractivas y puede hacerlas absolutamente
incomprensibles. Estos cambios radicales en el humor de una mujer a nosotros
nos vuelven locos. Para lo bueno y para lo malo. ¿Quién no ha saboreado el
gustazo de decir algo bueno en el momento oportuno y ver como ella disfruta
eso? Quizás haya machotes que digan que eso no es cosa suya. Pero si, a todos
nos ha derretido alguien en algún momento.
Única
sensibilidad, donde hay días que nos tortura. Pero en cambio, esos días que nos
hace sentirnos importantes, cuando viven una tempestad de sentimientos y no ven
que se ahogan en un mar de preocupaciones. De incoherencias, de luchas y
fantasmas. De demasiadas percepciones. De confusiones y opiniones. Son tantos
datos que perciben, que ni ellas mismas se dan cuenta que generan una bola
imposible de detener. No lo entendemos. Puede que ellas tampoco. Pero chocará
contra el que se pone en su camino.
Nosotros
hablamos mal, hacemos bromas fáciles y no lo entendemos, ellas... No sé qué demonios
opinan de si mismas. Pero lo que tengo claro, es que hasta en ese momento,
también podemos seguir queriéndolas más y más. En esa bola estamos
comprometidos, y en definitiva, solo pensar que somos parte de su constante
preocupación, es un gran cumplido. Al menos, para el que mal escribe.
Me vienen a
la cabeza personas y momentos. Y la verdad, creo que es un poco de locura
pasajera. Solo pensaba, me encantaría estar con ella en ese instante. No solo
por ser de noche y estar ella en pijama... oye, que también estaría bien. Pero
coñas aparte, poco mejor hay que la ilusión de ser importante en el estado de
preocupación y sensibilidad para poder contribuir a su estabilidad emocional.
Siempre devuelven mucho más de lo que tú aportas. Siempre he pensado que un
mínimo sacrificio de pasarlo mal por ellas te da muchos días de alegrías.
¿Qué tiene
esto que ver con que a nosotros nos mejore?
Pues todo y
nada. Según la persona. Hablaba con un amigo y repasábamos. Cumples tu plan,
trabajas, te preocupas por tus amigos, ves a la gente, ayudas a tu familia cuando lo piden, te
exiges nuevas metas. Solo te falta una cosa, la novia. Y entonces te bloqueas,
eso ahora solo me desestabilizaría. Puedes pensar... La verdad es que el resultado
es bien distinto. Obviamente no se puede generalizar, pero ante personas que
tienen la suerte de ser normales y coherentes con su vida (pocos, dicho sea de
paso), una novia aporta elementos especiales. Es la contraposición a todo lo
que mencionaba antes. Ellas pueden ser un terremoto de sensibilidad, y es
increíble que a un chico, ese terremoto sea la causa que ordene y centralice
sus sentimientos. Genere un cauce de sensibilidad exclusivo y motive los
pequeños detalles del día a día. Es la gran disyuntiva. La chica, en todo su
esplendor de maravillosa sensibilidad y que al chico puede llegar a perturbar
es quien encamina y al que en nosotros ordena todos los sentimientos. Un orden
que nos lleva a enfocar todos nuestros detalles y nuestras debilidades sensibles
hacia una persona: Ella.
Quien motiva
nuestras ilusiones. Es causa de nuestras debilidades. Cada sentimiento tiene un
objetivo. Una meta Te levantas no sólo por tu trabajo. Por tus hábitos con los
mejores amigos. Por el desayuno (que maravilla de comida). Te levantas con la
ilusión de pensar en ella, motivado por volver a verla. Y esa fuerza, esa
sensibilidad te da un poco más de intensidad. Te puede hacer llegar a lo que
antes te quedabas cerca. Es el empuje que ilusiona a hacer todo un poco mejor.
Porque si, ahí luego encontrarás quien con toda su sensibilidad, valorará que
todos los esfuerzos que haces por ella, y acto a acto todo sea un motivo más
para que al día siguiente te puedas volver a entregar. Y día a día.
Momento a momento. Detalle a detalle. Nuestras decisiones sensiblemente
motivadas, nos empujan a hacer las cosas mejor porque es lo que quieres para
ella.
Muchas veces
hago esto. Alguna parte oculta. He mezclado algo personal con un detalle que me
encantó hablar. El otro día, cuando me escribía contigo, sólo podía pensar… me
encantaría estar a su lado. Dar un paseo. Poder dejarle mi abrigo y pasar frio.
Tener algo que le encante preparado. Decirle cada poco lo más bonito que se me
ocurriera. Quizás no darle la mano, pero si algún golpe intencionado que
supiera que estoy a su lado. Poder escuchar lo que le pasa por la cabeza y que
me hablara. No se cansara de contarme todo lo que quiera decir. Que pudiera escucharla
hasta que se cansara de hablar, y entonces, seguir caminando en silencio.
Sentarnos en algún banco. Mirarnos y poder sonreírle, encenderle un pitillo si
le apetece. Incluso fingir que fumo por primera vez en mi vida por acompañarla.
No pensar en otra cosa, que volver a disfrutar un buen rato, sin pensar en otra
cosa hasta darse cuenta, que lo que siempre he deseado es sólo pasar más tiempo
con ella.