jueves, 27 de febrero de 2014

¿Qué regalo quieres?

Hoy no celebro mi cumpleaños. No me ha gustado celebrar nada mío. Sin embargo me encanta celebrar todo lo de los demás. 

He pensado... ¿Qué te gustaría que te regalasen? La verdad, nunca ha sido fácil regalarme nada. Y mi respuesta, la digo de corazón. Abriendo y poniendo sobre la mesa lo que a día de hoy, más me ilusionaría.

En primer lugar, poder estar todo el día contento. Eso no parece difícil. Pero para mi lucha diaria, me gustaría un día tranquilo. Para esto, me encantaría tener algunas respuestas y sobre todo, apaciguar mi corazón. Que por un sólo día, no este dentro de mi alterado y con ánimo de desatarse. Me gustaría que toda la excitación que padece cuando me escribe, sea por un simple: ¿que tal estás?. Y poder responder, después de su pregunta, "todo va bien ahora".Y verte sonreír una vez más sabiendo que estas a gusto a mi lado. A veces creo que no necesito más ni menos.

En segundo lugar. Quizás esa felicitación de mi niña, que entra poco a poco en la adolescencia. Como si lo hiciera forzada, con desgana, pero que a pesar de eso; llama. Sin ilusión, con tontería. Exigiendo un detalle por mi parte, preguntando cuando iré a recogerla otra vez. Sin saberlo, esa llamada me alegra el día. 

Siempre las llamadas de abuelas. Que nunca sabes si se acordarán o equivocarán. Pero que llevan varios días pensando, es el cumpleaños de Ignacio. Y al final, puede que no sepan que día es. O te llaman antes y después, pero con tanta ilusión, pensando que ese año, si han acertado. No importa el día. El cariño esta presente en el primer tono de voz. 

Y mención especial, cada una de las felicitaciones que dedica la gente al acordarse de mi. Siempre pensamos que los demás se acuerdan de nosotros en algún momento del día. Pero hacerse presente en un gesto, en un detalle y escribir algo, siempre aporta una ilusión especial. Se contraponen a las familiares mas cercanas, que cuando no las recibes se convierten en las mas doloras. Al recibirlas vienen con la mayor normalidad y apatía que hasta te hacen reír. Porque son parte de tu vida.

No me gustan los regalos, porque no se cómo recibirlos. Nunca he sabido ser agradecido y eso me arde por dentro... Valoro tanto los detalles que me cuesta saber corresponder. Donde un gracias esconde más una reverencia interior y un abrazo cálido donde guardo cada felicitación para el resto de mi vida. Quizás suene exagerado. Pero aprecio cada detalle por dentro.

Sigo pensando y me sale aquello mismo que se preguntaba aquel chico de esa película que tanto me gusta. El mejor regalo sería una respuesta a tantas preguntas que puedo hacerme y que nadie aquí puede darme respuesta. Es entonces cuando pienso en mi mejor regalo. El que todas las mañanas me brindas en mi corazón, desde el día en que te conocí de verdad y supe, que nunca más me faltaría nada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradezo muchísimo tu comentario.