El concepto de tiempo relativo y donde cada uno es su circunstancias no existe el momento para el compromiso y la fidelidad. La observación, contemplación y meditación desaparecen de la vida y podemos tener miedo a pensar. ¿Pensar? SI. No estudiar, leer, mirar, revisar, comprobar...
Es la esencia del hombre inteligente. El que calla para meditar y medir sus palabras, para asociar las mejores ideas, para llevar un hilo argumental. Donde el trabajo nos atonta, no cabe el tiempo para el trato. Las esperas son molestas y nos lleva a la gran enfermedad de esta última época. El estrés, causado por los tiempos, rápidos y despiadados.
Es normal que desaparezca la chispa, es normal que seamos como somos. Así nadie puede convivir con nadie.
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