Me he tenido que ir a dar un paseo. Y en esto, me seguía preguntando muchas cosas. Últimamente son como latigazos contra mi. Pero quizás ese dolor es lo que más este haciendo profundizar. Si no tuviera un buen corazón sabría que no recibiría tan fuerte castigo. Pero ahí siguen. Siento recibir el dolor y culpa de otros. Del mal que hacen muchos. Siento la soledad del que injustamente es condenado. El castigo de cómo el traidor que no sólo engañando, ha seguido manipulando y mintiendo sin querer ser un valiente y reparar un sólo detalle de su daño.
Siento el dolor de ver todo mi entorno haciendo realidad todo lo que llevo quince años soñando. Uno tras otro. No es envidia. Es el castigo diabólico de decirme una y otra vez que yo no podre, y que pierda la esperanza y el tiempo toda la vida mientras sonría a los demás.
Es la dificultad de aguantar, no solo el golpe sino un cuerpo frágil. Que no tolera los golpes como el resto. Que esta sufriendo la peor enfermedad crónica y que no pide compasión. Si quizás un poco de cariño sincero. Aunque esto, solo hace que sea mas duro el momento y mi vida es un continuo levantar después de cada golpe. Soy peor que un saco.
¿Donde está esa buena voluntad? Estaba quizás porque hacer el bien no sale solo. Todos los días son buenas oportunidades. Pero esto es una línea que se sigue y todo parece ir para abajo. Son las dudas. Son los pecados. Es la falta de esperanza y sobre todo, un corazón roto. Roto por las personas. No roto por sus obras. Desea volver a ser el mismo. Pero ya solo se refugia y es sincero con la inocencia de los niños. Que sienten, como esa inmensidad es suficiente para nunca dejar de sonreír y saber que no vale un solo segundo de llanto estando en mis brazos.
¿Y ellas? Me pierden siempre. Y me duele decirlo. Ninguna me merece y a su vez, la primera que hubiera luchado algo por mi, se llevaba un tesoro para toda la vida. Es un blanco negro extraño. Pero la realidad, niñas: a veces tengo la sensación que de creeros tan listas, os volvéis profundamente tontas.
Me gustaría saber por qué mis ideas de cuento de hadas y comedia romántica se han convertido en malas sensaciones y desesperanza sobre ellas. Como tras tantos años de buen corazón, se ha podido meter una sola mala voluntad. ¿Podré cambiar eso?
Me gustaría saber por qué mis ideas de cuento de hadas y comedia romántica se han convertido en malas sensaciones y desesperanza sobre ellas. Como tras tantos años de buen corazón, se ha podido meter una sola mala voluntad. ¿Podré cambiar eso?
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