El calor puede alterarte las hormonas o derretirte hasta los huesos. Te puede quemar la piel y no se que mil cosas mas. Pero la realidad es que Sevilla, tiene algo especial. No se si es el paseo en el que te mueres de calor. No se si es porque es una ciudad de valientes por pasear aquí o que simplemente el ejemplar andaluz, tiene cosas especiales. Mejor dicho, es especial para todo.
Pero sin entrar en esa materia. Venirte a trabajar sin billite de vuelta siempre te angustia. ¡Qué poco valoramos la planificación y el orden! Son secreto del éxito. Y luego... ¿Qué haces aquí? Hoy entraba en una iglesia y habia poca gente, mejor dicho. Muy poca. No es extraño. Lo curioso es que a esas horas, por la zona, no había demasiada oferta. Tal es así, que mientras paseaba me venía a la cabeza... Y si ahora pudiera llamar. Y si ahora me la cruzara... Y si... Vaya desastre, ¿obsesionado? ¿ilusionado? ¿enamorado? No, como siempre: idiotizado. ¡No falla! Podría ser todo más fácil, desaparecer la vergüenza. Y si hubieras aprovechado la oportunidad... que soledad tan mal aprovechada hoy. ¿Donde estarían esos mensajes tontorrones donde el tiempo se mataría? Bueno, son todo especulación, tan tonta como esta entrada que no dice nada... ¿O dice mucho?
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