Se dice que las modas son cíclicas. Como tal, también lo son entonces las cosas malas. Hace mucho tiempo que la ficción empieza a superar a la realidad. Lo vemos a diario.
¿Cómo?
Con una simple asociación. Yo soy víctima, pero no me he vuelto loco. Aunque sea muy difícil, no he perdido el norte y tengo muy claro el camino y a quién seguir. No obstante, ¿Quién no defiende que ahora mismo somos los chicos y chicas de hoy en día los Don Quijotes, Dulcineas y Sancho? La sabiduría popular no es eficaz porque es despreciada por la soberbia y Dios ha desaparecido de nuestra vida porque nos incomoda para nuestro bienestar y comodidad de no querer la alegría de darse a los demás. Y por último, ¿no son acaso todo el cine y comedias románticas los auténticos molinos de viento que convertimos en nuestras referencias de batalla o las historias de la conquista con grandeza de hacer las cosas heroicamente, sin medios ni conocimiento. Con bondad y deseos honorables...
¿No parece una locura pensar que queremos hacer de nuestras relaciones auténticas historias de caballeros?
A veces si. Hay que poner los pies en la tierra. Don Quijote es un personaje especial. Pero ni mucho menos es mi referencia desconocida. ¿Y la tuya? ¿A donde acudes para adquirir experiencias, las novelas de caballería o la realidad del día a día?
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