domingo, 22 de marzo de 2015

Corazón roto. Deseo roto.

Siguiendo mi línea habitual, llevo desde el viernes preguntándome... ¿Qué te gusta de ella? No hace falta que diga aquí todas las cosas que puedo responder pero si haber visto algo especial. Diferente a quienes veo cuando vivo mi día a día. Podemos llamarlo sentimientos o mera atracción. Pero para mi, siempre son fuerzas poderosas. Hay algo, gracia diferente o un reflejo que tanto me gusta que antes no había visto. No tiene que ser guapa o fea. No me fijo en cómo es. Todos sus movimientos, cada detalle, sus gestos, me llaman la atención. Me río con su sonrisa, me distraen sus tonterías en los gestos y siempre me dibujan la estúpida sonrisa. Dicen, tienes que conocerla. Yo me digo, siento que la conozco como cientos de días porque la veo en todo momento. No se si en mi cabeza o en sueños. Pero el tiempo no lo arregla. Solo encontrarte mejora todo lo que se vive.

¡Esto no es un corazón roto! Eso me digo yo. Y entonces, consulto. Acudo al mayor corazón. A quien me ha deformado así: todo querer. Le pregunto, ¿es ella? Las respuestas, variadas. Como si un concurso interior fuera, todos gritan deseando imponer sus opiniones. Sentimientos con deseos de arriesgar, razón haciendo juicios y valoraciones, conciencia pensando en la ética de la actuación y alma... ¡Ay alma mía! La opinión que mas espero la mas silenciosa. Callada, hablando bajo, susurrando... Tu corazón, tu corazón. Mi corazón no cabe. Mi corazón domina todo. Mi corazón lleva años dolido.

Fue ella quien lo rompió. Cuando ese corazón no escuchó el susurro del alma. Cuando decía: no es ella. Ese corazón roto que durante años se recompone y toda la vida crece. Pero que siempre sigue roto por las consecuencias de las mentiras. La falsedad de los sentimientos y el egoísmo de los caprichos. Un corazón que desconfía de esas personas que en su momento de máximo afecto y confianza, no sólo lo han estrujado y arrancado. Ha sido un goteo constante de dolorosos momentos. Que en esa desconfianza, aborrece a esas personas. Pero a su vez sigue deseando que tengan un solo detalle. Algo para poder volver a querer. Nunca lo rechazan, pero el daño no es solo el romperlo. Sino abandonarlo sin ver que hacen un solo esfuerzo por recuperar al menos una simple reparación. Maldita barrera, que ya nadie supera. Un río de buenas intenciones preso de maldades sufridas.

Ahora todo mi corazón te mira, con cariño, esperando que lo encuentres para poder abrazarte. ¿Pero y ese alma? No anima, paciente espera. ¿Y si lo que esta pidiendo el alma es eso que decía aquella chica? Donde algo tan grande y único, debía encontrar su sitio al lado de a quien pertenece. Pocas personas son capaces de ver la grandeza de los detalles. Y no, sin desearlo no mereces un solo segundo de este quebrantado y único corazón. Rechaza prejuicios, no escuches la palabra. Solo observa, porque al tiempo, toda su grandeza invade. Porque él sabe lo que es amar, aunque nunca lo hayas vivido ni sentido. Son las consecuencias de un deseo roto. Es la desgracia de un corazón que ha perdido la esperanza de ser reparado.

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