Un inicio.
Mi vida como causa y efecto. Una circunstancia. La complicada indiferencia de la fuerza del cuerpo ante sus ausencias. Un objeto. Lo mas cercano para manchar con tinta. El desencadenante. Toda la vitalidad que me queda se sirve de mi debilidad para torturarme por dentro. El deseo. Pasear, conducir, navegar, volar, soñar... Mirándote hasta donde terminen todos los caminos para volver a empezar.
Mi vida como causa y efecto. Una circunstancia. La complicada indiferencia de la fuerza del cuerpo ante sus ausencias. Un objeto. Lo mas cercano para manchar con tinta. El desencadenante. Toda la vitalidad que me queda se sirve de mi debilidad para torturarme por dentro. El deseo. Pasear, conducir, navegar, volar, soñar... Mirándote hasta donde terminen todos los caminos para volver a empezar.
Un nudo.
Abres los ojos mirando el negro de la ausencia de luz. No saber donde estas. No saber que hora es. Miras el reloj y no miras la hora. No sabes si duermes, no te has dormido o sueňas. Temeroso el frío pie siente la noche con la fuerza del movimiento tranquilo para rozar el suelo. Con dificultad. No sientes el mareo de un rápido levantar, pero todo quieres que vuelva a tu sitio. Porque eres tu quien no se encuentra. Miras la hora para confirmar que no entiendes nada.
Abres los ojos mirando el negro de la ausencia de luz. No saber donde estas. No saber que hora es. Miras el reloj y no miras la hora. No sabes si duermes, no te has dormido o sueňas. Temeroso el frío pie siente la noche con la fuerza del movimiento tranquilo para rozar el suelo. Con dificultad. No sientes el mareo de un rápido levantar, pero todo quieres que vuelva a tu sitio. Porque eres tu quien no se encuentra. Miras la hora para confirmar que no entiendes nada.
Caminas, frío y sin saber porque abandonas el calor del sinsueño. Escuchas tus sonidos, los que te hacen saber que sigues en casa, los que vives cada día sin darte cuenta. Los que tus sentidos han cogido costumbre de decirte, has vuelto. Y entonces paseas, la mano sutilmente sigue el camino del pasillo donde encontrar algo para volver a tu sueño. Pero sientes como poco a poco todo es peor. La cabeza ha despertado y el poder de los sueños domina lo que quieres razonar. Y es entonces cuando consigues, no con dificultad, vislumbrar que la melodía que da vida al momento no es alegre, sino el comienzo de una batalla.
Empieza la caballería hundiendo toda la voluntad. Donde surge tu fuerza para combatir. Entonces sufres como recuperarte con provisiones, pero el daño sigue, mientras la dominación hace que los soldados pierdan esperanza y las dudas renazcan en todos los frentes. Le necesitas a tu lado, aquí es el momento donde tu capitán, el verdadero timonel de tu vida, recurre al discurso. Te alienta para seguir. Te cura las heridas que el mismo lobo interior quiere deborar. No hay contemplaciones. Y la batalla abre sus frentes, frentes con héroes y villanos en cada lucha, donde unos días ganan unos y otros pierden. Pero donde no olvidamos, que sera para siempre. Mientras las provisiones nos recuperan nuestra valentía vuelve a sentir, el capitán. La autoridad de quien sigues a donde nadie puede ni mirar. Porque son entonces cuando sacas ese retal, ese espacio blanco donde escribir lo que ronda sobre nuestros sentimientos y volver a morir, porque la batalla de tu vida, no dará nunca un respiro. Ni sobre la oscuridad ni el despertar o dudar del bien y mal. Las melodías del piano que resuenan para hacerte dormir no ayudaran, los sentimientos serán sal sobre tus heridas. Y sobre un corazón abierto, hay quienes llorarán por hacerlo volver a latir. Sean las lágrimas el ánimo. Se tu capitán quien te guíe. No estas solo. Y no dejes de luchar. No busques entre los sentimientos. Nada servirá, cuando tu cuerpo libre la batalla por seguir adelante.
No confundas esas sombras. No es tu objetivo. Puedes ir a su lado, sera siempre tu compañía. El deseo del eterno paseo no tiene una dirección y la espera de navegar el horizonte te perderá en el mas salvaje de las dificultades. Solo te encontraras. Y no podréis guiaros. Puede ser que sonrías. Puede ser que hoy ganaras una batalla. Pero estaré siempre contigo. Porque los aňos pesaran y las luchas serán mucho mas largas y complicadas.
Un desenlace.
No pongo fin. Porque todo fin, es un inicio. Mi desenlace es recordar. Que he viajado, te he mirado y he sentido, como disfrutabas y como te has negado a dejarte acompañar. Y ese descubrimiento, es la vergüenza que yo siento ahora y no poder volver a decirte mas que tengo miedo a ser feliz y no puedo olvidar todo sin decírtelo con mi silencio, sin contar los minutos. Quiero no sean los sentimientos, siempre delatan, aquellos que hablen. Sino descubrir, no por hechos, sino presencia, que puedes elegir. Y nuestro tiempo, abrirá tu alma y desaparecerá nuestro tormento.
No pongo fin. Porque todo fin, es un inicio. Mi desenlace es recordar. Que he viajado, te he mirado y he sentido, como disfrutabas y como te has negado a dejarte acompañar. Y ese descubrimiento, es la vergüenza que yo siento ahora y no poder volver a decirte mas que tengo miedo a ser feliz y no puedo olvidar todo sin decírtelo con mi silencio, sin contar los minutos. Quiero no sean los sentimientos, siempre delatan, aquellos que hablen. Sino descubrir, no por hechos, sino presencia, que puedes elegir. Y nuestro tiempo, abrirá tu alma y desaparecerá nuestro tormento.
Hay días y en especial: noches, que no encuentro el faro que me guía en mi camino. Pido por navidad y en este momentos tan importantes de conmemoración de la Navidad, que entrego mi vida, por una clara respuesta.
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| Causa y efecto. |

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