Me pasa últimamente demasiado. Y empieza a incomodarme mucho el asunto. Siempre he sido súper seguro. Dando pasos adelante y tomando decisiones que son estables, firmes y comprometidas. Van dos jueves que esa solidez se tambalea. Tengo dudas sobre lo que decir y hacer y sobre todo, no estoy siendo como realmente soy. Tal vez sea la impaciencia. O quizás que me ha sabido a poco cada día y necesite más. Pero desde luego, es una experiencia algo distinta y aún no se cómo hacer las cosas mejor en estos casos.
Antes lo pensaba... el verdadero problema es que me tiene como un flan. Tengo miedo a que me derrita y bailo al son de sus movimientos. No me gusta estar así, pero sólo el hecho de ser un dulce para ella me hace estar encantado viviendo con esta tensión del que quiere gustar
Escucho bandas sonoras épicas y me digo, tengo que hacer más. Pero ese temor al rechazo me hace dudar. He disfrutado como nunca y quiero repetir ese momento donde recordé que todo lo que escribí por ella, se quedaba corto. Muy corto. Tiene más poder del que yo he podido escribir. También recordando, que no soy un genio como escritor. Pero deseo decirle tantas cosas... que me vienen ideas e ideas. Todas para asustar. Supongo que tendré que seguir esperando meses para que poco a poco, lentamente, oportunidad a oportunidad, sin que me brinde nada, luche cada segundo por un momento más con ella. La música no ha parado y yo sigo sus pasos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradezo muchísimo tu comentario.