Entiendo perfectamente la expresión: tengo miedo a estar enamorado. No sería la primera vez que en una pequeña conversación sincera con alguien, salga este pequeño comentario. Dicho seguro con la boca pequeña y negado con la boca grande por el que escucha. Porque señores... en temas de amar, nunca todo estará escrito. Conceptualmente el amor, nos supera. No es parte de lo que podemos manejar y nadie lo puede cuantificar. Ahora bien, pocos tornados pueden hacerle frente, y muy pocas tormentas ahogarlo. Porque pase lo que pase, estar enamorado puede llegar a superar las barreras del tiempo y redescubrir los propios detalles de uno mismo, cuando ni siquiera sabía que podrían estar presentes. Cuando nunca pensabas que encontrarías frente a tí, paseando por un camino, o de vuelta y vuelta entre mirada y mirada.
Sin embargo, puedo definir una y un sinfín de situaciones enamoradas. Pero ninguna causa más alegría que saberse enamorado del creador del amor. Es quizás una pequeña explicación a otras frases en las que se habla de que la religión siempre ha estado ligada al temor de los fieles. Cuando en realidad también está ligada al amor a Dios. Este aspecto lo he meditado mucho, y me parece muy interesante. Como por parte de los que dicen que la religión está basada en el temor a Dios como los que dicen que se basa en el amor a Dios. Ambas afirmaciones tienen sus peculiaridades y son argumentales. Lo que me queda clarísimo. Es que hay verdad en estas situaciones y lo que me hace plantearme, en toda vida que hay amor, hay religión. De una u otra manera. Se puede evitar, se puede ignorar, se puede no pasar ni profundizar. Pero cada día me cabe menos duda, que hay dos formas de actuar. El que pasa con tibieza sobre el amor y el que realmente quiere estar enamorado. Y es este segundo punto, el que me tiene absolutamente asombrado y entusiasmado. Quizás esta sea una gran diferencia entre el que no cree y el que si cree en Dios.
Asombrado, ¿por qué? Pues sobre todo por la poca información que sacamos del amor. Se ha escrito libros y libros, se han hecho canciones, se habla en muchas películas. Pero resulta, que nada de eso es amor. Increíble, pero cada vez que lo veo, lo siento. Ahí no hay amor. Hay escenas románticas, hechos heroicos. Actos honorables, sentimientos apasionados. Pero al amor... lo que es amor. No se refleja en las películas. El amor surge del corazón y tiene un nombre escrito. Tiene una correspondencia. Sólo la otra persona sabe que es para él. Solo entre dos pueden sentirlo. Y cuando esto no ocurre, no se dibuja una sonrisa de felicidad, paz y alegría del corazón. No tendremos una mirada cómplice, no dará un salto nuestra vida interior. No se mirarán el alma de uno al otro... ¡Ay ese espejo de tu alma! Es muy difícil encontrar amor hoy en día. ¿Se puede? quizás no es tan fácil. Va muy bien camuflado. Pero se puede ver. Y eso... cuando uno lo ve, no hace falta experimentarlo para sentir que alrededor se respira otro ambiente. No se huele la miseria de un mundo triste y pobre donde no cabe al amor, motor y energía del alma de cada ser humano. ¡Qué delicado y cuanto duele decir que no hay amor!
No me harto de expresarlo. Tiene esa gracia. No me harto de escribirlo, porque lo vivimos. No me harto de soñarlo, porque ... cada uno sabe. O, ¿no lo sabe? así es, premio. Hay quienes pueden vivir enamorados y sólo se dan cuenta cuando lo pierden de su lado. No trato de relatar un mundo complejo y rebuscado. Pero es verdad... A veces buscamos en el amor donde no hay nada. Sin darnos cuenta que sigue a nuestro lado y lo peor, que nos corresponde cada día ignorándolo. Esto si es un problema. Estamos ciegos, a veces no sabemos lo que buscamos y nos perdemos en pensar que todo está a 478 km. Por decir una cifra... que se me ocurren varias a lo largo de mi vida. Pobre ingenuidad la mía. A veces se me olvidan tantas cosas.
Aunque cueste creerlo, el amor no está creado por el hombre. Es en parte incomprensible, se nos ha entregado de forma generosa. Y lo más sorprendente. No entiende ni de tiempos ni de distancias. Esto da un poco para pensar... Ya que el amor, vive en nuestro corazón. Y es mucho más valioso que todo lo que nadie tendrá en esta vida. Si somos capaces de ordenar el amor en nuestra vida, no hara falta decir nada a nadie. Porque sólo con ellos sabrán que les acogemos en nuestro corazón sin palabras.
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