Empezando
por los detalles personales. Aunque gusta mucho escribir, pero me sorprende
como hay días que los demás se hacen ideas tan equivocadas de mi por cosas que digo. Muy
pocas personas me conocen. Es más, amigos sólo puedo decir que son cuatro
los que saben realmente como soy. Los nombres, IGM, BMEC, BSGT, JCA. Y en
tema amigas, hay amigas. Pero sólo puedo decir que me conoce Olga y ya lo dice ella, la confianza da asco. Sólo han hecho falta más de 15 años de trato. Hay quien se cree que uno se
hace amigo de alguien en dos días. Y sobre todo hay quienes creemos que se
puede tener amigas. Es muy muy difícil y yo soy defensor de eso condicionalmente.
¿A cuento de qué esta entrada? Pues me ha extrañado que tenga que
llegar a mi un día, que me digan que soy un tío al que le gustan todas y
que cambia de chica cada dos días. Creo que no he oído algo más
estúpido en mucho tiempo. ¿Me gustan todas? ¡Qué demonios, claro que sí!
Las chicas me entusiasman. Me parecen espectaculares. Pero llevado al terreno
personal... Soy fiel como pocos he conocido. Quizás mi
defecto de no ser sincero con ellas confunda en mis opiniones, pero es
una medida de protección. Si viera en algunas de ellas, la verdadera
intención de saber que opino, se lo diría. Pero en muy pocas personas he
detectado eso. Es por este motivo, que intento no decir todo lo que hay
dentro. Todo lo que pienso. Y confiar en ellas. Porque por mucho que me
guste una u otra, no hay casi ninguna con quien realmente me haya
dejado llevar y le haya confiando todo lo que hay sobre mi. Puedo asegurar que deseo como nadie conseguir esa confianza.
Iré más lejos aún para terminar, cuando lo hice hace años, tenía la sensación interior de que no me valoraba por cómo era. Me sentía a veces mas un capricho de niña que la persona importante que complementaba una relación. No entendía muchas cosas y se me escapaban detalles que me absorbían. Y quizás eso fue determinante a la hora de no luchar para recuperar lo que había empezado.
Iré más lejos aún para terminar, cuando lo hice hace años, tenía la sensación interior de que no me valoraba por cómo era. Me sentía a veces mas un capricho de niña que la persona importante que complementaba una relación. No entendía muchas cosas y se me escapaban detalles que me absorbían. Y quizás eso fue determinante a la hora de no luchar para recuperar lo que había empezado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradezo muchísimo tu comentario.